28 may. 2008

Mi guacamayo de las alas verdes.


Nunca la gustó cuando escuchaba aquella típica frase “Laura de aquí no te muevas”, cuando había tanto mundo por explorar. Menos aún cuando insistían que bajase de los árboles, que dejase de soñar, que no mordiese los lapiceros, que no se fuese sin decir a donde, que contase donde había estado……

Aquello siempre la puso furiosa, por eso cuando preguntaban se limitaba a enmudecer y encogerse de hombros, lo suyo jamás fueron las explicaciones….Y había días que aquella mirada fija sobre su nunca, mientras jugaba la resultaba aterradora. Era como si esos ojos de algún modo se introdujesen en su subconsciente sacando a la luz todos y cada uno de sus pensamientos.

A Laura, siempre la gustó ser libre. Por eso aquella aburrida tarde de primavera mientras sentada en el balcón observaba a los niños, construir cobertizos con los restos de las obras de la esquina, decidió que si ella no podía salir a jugar, lo harían sus pájaros.

Se subió a la banqueta y de puntillas alcanzó las jaulas metálicas, los pájaros comenzaron a batir las alas un tanto nerviosos. Ya en el suelo, se dedicó a abrir las puertecillas y azuzarlos para que volasen lejos.

-Laura, ¿qué haces? –preguntó su madre

-Los pájaros querían ser libres.

-Pero hija, si los sueltas nunca volverán –la dijo enfadada.


Años después, mientras tomaba un café con una amiga y hablaba del amor esta le dijo:

-El problema es que das demasiadas libertades a los hombres, los dejas ser libres y se largan.

Entonces Laura recordó que aquel día en el que soltó los pájaros, todos los canarios volaron lejos, pero un guacamayo de alas verdes, que emitía sonidos extraños que a todos les parecía molestos menos a ella, se quedó posado muy cerca de aquella niña.
Se volvió hacía su amiga y con una sonrisa espléndida la contestó:

-Bueno, quizás es que los canarios no estén hechos para mí y deba ser un guacamayo de alas verdes el que decida al ver que le dejo libre, quedarse a mi lado.

Aquella mañana su amiga la volvió a tachar de loca, soñadora y romántica empedernida…

Iraunsugue Eternia


Fotografía-Madrid, 1988

2 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

Aquel que te da libertad te está dando la oportunidad de no hacer nada y de hacerlo todo. Aunque, a menudo, el que da libertad sabe a quién se la está dando.

Besos de libertad.

Iraunsugue_Eternia dijo...

Pienso que no es dar libertad o quitarla, que simplemente una persona es libre de ir a o venir como le plazca, entonces nadie debe atar a nadie, tan solo dejar que este decida donde y de que manera debe estar.
Si tengo que atar para que me amen, entonces es que no es amor.

Besos sin ataduras.