19 may. 2008

Pelusa del alma mía


Quemaba las tempranas horas con el sol de la mañana, sentada sobre el cálido cristal de aquella mesita redonda, atisbaba con ojos de mar los cotilleos mañaneros de las vecinas que recorrían las calles en busca de los huevos frescos, el pan de la esquina y las lechugas frescas de la verdulería.

Observaba la vida con aire resignando, como si aquellas paredes no pudiesen atrapar más que su cuerpo de plumero blanco, a veces, si la mirabas fijas, podrías jurar que soñaba con tiempos pasados. Puede que recordase en su memoria gatuna aquellos años cachorros, en los cuales se aferraba con uñas débiles a los troncos de altos pinos, o las correrías adolescentes entre los huertos vecinos.

Cuando Lorenzo marcaba su paso de fuego frente a la ventana ella se escabullía entre las sillas del comedor en busca de un lugar fresco, podías encontrarla bajo una colcha de invierno, o estirada toda ella sobre el toallero. Dormía las horas en sueños profundos, emitiendo ronquidos hondos con nariz diminuta, cabeza vuelta y ojos en blanco, era gracioso ver como pasaba sobre su cabeza el rabo, cual abanico grisáceo que ocultaba mirada felina, dormía, dormía, a todas horas dormía.

Pelusa era comparable a una princesa encerrada en torre de marfil, con comederos rebosantes de caprichos, y una mano que abría el grifo, la nevera y las puertas con un solo maullido. De pasear tranquilo, de reina olvidada, Pelusa recorría en la oscuridad los pasillos que de ojos rojos alumbraba, y es que de noche se volvía pícara gata activa, y comenzaba el baile de te muerdo si me pillas.


Habría tantos momentos que recordar junto a ella, que albina reina se hubiese merecido un solo libro para ella, pero el más especial siempre fue esté instante, cuando yo escribo sonante y ella, junto a la ventana, caza sueños de levante.

Iraunsugue Eternia


Fotografía- Pelusa en la ventana, Alicante Noviembre 2007

2 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

Pués sí, al final le escribiste a tu gata, dicho y hecho. Y ademas con expresiones como "su paso de fuego" que me ha encantado. Yo solo he podido mirarla y pegarle algún "puñetado" para ver si se me ocurría algo y así colgarlo junto a su foto en el blog. Ya se me ocurrirá. (No pienses que soy un maltratador por lo del puñetazo, es uno de nuestros juegos: yo hago que le pego pueñetados como a camara lenta y ella acaba mordiéndome hasta que se cansa y se va)

Por cierto tu gata es preciosa, ya te enseñaré la mía.

Un abrazo.

Iraunsugue_Eternia dijo...

Uinch! Mi gata es toda una diva de los relatos cortos, tiene escritos algunos, fotografías, cuadros y hasta es un personaje de comic, vamos que no se podrá quejar.
Jajaja me ha hecho gracia eso que dices del puñetazo, yo hago algo parecido, muevo los dedos rápidos hacía ella, abre mucho los ojos y se tira a morder como una loca. No sabe jugar sin sacar las uñas, acaba bufando ella sola, está un poco loca.

Ya pondré alguna a color, y ya me enseñarás la tuya.

Besos.