08/01/2012

¡Ya a la venta! Calíope, Historia de un Mundo Espigón.



Después de meses anunciando su llegada ya podemos decir que “Calíope” está entre nosotros. La segunda novela de la joven escritora Laura Butragueño “Calíope, Historia de un Mundo Espigón” narra la historia de un personaje que no os dejará indiferentes….



Calíope vive encarcelada en un cuerpo y una vida que no reconoce como propios. Se siente ajena a sí misma, hasta el punto de experimentar esta distancia como una enfermedad incurable del alma. Por esta razón, desde muy pequeña ha tratado de buscarse a sí misma a través de caminos construidos mediante la palabra escrita. Calíope escribe para reencontrarse en un mundo propio y único, que, a su vez, la aleja cada vez más de los otros seres humanos de su entorno.
Este mundo que ella acaba descubriendo, a medio camino entre la realidad y el sueño, se llama El Espigón, y su único habitante es Tristán, quien enseguida comprende es el amor de su vida.
Sin embargo, la solidez de ese lugar que tanto ansía, y de su propio habitante, se ve amenazada por demasiados factores externos que la empujan a experiencias angustiosas que van a poner en peligro su cordura.
A través del sexo y el arte, de la luz que ella proyecta y que tantos artistas han aprovechado para sus propias obras, se sumergirá en los peligrosos abismos de su propia alma y convivirá con los fantasmas que pueblan los territorios inhóspitos de la experiencia extrema.

Ya podéis adquirir un ejemplar a través del blog por medio de pago PayPal o mandándonos un correo a mundohormigon@gmail.com



Próximamente os anunciaremos las presentaciones del libro.


Gracias a todos los qué hacéis posible este gran proyecto.


Mundo Hormigón Cultural.

21/11/2011

26...


No se nos pasa la vida, porque hace tiempo que dejó de sucederse para ser por sí sola, un ente perpetuo repleto de instantes y momentos…más tarde los nombramos recuerdos. Y siguen sin pasar, porque siempre quedan, prendidos a nuestra perene memoria.

Reconozco que este día me pesaba más que otros, no quería llegar a él, otro veintiuno de noviembre más, como cada año…me negué en redondo a pasar la frontera de los veinticinco, como si al hacerlo dejase de ser aquella niña-adolescente. Pensé que me encontraría perdida avanzando hacía un futuro que nunca termino de ver claro, ¿acaso hay alguien que lo vislumbre mejor? A estas alturas lo dudo.

No pensaba escribir, hoy no, no quería hacerlo. Pero ha venido a mí meciéndose en las coordenadas de las notas que se escuchan desde la habitación contigua, tu estudio. No sé si estás pintando, retocando fotografías para tu próxima exposición o simplemente montando. Maquetando imágenes hasta formar una obra que perdurará hasta el fin de los tiempos…como nosotros y esto que hemos llegado a crear.

He encendido cada una de las velas de esta habitación de mar que me regalaste hace unos meses, solo para mí, envuelta de libros y conchas, hadas y duendes. Un espacio artístico donde encerrarme a escuchar lo que las musas susurran.

Solo mía, el mayor de los regalos que me has concedido después de ti.

No habría sido capaz de enderezarme sobre esta fecha sino hubiesen sido tus labios los que me han despertado antes del alba, dos veces, seguidas, únicas, irrepetibles…como cada amanecer. Dices que nunca consigues sorprenderme, será que tus ojos de niño te delatan, cuando en realidad lo haces cada día al quererme más y más, como nunca antes…nadie. Me has devuelto la alegría que perdí hace años cuando morí y renací en una playa que ya no es mía, que en realidad ya no existe porque dejó de ser a mi marcha.

Tú te has encargado de crear una nueva, una con espigón propio donde poder morar los sueños de verano, junto a un Bunker sólido para guarecernos de las adversidades del destino de otros…el nuestro es próspero, te lo aseguro. Solo tú has conseguido desplegar la magia que creía perdida, hacerla crecer a cada instante del día que compartimos, aunque estemos inmersos en nuestros respectivos mundos de creación. Tú y solo tú, capaz de coserme las heridas que conlleva el pasado, de luchar contra mis miedos, de apoyarme en la luz de tu alma.

Un pozo negro dijeron…pobres de aquellos que no saben ver la energía que emanas, esa con la que me envuelves, esa que ha conseguido arrancarme de los veinticinco y ayudarme a cruzar la frontera hacía los treinta.

A tu lado…siempre a tu lado.

Encontrarte, amarte, ha sido el camino difícil pero yo te escogí en el momento en el cual busqué tu mano aquella noche de San Juan. Tú a mí, en aquel bar de Barcelona que aún guarda nuestro secreto, el comienzo.

Y sigo aquí, sintiéndome más libre de lo que nunca fui…

A tu lado…siempre a tu lado.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía: De un rincón en el Maresme (LBR)

19/10/2011

De aquello que nunca seremos...


No nacimos estrellados, fue la gula de la vida en el momento de nuestro nacimiento la que nos llevó a engullir el universo plagado de estrellas. Por qué cada uno de aquellos puntos luminiscentes representaba un sueño, una añoranza, una meta que perseguiríamos en el futuro.

Caer, desollarse, levantarse, lamerse las heridas y proseguir era parte del camino, el que cada uno de nosotros había decidido tomar. Y como un laberinto de entresijos y mentiras seguíamos devorando vida, normalmente a raudales como si en ello se nos fuese el tiempo que nuestro cuerpo había marcado en supervivencia.

Podríamos haber escogido ser personas arbóreas, era tan fácil desarraigarse del mañana que tan solo teníamos que cruzar los brazos, escoger un punto y seguir ahí, parados, hasta que nuestro cuerpo carcomido de monotonía decidiese desquebrajarse hasta desaparecer.

¿Podríamos haber escogido ser personas arbóreas?...inexacto…tanto como que la ansiedad sigue unas pautas o solo aparece en un momento puntual de nuestras vidas. Siempre fue parte de nosotros, era y será la entretela que formaba las alas que portábamos. Ella era una puta, no porque se vendiese al mejor postor, sino porque siempre aparecía en el desfallecimiento, cuando uno toca tierra y no comprende que es aquello llamado raíces. Es ahí cuando Ansiedad aparecía, vendiendo sus desencantos en agónicos espasmos de desesperación, ultrajando el cuerpo hasta dejarlo sin aliento, acelerando el corazón hasta constituir el mareo. Entonces apresa, te mata, hasta que dejas de ser en ti y comienzas a ser aquello que nunca supiste que podrías llegar a ser.

Remendar las alas forma parte de la caída, remontar el vuelo con los añicos de estrellas es altamente costoso. Pero no hay otro camino, no cuando se es un desheredado del sueño y la única meta es alcanzar aquello en lo que nadie cree, simplemente porque no comprenden.

Ansiedad se vuelve más virginal por momentos, cuando sueñas, vuelas, te alzas deja de tener sentido, de ahogarte, de asfixiarte con su propio nombre.

No decidimos nacer con alas…o quizás sí y nunca quisimos reconocerlo.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

Fotografía: Laura BR "El Castanyer d'en Cuc, Barcelona" Octubre 2011

09/10/2011

Laura Butragueño (Mundo Hormigón) en El Radiador Mataró Radio!


Os anunciamos que desde primeros de septiembre ya podéis seguirnos a través de Mataró Radio en el programa “El Radiador” todos los martes a las 17h. Colaborando en la sección “Misterios” con el estudiante de periodismo y monologuista Carlos Mancera.
Para todos los amantes del misterio, leyendas y lugares abandonados y tras la voz de la escritora Laura Butragueño presentamos aquellos lugares que han caído en el olvido y que para muchos como nosotros resultan una fuente de inspiración.

¡No os olvidéis de seguirnos en Mataró Radio 89.3 FM!



P.D. Para cualquier sugerencia recordar que os podéis poner en contacto con nosotros a través del mail mundohormigon@gmail.com

Fotografía: Laura Butragueño y Carlos Mancera en El Radiador por Alex Manzanares.

"Industrial Portrait" más que una exposición, toda una experiencia.



El silencio se amolda a la estructura corrosiva de tu leyenda. Las voces apagadas han quedado prendidas de lo que un día fuiste. Tus paredes ahora solo sugieren un molde que se degrada en los segundos. Aún así hemos quedado prendidos de la belleza de tu olvido.
Pronto dejarás de existir…
…siempre quedarás tras un objetivo, cuando de ti no queden más que los cascotes del ayer.


A día de hoy nos es imposible contar con los dedos de las manos aquellos lugares en los que nos hemos adentrado. Todos tenían una historia, pero el final de esta siempre era la misma, el abandono y la desolación. En ellos hemos paseado cautos escuchando los ruidos de ventanas que golpeaban sin cristales contra los marcos carcomidos. Estructuras de hierro que crujían sobre nuestras cabezas advirtiendo el derribo por el paso del tiempo.

Enigmáticos, únicos, solitarios han llegado a robarnos parte de nuestra propia esencia en un intento de seguir alzándose. Todos y cada uno de ellos ha sido el escenario de un relato, una fotografía, un videoclip. Era nuestro regalo al olvido, en un intento de que su memoria quedase captada en arte.

Así nació “Industrial Portrait” la primera exposición fotográfica de Alex Manzanares. Cómo si de un ser vivo se tratase hemos acompañado a la obra por todo el territorio, siendo ya tres las exposiciones itinerantes que hemos realizado. Aún nos quedan muchas salas que visitar, muchos Centros Culturales donde “Industrial Portrait” lucirá por sí misma, en recuerdo a aquellos lugares que nos robaron el alma y nos siguen inspirando en cada salida.

Os dejamos un pequeño homenaje a la segunda exposición realizada en el C.C.Arturo Duperier de Pedro Bernardo (Ávila). Aprovechando este espacio para dar las gracias a todos los que nos seguís y sobre todo a los que creéis en nuestro arte y hacéis que esto siga siendo posible.

Un abrazo.

Alex Manzanares y Laura Butragueño.

07/09/2011

Endless Road-The Panic


Las líneas de la carretera son como los recuerdos, con el tiempo terminar por difuminarse en la memoria. Aún así he seguido caminando tarareando “Endless Road” en mi cabeza, al hacerlo todo vuelve a tener sentido, hasta los caminos. ¿Me pregunto si el mundo ha quedado desierto?¿O soy yo quién así lo siente? Sigo buscando, caminando, cantando, en este mundo derrumbado que has dejado a tú marcha.

The lines of the road are like memories, eventually end up in the memory fade. I continued walking still humming "Endless Road" in my head, do it all again to make sense to the roads. I wonder if the world has been deserted? Or so who am I feeling? I keep looking, walking, singing, in this world collapsed that you've left running

Videoclip realizado para el concurso internacional Genero Tv para el grupo The Panic.

Dirección y Montaje: Alex Manzanares.
Producción y Actriz: Laura Butragueño.
Guión: Alex Manzanares y Laura Butragueño.

31/07/2011

Entrevista | Alex Manzanares y Laura Butragueño: ‘Nos inspiramos en lugares abandonados, fábricas, castillos, antiguos telares…’ | Inspiración digital

Entrevista | Alex Manzanares y Laura Butragueño: ‘Nos inspiramos en lugares abandonados, fábricas, castillos, antiguos telares…’ | Inspiración digital

29/07/2011

Lila sobre azul


Todos tenían casa, yo tuve diez aunque la mayoría nunca llegasen a parecérmelo. Ninguna se llamaba Hogar.

Aquella no era una casa, sino el despojo distorsionado de los años de ausencia, una circuncisión en la tierra deshabitada. Los restos de vidas pasadas que habían quedado ungidas por la vejez del olvido. No resonaban los pasos de los que un día debieron habitarla, tan solo el goteo incesante de la carcoma deslizándose en los suburbios de la madera que constituía el techo, las puertas desarraigadas de pomos. Las escaleras formaban un esqueleto demolido, se sostenía a duras penas sobre la espina dorsal de unos escalones superpuestos, tablones que se lanzaron al vacio en un intento de suicidio ante la soledad.

La alacena olvidó su cometido una tarde de otoño. Cuando las polillas comenzaron a habitar su caparazón abierto, alimentándose de los restos de vida, abandonándola más tarde. Tan solo se conservaba una vieja portezuela con la rejilla rajada, un asesinato a la prosperidad de sus años mozos.

Los cascotes formaban olas desoladas de un color indescriptible, la mayoría lo nombraría lila, otros forasteros sin pasaporte para violarla la llamaron azul. En realidad yo supe que ella siempre fue índigo. Después de años de silencio poco importaba, lo que fueran habitaciones ahora solo formaban un espacio diáfano ultrajado por desconocidos. Aquellas paredes que heroicas seguían en pie resistían los impulsos de la tinta sobre su cuerpo; formas caricaturescas, frases inexactas que lejos quedaban de resultar poéticas. Nombres, números, fechas, Fulanita ama a Menganito, Menganito se olvidó los restos de la pasión en lo que en su día fue la cocina de la gran mansión. Hoy tan solo es un techo negruzco, arruinado bajo las fauces de las llamas…el horno cayó silencioso desapareciendo entre el polvo y la mortaja del descuido.

Ascender, peldaño tras peldaño, intentando no caer al vacío, ese que en el ayer fue llamado sala principal. Desde la cima se observaba el cataclismo del abandono, una imagen desoladora de una casa en ruinas. Si dejas resbalar una lágrima se perderá en los sótanos de barricas desquebrajadas, cayendo sin demora hacía la pica de piedra que un día calmó la sed de los caballos. Seguramente desaparecerá entre los corrales, discurriendo entre la tierra, amoldándose hasta llegar a la cueva donde el pozo de agua ha quedado seco…tan solo con una lágrima de abastecimiento.

En cambio, aquella que ya no era una casa, seguía imponiendo majestuosa al caer el sol. La cúpula intacta había perdido sus ojos. Seguramente decidieron dejarse mecer por el viento hasta estrellarse en el suelo, desapareciendo para siempre. Dicen que eran lilas, de ahí que todos la llamaran por ese nombre. Ya que cuando el sol incidía sobre ella la casa índigo tomaba tonalidades malvas, impregnando la mansión de ese color imaginario que ahora se mostraba arruinado, sin orgullo, resistiendo al paso del tiempo y sus inclemencias.

Desde abajo pude alzar la mirada ascendiendo por cada planta hasta toparme con ella. No vi el color más podía imaginármela, aunque ahora todo estuviese muerto. Aún así, a pesar de la desnutrición de aquella mole desheredada la sentía mía, como si yo hubiese formado parte de cada una de las estructuras que habían caído, de las que aún quedaban en pie.

Aquella era una casa en ruinas, una casa marchita, una casa que por primera vez quise tener, una casa a la que con gusto nombraría hogar.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía por Alex Manzanares.

Rojo


Si cierro los ojos todo pasará, desaparecerá como si nunca fuese a ocurrir….

En realidad no solo el pasado es el culpable. Ese puede confinarse en una cajita, una pequeña, una que quepa en el hueco del hemisferio céntrico de un iris. Si parpadeas deja de existir, pasa a otro plano, uno donde puede modificarse el contenido de la misma, no importa lo ocurrido sino como lo recordemos. Alterar los recuerdos es tan solo un juego de niños.

El futuro no es tan simple, ya que nunca fue nuestro, no nos ha pertenecido ni un solo segundo de él. Nunca ha llegado, ni nos ha rozado para saber si podremos afrontarlo, guardarlo en la caja, sostenerlo al menos para sentirlo antes de que se convierta en polvo. Él aterroriza robando la parte de esencia que se encierra en los sueños. Un devorador de horas que se retuerce en la mente en forma de pensamientos, un germen impreciso que ataca en la fase más débil, en el momento más inoportuno. Está ahí, puedes percibirlo, concebirlo, extraerlo del camino que nunca pisaste y eso no lo hará real, no por ahora. Hay opciones, imaginarlo, construirlo en el aire sin saber a ciencia cierta si el viento lo barrerá a su merced o nos dejará construirlo tal y como lo planeamos.

Lo que uno desea no siempre es válido, cambia, se auto gestiona por si solo sin que nadie pueda mover un dedo en el juego del azahar que representa en una vida. Soñar, el recurso humano más poderoso para acercarnos a él, lo que en verdad ocurra tan solo lo averiguaremos en la meta y ahí es donde recoges o caes. Lo malo es saberlo, ser consciente de la caída, de que al final del espigón no está el mar, sino tan solo un vacío que llega a apoderarse de un todo, aquel que en todo momento fuimos nosotros mismos. Un vacío que lo creamos al pensar en lo que debería haber pasado, porque era futuro y era nuestro, pero nunca ocurrió. Lo guardas, lo alteras en la cajita porque cuando quieres poseerlo, disfrutarlo ya es tarde…se ha convertido en pasado.

Vuelves, sueñas, creas, desmoronas, triunfas, caes, reaccionas…y el futuro sigue siendo una quimera para aquellos que intentan alcanzarlo, transformarlo, hacerse dueños de él.

Es ahí donde me planteo que no quiero ser humana, es ahí cuando caigo en la cuenta de que quizás nunca lo fui…

Iraunsugue Eternia (Laura Butragueño)
Fotografía por Alex Manzanares