12 may. 2008

Oye tú, ¡que me gustas!

Si mal no recuerdo, en mi vida solo he reunido el valor suficiente para declararme al chico que me gustaba, en dos ocasiones.

El primero era un compañero de clase, adoraba sus ojos verdes y aquel cabello azabache alborotado y sudoroso que él peinaba hacía atrás cuando jugaba al fútbol, en el patio del colegio.
Llevaba suspirando dos años por aquel chico flaco de larguiruchas piernas, que se sentaba al lado de la pija de clase. Por eso aquel último día de curso lo llamé aparte y acerté a decirle que me gustaba, mientras intentaba calmar las ansias por salir corriendo y las mejillas me ardían de un color carmesí intenso.

Su respuesta fue clara, concisa y rotuna:

-No.

Se marchó de allí a largos pasos con el balón de reglamento bajo el brazo, y yo quedé sola entre un millar de gente, deseando que aquel fuese el último día de mi existencia.

Un mes más tarde, un muchacho con acento vallekano, ojos de mar y largo pelo de noche, me robó los primeros dulces besos de mi adolescencia, mientras entonaba en una imaginaria guitarra eléctrica desgarradores gritos de rock agónico, y me susurraba al oído que yo, siempre sería su pequeña estrella.

La segunda ocasión en la cual luché contra la vergüenza y me declaré a un hombre, ya vestía de rimel y calzaba tacón de aguja.
Pasé cinco horas midiendo las palabras que escribiría en aquella carta, hasta que al final un error informático me llevo a enviar dos mails con distinto final, para gusto del consumidor.

Esta vez y al no tenerlo presente, el chico se tomó 24h para contestarme, como era de esperar y tratándose de un caballero, su respuesta fue amable y limada de letras dañinas.
Pero nuevamente volvieron a decirme:

-No.

Después de aquello intenté volver a la normalidad, haciendo que nada había ocurrido, pero él parecía alejarse de mi persona cada día un poco más, dejó de llamar, de escribir y yo alegué por el, que estaba muy ocupado. Se apartaba de mi lado, como si los kilómetros que nos separaban, no fuesen suficientes.

La primera vez que un chico me dio calabazas, me juré a mi misma que pasarían muchos años hasta que volviese a dar el primer paso, cuando se me olvidó aquella promesa, me declaré al segundo. Midiendo los tiempos, las coordenadas de mi vergüenza y el mal trago que pasé viendo mi orgullo por los suelos, decidí cerrarme en banda y no volver a formular preguntas.

De esta forma me evitaría el bochornoso momento de verme a mí misma con cara de estúpida en el primer espejo.

Iraunsugue Eternia

4 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

Son momentos bochornosos, es cierto, y depende de a que edad, hasta traumáticos. Puede que nos equivoquemos al elegir la persona (Según se mire) pero dudo que tengamos que renunciar a declararnos a otras personas que posiblemente si se lo merezcan. Tu basas tu renuncia en dos malas experiencias, pero eres muy guapa (imagino que eres la de las fotos, jajaja) y seguro que no te hace mucha falta declararte a otros chicos, ahora solo tienes que esperar, pero si no fuera el caso ¿qué harías? ¿Quedarte sola, solo por que dos tios te dieran calabazas? Es imposible fracasar eternamente y hay que espresar los sentimientos, que si no nos avinagramos.

Joder, vaya discurso, perdona que te de la vara.

Un beso.

Iraunsugue_Eternia dijo...

HATHUS: Me quito el sombrero de brujilla ante tus palabras, que para nada me das la vara.

Supongo que este post es un poco derrotista, la verdad es que llevas razón, aunque pienso que cuando hay amor por ambas partes nadie tiene que declararse a nadie, surge sin más. En el fondo yo sabía la respuesta y aún así me lancé.
Y pensándolo, supongo que no quiero lanzarme más a un amor que se no es correspondido y menos decirlo a voz en grito y al susodicho. Pero está claro que si se es correspondido me lanzó sin paracaídas.

Muchas gracias por lo de guapa, un besazo.

JuanMa dijo...

Pues yo prefiero verme mil veces cara de tonto que quedarme con la duda de si esa vez sería la buena.

(Aunque es verdad que es mejor cuando no hace falta que nadie diga nada).

Un beso.

Iraunsugue_Eternia dijo...

JUANMA: No se que decirte, en ambas ocasiones me lancé gracias al bombardeo de mis amigas con esas frases: “no pierdes nada, inténtalo” uffff
Yo si me lanzaría de nuevo, pero teniendo claro algunas cosas, ahora sabiendo el “no” de antemano no se yo.

Y si, mejor no tener que decir nada y que surja ese primer beso.

Besos