21 nov. 2011

26...


No se nos pasa la vida, porque hace tiempo que dejó de sucederse para ser por sí sola, un ente perpetuo repleto de instantes y momentos…más tarde los nombramos recuerdos. Y siguen sin pasar, porque siempre quedan, prendidos a nuestra perene memoria.

Reconozco que este día me pesaba más que otros, no quería llegar a él, otro veintiuno de noviembre más, como cada año…me negué en redondo a pasar la frontera de los veinticinco, como si al hacerlo dejase de ser aquella niña-adolescente. Pensé que me encontraría perdida avanzando hacía un futuro que nunca termino de ver claro, ¿acaso hay alguien que lo vislumbre mejor? A estas alturas lo dudo.

No pensaba escribir, hoy no, no quería hacerlo. Pero ha venido a mí meciéndose en las coordenadas de las notas que se escuchan desde la habitación contigua, tu estudio. No sé si estás pintando, retocando fotografías para tu próxima exposición o simplemente montando. Maquetando imágenes hasta formar una obra que perdurará hasta el fin de los tiempos…como nosotros y esto que hemos llegado a crear.

He encendido cada una de las velas de esta habitación de mar que me regalaste hace unos meses, solo para mí, envuelta de libros y conchas, hadas y duendes. Un espacio artístico donde encerrarme a escuchar lo que las musas susurran.

Solo mía, el mayor de los regalos que me has concedido después de ti.

No habría sido capaz de enderezarme sobre esta fecha sino hubiesen sido tus labios los que me han despertado antes del alba, dos veces, seguidas, únicas, irrepetibles…como cada amanecer. Dices que nunca consigues sorprenderme, será que tus ojos de niño te delatan, cuando en realidad lo haces cada día al quererme más y más, como nunca antes…nadie. Me has devuelto la alegría que perdí hace años cuando morí y renací en una playa que ya no es mía, que en realidad ya no existe porque dejó de ser a mi marcha.

Tú te has encargado de crear una nueva, una con espigón propio donde poder morar los sueños de verano, junto a un Bunker sólido para guarecernos de las adversidades del destino de otros…el nuestro es próspero, te lo aseguro. Solo tú has conseguido desplegar la magia que creía perdida, hacerla crecer a cada instante del día que compartimos, aunque estemos inmersos en nuestros respectivos mundos de creación. Tú y solo tú, capaz de coserme las heridas que conlleva el pasado, de luchar contra mis miedos, de apoyarme en la luz de tu alma.

Un pozo negro dijeron…pobres de aquellos que no saben ver la energía que emanas, esa con la que me envuelves, esa que ha conseguido arrancarme de los veinticinco y ayudarme a cruzar la frontera hacía los treinta.

A tu lado…siempre a tu lado.

Encontrarte, amarte, ha sido el camino difícil pero yo te escogí en el momento en el cual busqué tu mano aquella noche de San Juan. Tú a mí, en aquel bar de Barcelona que aún guarda nuestro secreto, el comienzo.

Y sigo aquí, sintiéndome más libre de lo que nunca fui…

A tu lado…siempre a tu lado.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía: De un rincón en el Maresme (LBR)

19 oct. 2011

De aquello que nunca seremos...


No nacimos estrellados, fue la gula de la vida en el momento de nuestro nacimiento la que nos llevó a engullir el universo plagado de estrellas. Por qué cada uno de aquellos puntos luminiscentes representaba un sueño, una añoranza, una meta que perseguiríamos en el futuro.

Caer, desollarse, levantarse, lamerse las heridas y proseguir era parte del camino, el que cada uno de nosotros había decidido tomar. Y como un laberinto de entresijos y mentiras seguíamos devorando vida, normalmente a raudales como si en ello se nos fuese el tiempo que nuestro cuerpo había marcado en supervivencia.

Podríamos haber escogido ser personas arbóreas, era tan fácil desarraigarse del mañana que tan solo teníamos que cruzar los brazos, escoger un punto y seguir ahí, parados, hasta que nuestro cuerpo carcomido de monotonía decidiese desquebrajarse hasta desaparecer.

¿Podríamos haber escogido ser personas arbóreas?...inexacto…tanto como que la ansiedad sigue unas pautas o solo aparece en un momento puntual de nuestras vidas. Siempre fue parte de nosotros, era y será la entretela que formaba las alas que portábamos. Ella era una puta, no porque se vendiese al mejor postor, sino porque siempre aparecía en el desfallecimiento, cuando uno toca tierra y no comprende que es aquello llamado raíces. Es ahí cuando Ansiedad aparecía, vendiendo sus desencantos en agónicos espasmos de desesperación, ultrajando el cuerpo hasta dejarlo sin aliento, acelerando el corazón hasta constituir el mareo. Entonces apresa, te mata, hasta que dejas de ser en ti y comienzas a ser aquello que nunca supiste que podrías llegar a ser.

Remendar las alas forma parte de la caída, remontar el vuelo con los añicos de estrellas es altamente costoso. Pero no hay otro camino, no cuando se es un desheredado del sueño y la única meta es alcanzar aquello en lo que nadie cree, simplemente porque no comprenden.

Ansiedad se vuelve más virginal por momentos, cuando sueñas, vuelas, te alzas deja de tener sentido, de ahogarte, de asfixiarte con su propio nombre.

No decidimos nacer con alas…o quizás sí y nunca quisimos reconocerlo.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

Fotografía: Laura BR "El Castanyer d'en Cuc, Barcelona" Octubre 2011

9 oct. 2011

Laura Butragueño (Mundo Hormigón) en El Radiador Mataró Radio!


Os anunciamos que desde primeros de septiembre ya podéis seguirnos a través de Mataró Radio en el programa “El Radiador” todos los martes a las 17h. Colaborando en la sección “Misterios” con el estudiante de periodismo y monologuista Carlos Mancera.
Para todos los amantes del misterio, leyendas y lugares abandonados y tras la voz de la escritora Laura Butragueño presentamos aquellos lugares que han caído en el olvido y que para muchos como nosotros resultan una fuente de inspiración.

¡No os olvidéis de seguirnos en Mataró Radio 89.3 FM!



P.D. Para cualquier sugerencia recordar que os podéis poner en contacto con nosotros a través del mail mundohormigon@gmail.com

Fotografía: Laura Butragueño y Carlos Mancera en El Radiador por Alex Manzanares.

"Industrial Portrait" más que una exposición, toda una experiencia.



El silencio se amolda a la estructura corrosiva de tu leyenda. Las voces apagadas han quedado prendidas de lo que un día fuiste. Tus paredes ahora solo sugieren un molde que se degrada en los segundos. Aún así hemos quedado prendidos de la belleza de tu olvido.
Pronto dejarás de existir…
…siempre quedarás tras un objetivo, cuando de ti no queden más que los cascotes del ayer.


A día de hoy nos es imposible contar con los dedos de las manos aquellos lugares en los que nos hemos adentrado. Todos tenían una historia, pero el final de esta siempre era la misma, el abandono y la desolación. En ellos hemos paseado cautos escuchando los ruidos de ventanas que golpeaban sin cristales contra los marcos carcomidos. Estructuras de hierro que crujían sobre nuestras cabezas advirtiendo el derribo por el paso del tiempo.

Enigmáticos, únicos, solitarios han llegado a robarnos parte de nuestra propia esencia en un intento de seguir alzándose. Todos y cada uno de ellos ha sido el escenario de un relato, una fotografía, un videoclip. Era nuestro regalo al olvido, en un intento de que su memoria quedase captada en arte.

Así nació “Industrial Portrait” la primera exposición fotográfica de Alex Manzanares. Cómo si de un ser vivo se tratase hemos acompañado a la obra por todo el territorio, siendo ya tres las exposiciones itinerantes que hemos realizado. Aún nos quedan muchas salas que visitar, muchos Centros Culturales donde “Industrial Portrait” lucirá por sí misma, en recuerdo a aquellos lugares que nos robaron el alma y nos siguen inspirando en cada salida.

Os dejamos un pequeño homenaje a la segunda exposición realizada en el C.C.Arturo Duperier de Pedro Bernardo (Ávila). Aprovechando este espacio para dar las gracias a todos los que nos seguís y sobre todo a los que creéis en nuestro arte y hacéis que esto siga siendo posible.

Un abrazo.

Alex Manzanares y Laura Butragueño.

7 sept. 2011

Endless Road-The Panic


Las líneas de la carretera son como los recuerdos, con el tiempo terminar por difuminarse en la memoria. Aún así he seguido caminando tarareando “Endless Road” en mi cabeza, al hacerlo todo vuelve a tener sentido, hasta los caminos. ¿Me pregunto si el mundo ha quedado desierto?¿O soy yo quién así lo siente? Sigo buscando, caminando, cantando, en este mundo derrumbado que has dejado a tú marcha.

The lines of the road are like memories, eventually end up in the memory fade. I continued walking still humming "Endless Road" in my head, do it all again to make sense to the roads. I wonder if the world has been deserted? Or so who am I feeling? I keep looking, walking, singing, in this world collapsed that you've left running

Videoclip realizado para el concurso internacional Genero Tv para el grupo The Panic.

Dirección y Montaje: Alex Manzanares.
Producción y Actriz: Laura Butragueño.
Guión: Alex Manzanares y Laura Butragueño.

31 jul. 2011

Entrevista | Alex Manzanares y Laura Butragueño: ‘Nos inspiramos en lugares abandonados, fábricas, castillos, antiguos telares…’ | Inspiración digital

Entrevista | Alex Manzanares y Laura Butragueño: ‘Nos inspiramos en lugares abandonados, fábricas, castillos, antiguos telares…’ | Inspiración digital

29 jul. 2011

Lila sobre azul


Todos tenían casa, yo tuve diez aunque la mayoría nunca llegasen a parecérmelo. Ninguna se llamaba Hogar.

Aquella no era una casa, sino el despojo distorsionado de los años de ausencia, una circuncisión en la tierra deshabitada. Los restos de vidas pasadas que habían quedado ungidas por la vejez del olvido. No resonaban los pasos de los que un día debieron habitarla, tan solo el goteo incesante de la carcoma deslizándose en los suburbios de la madera que constituía el techo, las puertas desarraigadas de pomos. Las escaleras formaban un esqueleto demolido, se sostenía a duras penas sobre la espina dorsal de unos escalones superpuestos, tablones que se lanzaron al vacio en un intento de suicidio ante la soledad.

La alacena olvidó su cometido una tarde de otoño. Cuando las polillas comenzaron a habitar su caparazón abierto, alimentándose de los restos de vida, abandonándola más tarde. Tan solo se conservaba una vieja portezuela con la rejilla rajada, un asesinato a la prosperidad de sus años mozos.

Los cascotes formaban olas desoladas de un color indescriptible, la mayoría lo nombraría lila, otros forasteros sin pasaporte para violarla la llamaron azul. En realidad yo supe que ella siempre fue índigo. Después de años de silencio poco importaba, lo que fueran habitaciones ahora solo formaban un espacio diáfano ultrajado por desconocidos. Aquellas paredes que heroicas seguían en pie resistían los impulsos de la tinta sobre su cuerpo; formas caricaturescas, frases inexactas que lejos quedaban de resultar poéticas. Nombres, números, fechas, Fulanita ama a Menganito, Menganito se olvidó los restos de la pasión en lo que en su día fue la cocina de la gran mansión. Hoy tan solo es un techo negruzco, arruinado bajo las fauces de las llamas…el horno cayó silencioso desapareciendo entre el polvo y la mortaja del descuido.

Ascender, peldaño tras peldaño, intentando no caer al vacío, ese que en el ayer fue llamado sala principal. Desde la cima se observaba el cataclismo del abandono, una imagen desoladora de una casa en ruinas. Si dejas resbalar una lágrima se perderá en los sótanos de barricas desquebrajadas, cayendo sin demora hacía la pica de piedra que un día calmó la sed de los caballos. Seguramente desaparecerá entre los corrales, discurriendo entre la tierra, amoldándose hasta llegar a la cueva donde el pozo de agua ha quedado seco…tan solo con una lágrima de abastecimiento.

En cambio, aquella que ya no era una casa, seguía imponiendo majestuosa al caer el sol. La cúpula intacta había perdido sus ojos. Seguramente decidieron dejarse mecer por el viento hasta estrellarse en el suelo, desapareciendo para siempre. Dicen que eran lilas, de ahí que todos la llamaran por ese nombre. Ya que cuando el sol incidía sobre ella la casa índigo tomaba tonalidades malvas, impregnando la mansión de ese color imaginario que ahora se mostraba arruinado, sin orgullo, resistiendo al paso del tiempo y sus inclemencias.

Desde abajo pude alzar la mirada ascendiendo por cada planta hasta toparme con ella. No vi el color más podía imaginármela, aunque ahora todo estuviese muerto. Aún así, a pesar de la desnutrición de aquella mole desheredada la sentía mía, como si yo hubiese formado parte de cada una de las estructuras que habían caído, de las que aún quedaban en pie.

Aquella era una casa en ruinas, una casa marchita, una casa que por primera vez quise tener, una casa a la que con gusto nombraría hogar.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía por Alex Manzanares.

Rojo


Si cierro los ojos todo pasará, desaparecerá como si nunca fuese a ocurrir….

En realidad no solo el pasado es el culpable. Ese puede confinarse en una cajita, una pequeña, una que quepa en el hueco del hemisferio céntrico de un iris. Si parpadeas deja de existir, pasa a otro plano, uno donde puede modificarse el contenido de la misma, no importa lo ocurrido sino como lo recordemos. Alterar los recuerdos es tan solo un juego de niños.

El futuro no es tan simple, ya que nunca fue nuestro, no nos ha pertenecido ni un solo segundo de él. Nunca ha llegado, ni nos ha rozado para saber si podremos afrontarlo, guardarlo en la caja, sostenerlo al menos para sentirlo antes de que se convierta en polvo. Él aterroriza robando la parte de esencia que se encierra en los sueños. Un devorador de horas que se retuerce en la mente en forma de pensamientos, un germen impreciso que ataca en la fase más débil, en el momento más inoportuno. Está ahí, puedes percibirlo, concebirlo, extraerlo del camino que nunca pisaste y eso no lo hará real, no por ahora. Hay opciones, imaginarlo, construirlo en el aire sin saber a ciencia cierta si el viento lo barrerá a su merced o nos dejará construirlo tal y como lo planeamos.

Lo que uno desea no siempre es válido, cambia, se auto gestiona por si solo sin que nadie pueda mover un dedo en el juego del azahar que representa en una vida. Soñar, el recurso humano más poderoso para acercarnos a él, lo que en verdad ocurra tan solo lo averiguaremos en la meta y ahí es donde recoges o caes. Lo malo es saberlo, ser consciente de la caída, de que al final del espigón no está el mar, sino tan solo un vacío que llega a apoderarse de un todo, aquel que en todo momento fuimos nosotros mismos. Un vacío que lo creamos al pensar en lo que debería haber pasado, porque era futuro y era nuestro, pero nunca ocurrió. Lo guardas, lo alteras en la cajita porque cuando quieres poseerlo, disfrutarlo ya es tarde…se ha convertido en pasado.

Vuelves, sueñas, creas, desmoronas, triunfas, caes, reaccionas…y el futuro sigue siendo una quimera para aquellos que intentan alcanzarlo, transformarlo, hacerse dueños de él.

Es ahí donde me planteo que no quiero ser humana, es ahí cuando caigo en la cuenta de que quizás nunca lo fui…

Iraunsugue Eternia (Laura Butragueño)
Fotografía por Alex Manzanares

17 jul. 2011

El Parque de los Secretos


Tenía la costumbre de alzar la voz al caer la tarde, lo hacía con la cabeza alta, las piernas ligeramente separadas y los brazos en alto. Cantaba a media voz el himno del Barça y a medida que este se prolongaba en sus cuerdas bocales el tono iba subiendo, en un in crescendo que terminaba golpeando entre sus pies con tres toques.

A continuación se aplaudía a sí mismo ante la mirada atónita de los que se unían nuevos aquel club, para los que éramos asiduos aquel himno constituía parte del ritual de sacar a los perros al parque. Joan y sus cánticos, siempre a la misma hora, con la misma ligereza, terminando de la misma manera. El resto del tiempo lo pasaba hablando con todo aquel que quisiera escucharle, sin dejar de dirigir miradas lascivas a toda muchacha bonita o fea que pasase ante sus ojos. Para todos los presentes era Joan, el del pastor alemán de más cuarenta kilos. El cánido bonachón se encontraba en total proporción a la enorme barriga que acompañaba a su dueño, ambos caminaban pesadamente, con la boca entreabierta, respirando con dificultad.

Muchos apostaban a que perro y amo vivían en el parque, pues más eran las horas que allí pasaban que en las que no podías encontrarles. Acudía ante cualquier cara conocida en busca de charla, resultaba un hablador incansable que poco le importaba si el oyente tenía prisa o pocas ganas de chanza. Él hablaba, mientras el perro quedaba a sus pies tirado como una enorme manta de pelo oscuro. Su tema preferido eran las mujeres, esa especie que tan distinta le resultaba, como si de algo metafísico se tratase hablaba en pasado de ellas. Y en cambio dejaba entrever en sus palabras un dolor interno que solo el desamor produce. Como una yaga incurable sus frases poco calculadas terminaban llevándole a asumir ante los presentes la soledad de corazón que llevaba años padeciendo. Un germen enfermizo que se colaba entre sus pupilas entristeciendo la mirada azulada de unos ojos ancianos. Más tarde se retractaba aludiendo que solo se estaba mejor, él y su perro, la gran manta y él.

Aún así no le faltaban piropos para toda moza que perteneciese al clan. Con las nuevas se reservaba los más cristianos, para lanzar los profundos a las conocidas con las que ya tenía confianza suficiente hasta para cantarlas letanías de amores perdidos. Todas aceptaban de buen grado aquel sinfín de poemas incoherentes que lanzaba al viento, más por respeto a la edad que por gustarlas los mismos. Otras pocas paraban con ironía las piruetas de tunante. De buen grado y con la ceja levantada Joan pedía disculpas para inmediatamente hacer del verso prosa y pasar a conversaciones sin importancia.

—Mujeres, que roban el alma y le vuelven a uno tarumba. Mejor solo.

Solía decir entre dientes mirando al vacío.

—¡Anda qué no has tenido que ser zalamero en tus tiempos!

Admitía con la cabeza, escondiendo una sonrisa pícara que lo transportaba a la mocedad.

—¿Cuántas novias has tenido?

Me atreví a preguntar una ocasión.

—Solo una…pero con esa me bastó.

Su respuesta sonó caldosa en su garganta, apurando un suspiro acompañado de una lágrima que jamás tocaría suelo.

—¿Solo una? ¡Tunante! ¿Fue ella la que se cansó de ti o tú que te disté cuenta de que preferías seguir sin mujer alguna?

Su mirada quedó perdida, seguramente varada en unos recuerdos a los que nadie hasta la fecha había tenido acceso. Entonces relató aquella historia, surgida desde lo profundo de los años añejos que ahora se le tornaban tristeza en su día a día.

—Ni una cosa ni la otra —se tomó su tiempo—. Hasta el altar la hubiese llevado, pero era hija de ricos y yo de pobres. Se escapaba de la casa para venirse a la mía y bien recibida que era por mi familia. Pero a su padre jamás le gusté por no tener perras. Ella era menor, y él amenazó con denunciarnos a la Guardia Civil.

En silencio esperé a que prosiguiera, dándole el tiempo necesario para que ahondase en la memoria.

—En aquella época no era cosa de chiste, por no poner en peligro a mi familia ella aceptó dejar de verme, pero bien claro se lo dejó al padre. ¡Si no soy de él no seré de nadie! Tenía un amigo cura, fue él quien me ayudó a ubicarla en el convento. Me hacía pasar por un familiar para poder ir a verla, nunca dejó que el padre la visitase…solo yo. La enterré hace unos años.

De amores perdidos, pasados, quemados. Del no dejar libertad al corazón, pensé. Historias rotas, destrozadas por la crueldad de terceros. Me apiadé de él, cuando la lágrima primeriza resbaló sobre el pelaje del gran cánido.

—¡Búscate otra novia Joan! solía decirme. Pero no pude, conocí a otras muchas pero ninguna como ella.

El silencio aconteció al atardecer y las primeras farolas del parque comenzaron a encenderse como pequeñas antorchas entre la arboleda. La gran manta se incorporó tirando de la correa de su dueño, decidiendo que la tarde había llegado a su fin. Joan pesado, se incorporó del banco con un sonido de huesos viejos, y el alma torcida de un jovenzuelo que aún se sonrojaba al recordar sus primeros amores. Lo vi marchar lentamente, escapándose en la penumbra de un atardecer.

Todos tenemos una historia, hasta los que a primera vista parecen no llevar disfraz. Joan era la prueba, como otras tantas personas que se cruzaban en mi día a día, en el de cualquiera…encerrando secretos, ocultándolos en los años de silencio.

Iraunsugue Eternia (Laura Butragueño)
Fotografía: Alex Manzanares (Sur de Francia, julio 2010)

23 jun. 2011

San Juan 2011...Recuerdos de aquel año.


Faltan veinticuatro horas para que el reloj marque nuevamente la media noche, pero no será una media noche cualquiera, si no la nuestra, desde hace tan solo un año.


Nunca te lo he contado, pero sé que Ella tenía una playa, una de esas que conoce mucha gente pero que es propia porque algo especial ocurrió en ella, otra media noche de otro año cualquiera. Por eso Ella contabilizaba los años cada noche de San Juan, ya que de alguna manera, de una forma u otra algo terminaba ocurriendo…para bien o para mal.

Hace años que Ella murió en aquella playa. Era una playa desierta pues poco importaba si el día la llenaba de gente y ruidos. Al caer el ocaso las dunas cambiantes se mecían sobre los vientos del mediterráneo tomando otras formas, caprichosas se alejaban hacía la pineda desorganizándose, estableciéndose de nuevo para crear un paisaje diferente al llegar el alba.

Nunca te lo he contado, pero yo las conocí, a Ella y su playa. Desde el día de su muerte otra noche de San Juan me he dedicado a encender una vela cerca del mar, de su mar. Por si al oleaje le daba por devolverla a la vida, y Ella volvía a ser Ella, hasta aquella noche en la que comprendí que no regresaría. Pertenecía a la playa, como la historia que nunca te conté, esa que aún me susurran las olas a la media noche de San Juan.

Los secretos no se los lleva el viento, se arraigan a las personas que los celan entre los escondrijos de la memoria. Yo guardo el suyo, el de la playa, de todo aquello que ocurrió y hasta el de su muerte.

Yo ya te conocía, aunque aún tú no fueses consciente. Todos hablaban de ti como si de hermanos gemelos de alma nos tratásemos, comparaban nuestros caracteres, aficiones, sueños, miedos, paranoias…Te perseguía por la red, cada trabajo que hacías, proyecto, cuadro o fotografía llegaba a mis ojos a través de un click. Pero nunca te vi, cuando yo entraba, tú salías. Siempre había alguien que te había visto, todos menos yo, todos menos tú.

La noche que te conocí yo pensaba en una huída, en la playa cercana y la vela que debía encender en su memoria. Fue “La cinta blanca” de Michael Haneke el punto de inflexión para colarme en tu mente y entablar una conversación. Dirás que fue el vino, yo apuesto por la magia. Lo cierto es que el mundo entero quedó aparte, los presentes en aquella cena donde finalmente corté a tu lado aquella tortilla casera fueron relegados a la muchedumbre con la que más tarde nos toparíamos en la playa, en la nuestra, no en la de Ella.

Todo está borroso, no porque el tiempo haya licuado las memorias. Más bien diría que tan solo recuerdo tu presencia cercana, la búsqueda de tu mano, la fuerza de la tuya apretando la mía. Nuestros dedos sondeándose bajo la arena oscura. Cada milímetro de una conversación que duró horas. Cerca del mundo, de la fiesta, la música, los petardos, el ruido…tu voz era el hilo conductor de mi sonrisa, tus sueños los míos.

Sé que él te pidió que te marcharas, que te alejaras de mí.

-No puedo –le dijiste- tengo que quedarme con ella.

Aquella noche perdimos a quién creíamos un gran amigo, los demás presentes solo fueron fugaces apariciones en nuestra vida, sombras del ayer que poco importaban. Representaban el camino para nuestro re-encuentro, saltos de tiempo, trampolines hacía otra vida, la nuestra.

Desde aquella noche no ha pasado una que no me hayas recordado quién soy, quién eres, que significamos el uno para el otro. Ha sido un año de caídas en picado, de levantarnos magullados y lamernos las heridas para seguir luchando por lo que siempre hemos creído.

Perdimos un amigo, ganamos mucho más de lo cualquiera pueda imaginar.

Me faltan dedos en las manos para contar los castillos que construimos en el aire y que hemos llevado a tierra, me falta espacio para archivar el millar de fotografías de nuestros días juntos. Tengo una carpeta repleta de proyectos acabados, otra con los próximos ya numerados.

En este año me has rescatado de aquella vela que siempre encendía desde la muerte de Ella. Me has devuelto la sonrisa, la ilusión, las ganas de comerme el mundo a tu lado. Te has vuelto mi mejor amigo, mi pareja artística, el hombre que me ama y me cuida, al que amo, al que cuido. El niño que comparte mis sueños, mi gatuno, mi artista, mi hombre.

Me has traído de vuelta a la vida, me has regalado tú corazón, has remendado el mío que ahora late en tus entrañas. Me has enseñado que significaba amar, creer, compartir, confiar, crecer al lado de alguien sin miedo a la huída. Me has llevado lejos para enseñarme el mundo, ciudades europeas que había estudiado en los libros de historia y arte. Me has mostrado pueblos bajo pantanos, cuevas secretas, lugares que han ido formando un mapa de musas que ahora inspiran cada noche mi teclado.

En unas horas volveremos a subir a un avión para marcharnos lejos a celebrar el día que finalmente nos encontramos. Sé que en Düsseldorf no habrá petardos, reconvertiremos nuestra playa en el rio Rin. Pasearemos por las calles angostas del casco antiguo, y será allí, en alguno de aquellos lugares cuando vuelva a susurrarte al oído…

-Alex, ¡mírame! No te vayas, quédate conmigo.

Como aquella noche de San Juan…de hace tan solo un año.

Iraunsugue Eternia (Laura Butragueño)

Fotografía: Por aquel que creíamos amigo. Recuerdo de nuestra primera noche de San Juan (Mataró, junio 2010)

22 jun. 2011

Calling the Maker



El Maker me ha llamado imponiendo sus reglas, nadie es quién parece ser.
El día del juicio final puede ser un cruce de caminos, de cambios en la vida de un ser humano, decisiones que hemos de tomar con el alma.
Junto a Juan el Revelador solo hay que escoger…oscuridad o luz.

Director y Montaje: Alex Manzanares.
Guión y Producción: Laura Butragueño:
Actores: Roberto García y Laura Vivancos.
Maquillaje: Nina Prat.
Agradecimientos: Silvia Calvo y Juan Manzanares.


Nuevamente Genero TV daba la oportunidad de presentar a concurso un videoclip de creación propia. Esta vez la canción era “Calling de Maker” de la cantante Aimee Allen. Inspirada en el Apocalipsis o Juicio Final.
Podíamos recrearnos en imágenes aterradoras inspiradas en el fin del mundo, pero decidimos saltarnos las reglas y contar una historia. Una donde los personajes no fuesen lo que en un principio parecían y el hilo narrativo estuviese compuesto por emociones encontradas y decisiones difíciles a tomar que podrían cambiar el rumbo de la vida de los personajes.

Alex tuvo claro desde el primer momento que quería rodar dentro de una Iglesia, tras quince días de visitas agotadoras al párroco de la misma conseguimos el permiso de rodaje. La segunda localización debía ser un lugar cerrado donde la protagonista tuviese su tiempo de calma, una guarida en toda regla. El tercero surgió volviendo de un viaje, un monumento de estilo griego se alzaba ante nosotros en medio de ninguna parte, aquel sería uno de los puntos claves donde se realizaría la acción.
En dos semanas conseguimos reunir el atrezzo necesario, encontrar a los actores necesarios, maquilladora y todo lo que iba a suponer aquel rodaje. Contrarreloj apuramos al máximo las horas hasta conseguir lo que andábamos buscando. Un día de rodaje para las escenas numeradas como dos y tres. La primera y que a primera vista nos resultaba fácil terminó siendo una lucha contra la fe y la desconfianza por parte de los miembros de la Iglesia.

Después de una hora de suplicas y aclamar el permiso concedido la semana anterior conseguimos que se nos abriese las puertas. Tuvimos que prescindir del travelling así como de parte del equipo. Cámara al hombro y trípode, dos focos, actores, Director y Cámara, Guionista y Producción. Fuimos los únicos que atravesamos los portones centenarios.

El rodaje se hizo casi en absoluto silencio, y lo que debía durar tres horas terminó por ser una y media. Aún así y en la sala de montaje Alex pudo comprobar que el material era el que estábamos buscando. Una semana más tarde el videoclip estaba colgado y aún concursando.

Suele decirse que todos los días uno aprende algo. En este rodaje la que escribe como Jefa de Producción aprendió que todo permiso debe ir por escrito, pues las palabras se las lleva el viento. Igualmente fue una muestra de confianza no solo para con el equipo, sí no para con nosotros mismos. Ya que nos dimos cuenta de la capacidad de reacción y solución que habíamos adquirido ante tales problemáticas.
Aquí os dejamos la muestra de lo que es nuestro último videoclip. Y el cual en lugar de quitarnos las ganas de seguir adelante, nos ha dado más fuerzas para seguir luchando, para crear productos de mejor calidad y saber que somos capaces de conseguir aquello que nos propongamos.

Laura Butragueño & Alex Manzanares.

20 jun. 2011

La Cueva


No han pasado ni cinco minutos desde que vi a Alex desaparecer por la gatera. He perdido la cuenta de ellas, a estas alturas bajo el techo del mundo el tiempo deja de tener sentido alguno. Al principio su cuerpo era un reflejo de luz que avanzaba arrastrándose entre la roca, poco a poco la luminiscencia ha dado paso a una total oscuridad. Si apagase mi frontal ahora tan solo quedaría la nada.
Siento la humedad de mi cuerpo sudoroso bajo las capas de ropa, respiro lentamente intentando no ahogarme, el oxígeno aquí abajo es mínimo. El ambiente pesado, húmedo, los pies resbalan a cada paso debido a las filtraciones de agua. He dejado de escuchar su respiración entrecortada, el paso de su cuerpo arrastrando la gravilla…silencio.

Soy consciente de que los sonidos que provienen del fondo no pertenecen a la risa de los niños, pitidos agudos, si me vuelvo el frontal me mostrará cientos de túneles que dan a parar a los pisos inferiores. La luz atrae el aleteo de los murciélagos, ríen, se que ríen. Prefiero no pensar en ello.

Llevamos una hora bajo tierra –calculo- me he deslizado entre la roca, arrastrado, bajado paredes apoyándome en la piedra férrea, aferrada a cuerdas mojadas por donde resbalaban mis dedos. He creído caer unas cuantas veces, si hubiese ocurrido seguramente habría terminado aterrizando en el último piso escavado por los mineros, está inundado y las posibilidades de salir con vida de ahí abajo son más bien cero.
Alguien antes que nosotros se dedicó a marcar las paredes. Las flechas verdes simbolizan el camino, las S la salida. Las cruces rojas el peligro, las X tan solo son puntos ciegos.

Sé que es mi turno, la voz de Alex se ha escuchado lejana en la galería de al lado, debo arrastrarme con cuidado para no darme contra el techo. Todo es tan estrecho que he pensado que no sería capaz de volver a hacerlo. Medito en que he entrado, hemos llegado a la vagoneta olvidada, ahora solo es ascender a la superficie.
Fuera miles de personas sufren de ahogo, o eso dicen a la gente que les pregunta por su estado. Porque en realidad nadie se atreve a hablar de ella. Ella aparece un día sin previo aviso, se presenta en tu vida bajo una taquicardia constante, arrebatándote la respiración, saltándote las lágrimas. Cuando ella llega una piensa que será la última, porque a menudo es tan fuerte que al terminar caes rendida, agotada y sin sentido. O mejor dicho sintiéndote el ser más olvidado de la tierra. Ella siempre acompaña un motivo, en mi caso demasiados. Algunos la llaman Nervios…yo siempre por su nombre, Ansiedad.

Aquí abajo ella podría capturarme en cualquier momento, tiene todas las de ganar. Escucho el sonido de mi corazón agitado, la respiración que falla. Solo hay una cosa que ella no sabe, en La Cueva ella carece de importancia, su nombre solo funciona allí arriba, en la superficie. Aquí, bajo tierra en la mina predomina la otra, la Supervivencia.

Aspiró hondo antes de avanzar, me agacho intentando no dar con la cabeza en la roca, el casco amortigua el golpe. Sigo deslizándome entre el barro y la gravilla, un golpe seco me lleva a morderme los labios, abro los ojos a la par que un murciélago pasa ante ellos rozándome la nariz con sus alas. Veo la luz al final de la gatera, Alex se ha sentado a esperar indicando su frontal hacía la salida para que pueda avanzar con más luz. Me es imposible mover el codo, he debido darme con alguna piedra, pero debo avanzar. Sigo reptando hasta que mis pies salen de la gatera y alzo finalmente el cuerpo. La galería se cubre de colores ocres, resto de hierro, aún quedan las vías que en su día utilizaban los mineros para sacar el material de la montaña.

Seguimos avanzando, sé que cuando llegue arriba ella ya no estará porque Supervivencia se ha vuelto más importante que Ansiedad, y si no la pienso, si la ignoro quizás deje de acecharme. Me aferró a la cuerda dejando caer el cuerpo, tan solo los pies quedan contra la pared, abajo no hay nada, solo vacío y oscuridad. Siento el cuerpo de Alex temblar al otro lado. “No voy a caerme” pienso, finalmente doy un salto y consigo llegar a su lado. Escucho como deja salir un profundo suspiro, sé que no deberíamos haber bajo solos, en grupo, siempre en grupo. Pero necesitaba de aquello, de La Cueva.

Poco a poco los pulmones van reaccionando ante el oxígeno, la entrada está cerca, ahora la llamamos salida. La luz se filtra entre los árboles y vemos la puerta de hierro que cruzamos hace dos horas y media. Alex me abraza, lo hace con fuerza.

—Campeona, mi campeona.

Me ha susurrado al oído, sonrío mientras me deshago del casco.
La luz me ciega, huele a bosque y a la mar cercana. Todo aquello que llevaba a las espaldas ha quedado atrás, entre los aleteos-risas de los murciélagos. Ya nada tiene importancia, solo nosotros, tan solo seguir adelante.

Iraunsugue Eternia (Laura Butragueño)

Fotografía: Alex Manzanares (Mina Can Palomares, Malgrat de Mar)
¡Gracias por esa gran experiencia que me ayudaste a vivir, no desisto, sé que las próximas cuevas son más duras, pero estoy dispuesta a superarlas todas!

7 jun. 2011

Tráiler Book del libro "Y tu luz en mis tinieblas"


Tras meses de espera y aprovechando la última presentación del libro “Y tu luz en mis tinieblas” en el Encuentro Artístico que tuvo lugar en el Centre Cívic Pla d’en Boet . Pudimos hacer el primer pase del Tráiler Book del mismo.

Aquí os dejo la muestra!

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

Dirección: Alex Manzanares.
Guión: Laura Butragueño.
Producción: Mundo Hormigón.

19 may. 2011

TROBADA ARTÍSTICA "REFLEXOS AL BUIT" JOVES DE MATARÓ









TROBADA ARTÍSTICA “REFLEXOS AL BUIT” JOVES DE MATARÓ
Divendres 3 de juny del 2011 a les 18:00h
Sala d’Actes del Centre Cívic de Pla d’en Boet (Mataró, Barcelona)

Presentació del llibre “Y tu luz en mis tinieblas” de l’autora Laura Butragueño i presentació del tráiler-book del llibre del Director Alex Manzanares
Presentació del llibre “El Arquitecto de Atmósferas” de l’autor Alberto Trinidad
Representació teatral a càrrec d’Ana Manzanares i Noemí de La Rosa
“100 Vinagretes d’autor” del cuiner Pere Cardona i il.lustracions d’en Rubén Bravo
Monòleg a càrrec de Carlos Mancera
Presentació del disc “Siempre es ahora” del cantautor DeOscar
Presentació del poeta Txema Ferré





PICA-PICA I COPA DE CAVE
NO T’HO POTS PERDRE. HI ESTEU TOTS CONVIDATS!!!!





Organitzat per: Alex Manzares i Laura Butragueño (Mundo Hormigón)














Amb la col.laboració de Casal Joves Boet






Diputació Barcelona






Generalitat de Catalunya






Departament d'Acció Social i Ciutadania






Secretaria de Joventut

28 mar. 2011

Nuestro último videoclip: DEOSCAR Un ángel llamado tú



Videoclip realizado por MUNDO HORMIGÓN para la canción Un ángel llamado tú del cantautor DeOscar. Para la discográfica NAT TEAM MEDIA.

Dirección y montaje por Alex Manzanares.
Producción artística Laura Butragueño.

¡Espero que lo disfrutéis!

15 mar. 2011

45 días por año.



Caminaba bajo la lluvia paraguas en mano, la cartera con dos años y dos meses de trabajo pesaba sobre el hombro izquierdo, intentaba sostener un cigarrillo en la otra mano como si en ello se le fuese la vida. Sentía los pies mojados, empapados de calles inundadas de tránsito y charcos. Esquivaba sin ver, pues sus ojos solo eran un mar de lágrimas descendientes que se mezclaban con las ráfagas de viento y gotas que resbalaban por su rostro.

Abrió la puerta, buscando el punto de información o algún agente que pudiese mostrarle el camino.

-Disculpe, ¿busco el juzgado de lo social?

-Aquí no es caballero, tres números más abajo.

Salió dando las gracias, abriendo nuevamente el paraguas, y los pies mojados, y la cartera sobre su hombro portando todo lo que un día constituyó parte de su vida, más de la mitad de su tiempo. Los papeles pesaban, se revolvían contra los bolígrafos, la fotografía que un día presidió la mesa de trabajo, cachivaches inservibles hoy.
Volvió a abrir otra puerta, esperando que esta vez fuese el sitio adecuado.

Necesitaba terminar con aquello. El corazón bobeaba aprisionándole el pecho, el primer grito de ansiedad surgió en el estómago tomándole los pulmones, dentro de pocos minutos comenzaría a hiperventilar y caería redondo al suelo. Rebuscó en la cartera las pastillas que lo acompañaban noche y día desde hacía más de seis meses, la posó bajo la lengua intentando tranquilizarse y dirigiéndose nuevamente al punto de información.

-¿Es este el juzgado de lo social?

-Es el número cuarenta y uno.

-De ahí vengo, y me dijeron que era este, el treinta y cinco.

El personal de seguridad le hizo pasar, seguramente porque su rostro ceniciento y aquella voz apesadumbrada hablaban por sí mismas.

-Dígame que es lo que necesita y le digo donde debe acudir.

-Debo cobrar una indemnización por despido improcedente.

-Comprendo…es el número siete de la calle Balmes, unas quince manzanas más arriba.

Le irá mejor ir caminando, solo es una parada de metro.
Las ráfagas de viento no habían amainado en los cinco minutos que pasó dentro del edificio oficial. Las gentes se agolpaban bajo las marquesinas, buscando refugio ante el diluvio él prosiguió su camino. Solo un poco más, un poco más y casi habré terminando. A cada paso que daba la memoria le devolvía retazos de los meses anteriores, la caída en picado que le llevaría a esos instantes…

-¿Qué quieres decir con qué no podéis subirme el sueldo? Me lo prometiste, llevo casi un año esperando.

Su jefe se rascó la nariz antes de proseguir.

-Sabes que no es decisión mía, es la central, pone problemas. Reconozco que debí tramitarlo cuando te hicimos indefinido, se me pasó y ahora es complicado.

-Ambos sabemos que estoy desarrollando un puesto que no corresponde a mi categoría, es lo justo. No puedo seguir haciéndome cargo de tantas cosas, no me siento reconocido y bien sabes mi situación.

-Lo comprendo y soy consciente…quizás en unos meses.

-Sabes que llevan meses ofreciéndome una baja, conoces mi situación actual…

No le dejó terminar, se acercó unos milímetros bajando el tono de voz, pues en aquella empresa los despachos tenían ojos y oídos, y todos los secretos se contaban a voz en grito a la hora del cigarrillo.

-Creo que lo primero es tu salud, coge la baja un mes, dos, lo que necesites.

-No puedo permitirme perder el puesto.

-¡Por favor! Nadie va a echarte, te necesito al cien por cien, ve, coge la baja, recupérate y vuelve cuando estés mejor, te estaremos esperando.

El burofax con la carta de despido había llegado quince días después. “Bajo rendimiento en los últimos meses” habían alegado, enviando conjuntamente la aceptación de despido improcedente y la indemnización correspondiente.
Seguía caminando, calle tras calle observando los números y nombres, buscando sin hallar el lugar indicado. Preguntó dos veces, siguió caminando portando la cartera que a cada paso se hacía más y más pesada. Recordando las horas que había dejado en aquella mesa, los malos modos recibidos, la piel en cada cliente, la búsqueda incesante, las horas, las malditas horas de callar y bajar la cabeza. Los gritos desde el despacho, el pasotismo ante las victorias. La esperanza cada noche a las diez y media cuando cerraba los ojos esperando recibir la afirmación esperada al día siguiente. El reloj a las cinco de la mañana, los tres transportes públicos de ida y vuelta, las horas, los gritos, informes, números que no correspondían, humillaciones.

-Venía a cobrar una indemnización por despido improcedente.

-Sí es aquí…si me deja la carta.-Aquella señora ni tan siquiera se paró a observarle, rutina, simple rutina en sus ojos.-Todo está correcto, cuarenta y cinco días por año, se lo ingresaremos en cuenta en quince días máximo.

-¿Y mi tiempo, y mi fuerza?¿Esas quién me las paga?

Al día siguiente tan solo sería un número más en la interminable lista del paro…y la cartera aún pesaba, y las horas, y los gritos, las mentiras, humillaciones.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

10 mar. 2011

Entrevista en PBDigital


Os dejó la última entrevista que me han realizado por mi primera novela “Y tu luz en mis tinieblas” para el Blog PBDigital.

http://pbdigital.blogspot.com/2011/03/entrevista-laura-butrageno.html

Muchas gracias!

Fotografía por Alex Manzanares (Pregón de las fiestas de Agosto 2010 de Pedro Bernardo, Ávila)

8 mar. 2011

ToRRe


El viento se colaba en los oídos con un zumbido sinuoso de aguas calmas, danzaba en el cerebro meciendo una melodía inaudible para el resto. No tenía letra, y si lo pensaba carecía de sintonía en sí misma, pero seguía allí, zumbando, alzándose.

Todo había quedado sumergido, la vida que un día se había colado entre las calles ahora era pasto del fango y de los peces que se paseaban a sus anchas por aquel pueblo de agua. Por un instante la hubiese gustado bucear hasta las entrañas de sus puertas, colarse entre las tejas seguramente mohosas que dormían en el fondo del pantano.

La torre seguía erguida en la superficie, mostrando su cabeza al aire, sin dejarse barrer por aquel viento que ensordecía a las mentes. Un niño gritó a lo lejos, pero a ella tan solo la resultó el sonido vano de alguien o algo en otra estancia, en un submundo paralelo al cual se encontraba.

El agua gélida rozaba las orillas, y la torre alzada, y el viento, y el grito del niño a lo lejos.

-En realidad todos somos como aquella torre –pensó para sus adentros-.La mitad de nosotros siempre queda sumergida, hasta que alguien viene y la destripa, la arranca, la viola y te conoce. Te desprende del silencio y se sumerge en tus adentros…y a eso le llaman…

-¿Tienes frío?

Se había acercado con la cámara colgando sobre el corazón, porque hay quién lleva el arte enraizado en el alma. La cubrió despacio con ambos brazos, rodeándola, llenándola con aquel calor humano que engendraba sueños y mataba soledades.

-¿Recuerdas la noche en la qué busqué tu mano?-Y ella seguía mirando al horizonte-.Tú la apretaste con fuerza, entre la gente, sin que nadie nos viera. En aquel momento dejé de sentirme sola, dejé de sentir frío, porque de algún modo tú eras la mitad de ese círculo que siempre había esperado. El único capaz de sumergirse en mis adentros sin miedo, sin prisa, sacando lo mejor de mí misma.

La torre seguía alzada, el viento soplando, el niño gritando…pero ya no había frío.

Él no era uno de tantos caminos, era el camino en sí, el elegido, el que ella siempre quiso.

Y la torre quedó allí, prendada entre las aguas fangosas de un dique de hormigón que soportaba la presión de las vidas que un día escaparon del pueblo de agua, o quizás de los secretos que aún se guardan sumergidos bajo el pantano y sus casas.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía por Alex Manzanares (Pantano de Sau, Marzo 2011)

3 mar. 2011

LaBeRiNtO


Todo era pequeño, en realidad diminuto, pero a las espaldas se convertían en miles de pequeñas cosas que pesaban toneladas unas sobre otras. Bloques de hierro, hormigón armado, fustas de hierro que se clavaban en la espalda con un oxido corrosivo que comenzaba a corromper las entrañas. Pesaba, sin lugar a dudas aquella carga era superior al volumen de su cuerpo y su alma.

También estaba aquella luz, una luz intermitente que se apagaba y se encendía dependiendo del día, lo cual dificultaba seguir el camino marcado, si es que en realidad existía dicho camino.

Por otro lado estaba la llave, se suponía que abría una puerta que no se encontraba en ninguna parte, al menos no visible. Era una llave cambiante, porque quedaba a merced del tiempo y ella misma decidía variar de forma y tamaño, por lo que la facilidad de que encajase en la cerradura adecuada era altamente improbable.

Lo peor si lo miraba de forma negativa, es que aquel lugar era todo un laberinto donde las formas, el tiempo y el destino jugaban a sus anchas dependiendo de las emociones. Lo bueno, es que dicho laberinto ya había sido recorrido antes, solo debía avanzar, deshacerse del hierro, el hormigón, el óxido, el pasado, los miedos, los demonios.

Recordar su nombre, su verdadero nombre…

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)
Fotografía por Alex Manzanares (Sant Celoni,2010 de la serie Industrial Landscape)
http://alexmanzanares.blogspot.com/

21 ene. 2011

Entrevista en Tv Mataró por la novela Y tu luz en mis tinieblas


Pronto volveré con más relato. De momento os dejo el enlace de la entrevista que me hicierón el pasado jueves dñia 20 en Tv Mataró.

http://m1tv.xiptv.cat/video/38139/dijous,-20-de-gener-de-2011?a7eca8862593b770ffa28e0532e39562

Gracias por todo.

Un abrazo.

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

20 ene. 2011

Entrevista en Radio Mataró Jove!!!

Después de una semana rocambolesca de llamadas y nervios. Por fin puedo adelantaros mi primera entrevista en la radio, mañana os cuelgo la de TV y el lunes más de lo mismo!!!
Gracias a todas las personas que me han ayudado a que esto sea posible. Pero sobretodo a Alex Manzanares por estar a mi lado a cada instante y ser el engranaje perfecto que hace funcionar la maquinaria de mi vida y mi arte.
Para todos los que queráis escucharme aquí os dejo el enlace.

http://www.ivoox.com/2011-01-19-joves-tv-audios-mp3_rf_500307_1.html

Un abrazo!

Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

17 ene. 2011

Nace Mundo Hormigón Films


Mundo Hormigón Films nace de la unión artística de dos creadores inquietos en busca de una ruptura con la realidad. A través de mundos imposibles donde la naturaleza se fusiona con paisajes industriales. Una puerta hacía espacios oníricos donde el arte se vuelve el motor de ambos autores.

Os invito a que nos visitéis en nuestro nuevo blog. Será en Mundo Hormigón donde expongamos nuestras obras artísticas tanto en conjunto como por separado. Podréis encontrar desde cuadros al óleo y fotografía del artista Alex Manzanares, tanto como mis propios escritos y novedades literarias.
También os iremos informando de nuevos proyectos y exposiciones que vayamos haciendo. Así que para todos aquellos que no queráis perdernos la pista no dejéis de visitarnos.
Para encargos tanto de proyectos audiovisuales como del resto podéis contactar directamente al mail mundohormigon@gmail.com
Un abrazo!

Alex Manzanares & Laura Butragueño (Iraunsugue Eternia)

Cuadro al óleo, hierro, plástico sobre tela del autor Alex Manzanares(2010)http://alexmanzanares.blogspot.com/

12 ene. 2011

...AND THE FOREST BEGAN TO SING.....Nuestro último videoclip!!




http://genero.tv/watch-video/24690/

Aquí os dejamos nuestro nuevo videoclip.

Laura Butragueño & Alex Manzanares
Agradecimientos a Juan Manzanares