29 oct. 2008

Rincón


La mente divaga frente a una pared de color naranja…cálido y sublime melocotón de almíbar, flexo añil que ilumina las letras vacías de significado, perdidas quizás o nunca halladas buscan desaliñadas y pútridas encontrar un lugar donde morar…

Un lugar, un rincón donde establecerse dueñas y únicas, hijas del universo que las envuelve de aquella que las crea, los personajes se han vuelto de cera que se derrite ante la soledad de los ojos…sin vida esperan a tomar las riendas de los episodios.

Mi rincón…cavila ella, cual gata que araña las paredes de esta morada que dicen es suya y aún no la siente. La faltan las paredes añil que pintó siempre, los recuerdos infantiles de niña pícara, las hadas de barro, los duendes en miga de pan, las brujas que alzan cirios y hasta los dragones que reposan en resina guardando baratijas de valor carismático y melancólico.

No importa si ella se aleja cuaderno en mano, siempre sabe de ese lugar que la espera…por eso, cada vez que la vida la ha llevado a hacer las maletas y abrir la puerta de una nueva casa, se ha cobijado en tintura celeste con la que siempre pintó su rincón diáfano.

Hoy…la falta.

La pluma descansa aparcada junto a la libreta de cuentos, mullida en un sin vivir de miradas que la esquivan cuando pasa y la observa, sabiendo que quiere cogerla y no puede. Más la falta el rincón y sin el rincón no hay frases que peguen, ni personajes que tomen riendas, ni barcos que despeguen, ni aviones en deriva.

Hoy…al abrir la puerta de la habitación oscura, ha imaginado el azul paradisíaco de su reino interior…las maderas que cubren las paredes asfixiando las letras han comenzado a caer, pronto vendrán las cajas donde se esconden las musas…

…más tarde, quizás, un rincón.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-De ese rincón, Mataró(BCN)Octubre 2008.

24 oct. 2008

Encuentros

Aquella mañana había cambiado de rumbo, en un intento de romper la rutina giró en la esquina que no era, y tomó un camino que nunca había explorado de aquella ciudad. Caminó con paso altivo por una calle estrecha, pegada a la autovía en dirección a Madrid, ausente a la cola de inmigrantes que se apostaban con papeles en mano frente a Extranjería.

No pensaba, solo caminaba, dejando que la suave brisa mediterránea barriese de un plumazo cada nota de la lista de tareas mentales, que había inscrito al levantarse por la mañana en su memoria. Se encaminó hacía la gran nave industrial dejándose llevar por los colores vivos de la fachada.

Entró, exploró con un vistazo el gran almacén y se acercó a la dependienta, para preguntarla donde podía encontrar serrín para jaulas y comida para conejos enanos. Con un tono de voz mediático la indicó la sección. Así que se limitó a ir en paso recto hasta la estantería, coger el producto echando un vistazo a los precios y pasar casi sin mirar al lado de las jaulas de los cachorros, que lloriqueaban a su paso. Pues bien sabía que si se giraba la pena engendraría el deseo y terminaría por llevarse uno de aquellos bebés peludos a casa.

Salió y volvió sobre sus pasos hasta cruzarse con el puente metálico que sobrevolaba la autopista, ascendió menuda hasta quedarse en medio de la nada, sobre el caminar constante de coches y camiones que pasaban bajo sus pies a velocidad sospechosamente alta. Varada pero con rumbo, perdió la vista en las enlazadas urbanizaciones que se alzaban a lo lejos, hasta distinguir una figura oscura que se acercaba hacía ella.

Lo observó paciente, sin motivo alguno que la llevase a perderse en su gabardina de cuero oscuro con olor acre, piel aterciopelada de ébano, caminaba sereno, seguro de si mismo mirando al frente, y ella hubiese jurado que no la vio. Más ella en realidad no lo miraba, solo, se limitaba a quedarse anclada, con la extraña sensación de espera inesperada.

Como una señal del destino, aquel hombre pasó a su lado para dejar caer una frase incoherente para muchos, respuesta esperada desde hacía tiempo por ella.

-Has tenido alguien en tu vida que te ha querido mucho, más de lo que tú imaginas, y él te reconocería.

¿Puede pararse el corazón?,¿quizás el tiempo? Por qué en aquel instante ambos entraron en el mismo universo de coincidencias metafísicas, respuestas ancladas en un pasado que no la dejaba desde hace días conciliar el sueño. Respuestas que llegaban de desconocidos transeúntes en el día exacto, la hora propicia, el momento adecuado.

El extraño marchó, y ella, sola ante el mundo se limitó a responderse a si misma.

-Lo se, aunque no lo creas siempre lo he sabido.

Al llegar a casa quizás advirtieron los presentes que una sonrisa iluminaba su rostro, puede que la tranquilidad formase parte del equilibrio de quién encontró lo que buscaba. Aún así, bien sabemos que ella hace días que terminó por cerrar aquella caja, el baúl de los recuerdos. Necesario para comenzar de nuevo, por eso abrió despacio el último capítulo escribiendo “FIN” a la historia, para más tarde cerrar la maleta de su nueva vida y encaminarse rumbo a la puerta con un billete de tren en la mano de ida...pero sin vuelta exacta.

De fondo, tan solo, se escuchó un portazo mientras las llaves cerraban la vida de aquella casa…aunque ella volvería en quince días, en aquel momento supo que ya no sería lo mismo, que las cajas repletas esperaban la mudanza y que pronto, el estudio con vistas a la playa tan solo sería un capítulo más, de esa novela que ella llamaba vida.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De un camino sin retorno, Alicante Octubre 2008 (Rodaje de Misantropía)

22 oct. 2008

Consejera.


-Si me escuchases te daría un consejo.

-¿Por qué llegaste a la conclusión de que no te escucho?

-Por qué nunca sigues mis consejos.

-Madre, yo siempre la escucho, otra cosa es que me guste llevarla la contraría.

-¿Te divierte?

-Sí, en cierto modo sí.

-¡Pero si luego siempre acabas dándome la razón!

-¿Y qué sería de mi sin esos “ya te lo dije”?

-Siempre fuiste así…desde niña.

-¿Así cómo?

-Rebelde…y un tanto loca.

-Viene de familia…

-¿Qué quieres decir?

-Nada…no ve que nunca la escucho.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Del caballito que perdío su infancia, Bosque encantado de Orrius (Barcelona) Agosto 2008

Pasatiempos


-¿A qué te dedicas?

-A ver pasar la vida..¿y tú?

-Yo me la como, ¡así engordé este mes!

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Boque encantado de Orrius (Barcelona) Agosto 2008.

El fin del Laberinto


Y allí la encontré, aferrada al pomo de una puerta invisible, victima de la despedida que se anticipaba precaria en sinuosos silencios, mortaja aprisionada contra su esqueleto.
Zie de sueños,
Zie de tinta
que no avanzaba ni se alejaba de lo que fuese a ser un Laberinto antaño. Hoy, tan solo el recuerdo de un paseo extraño entre muros imaginarios y pinceles desechos.

La escuché gritar a cielo abierto, bajo la serpenteante forma de nubles oscuras que se agolpaban en una mente dispersa, buscaban sus melancólicos ojos un verso donde volver a estar viva, pero tan solo encontraba el malestar interno de lo que siempre fue una huida.

Ya no había acrílicos muros, ni esqueletos parlantes, ni tan siquiera enredaderas donde acurrucarse…de fondo, tan solo…la nada.

Podría haberme acercado a rescatarla de lo que siempre fue su onírico reino, Tenebria, mundo de lo eterno, más preferí quedarme en la retaguardia de la frase incoherente, dejándola cerrar el pomo del tránsito.

Se agachó a recoger los últimos pedazos de aquel lugar desierto, y antes de que cerrase el baúl de los recuerdos, la escuché silbarle al viento, con voz de enjaulada ave que gritaba con rabia y ya casi sin aliento.

-Marcho –dijo- y de ti me llevo todo lo bueno, de lo malo, tan solo…cenizas.

Más el viento no respondió, y el mundo tan solo se volvió un opaco cristal donde jamás podría acertar a vislumbrar su gótica imagen de eterna hechicera.

-Márchate, nada sentí antes, nada…siento ahora –respondió la voz desde las mazmorras.

Zie, jamás escucharía aquello, se quedó sin voz por un momento y hasta las lágrimas surgieron de acuarela carmín.

Podría decir que se derrumbó, pero estaría mintiendo, el paseo por aquel reino que una vez la perteneció, la enseñó a que las mentiras se cubren en promesas, y estás, no son más que la vaga cosecha de sueños que se abrigan de ilusiones marchitas….todo mentira.

Por eso escondió el baúl,
por eso cerró la puerta,
por eso terminaron por romperse todas las promesas.

En algún lugar lejos del mundo, los versos mudaron sílabas, los óleos cayeron desquebrajados quedándose los pinceles sin tinta…de fondo, casi inaudible, alguien silbó aquella melodía.

Más tarde, todo se cubrió de oscuridad sobre el cuaderno de un artístico niño y todo lo que un día fue, dejó de tener sentido.

Se cerró el baúl,
se cerró la puerta,
y allí quedaron mudas todas las promesas.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De los novios de una tarta que hoy reposan en un baúl, Octubre 2006.

Nuevo Blog

Nace un nuevo blog MASBLOG

La Revista MasAlacant me ha dado la oportunidad de colaborar con ellos llevando una de las secciones de la misma, “Mas Blog”. Os invito a que os deis un paseo por el nuevo blog, cada mes iremos escribiendo sobre un tema, este junto con los comentarios de los visitantes se irán publicando en la revista que sale a la calle de forma mensual.

Saludos, Iraunsugue Eternia.

NOTA: La Revista también consta de un apartado de Concurso Creativo se pueden mandar ilustraciones, escritos, poesías, fotografías, etc…por si os apetece participar.

20 oct. 2008

EsPaCiO


Cuando llegue…
……………….quédate muy quieto,
se farola de mi cuerpo,
apura la distancia en el olor de mi pelo,
quema el tiempo que pasé sin ti,
desvanece las horas…
… que pensaste en mí.

Déjame derramar sin excusas todos los suspiros
que guardé en las noches frías sin el calor de tus sueños,
derríteme despacio,
cocíname el deseo a fuego lento,
hiérveme en caricias,
acúname en silencios.

Y más tarde, cuando sea reina de todos tus espacios,
nómbrame la dueña de cada mirada tuya,
regálame sonrisas en distancias cortas,
apura mis labios,
bébeme en susurros,
acompasa los latidos que siempre fueron tuyos.

Hazme de realismo,
cúbrete de sueños,
acurrúcame en este espacio que comienza a ser nuestro.

Iraunsugue Eternia

19 oct. 2008

MaReAdA


-¿Has girado sobre ti mismo dando vueltas durante horas?

-Sí, de pequeño.

-Pues así es como yo me siento, mareada, jodidamente mareada.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-Estudio de D.M.S. Murcia 2008

17 oct. 2008

Mío, simplemente mío.


No te desnudes, no hace falta, de todas formas pensaba hacerlo yo mientras te ato a la cama. Así que pienso, que lo único que debería preocuparte en estos momentos es que voy a hacerte mío, tan mío, que cuando me vaya mi olor quedará impregnado en tu mente como un veneno, y cada vez que me recuerdes sobre ti sentirás el peso de mis senos contra tu boca, la humedad de mis piernas entre tus dedos, la suavidad de mi piel rozando tu cuerpo…el mordisco inigualable de mi aliento.

Créeme, que cuando marche, todo lo que atrape, ya sean redes, contratos, cables, cadenas, melenas, brazos, sogas y hasta mujeres…te va a recordar a mí, a mí y a la frialdad de las esposas que ahora te atrapan bajo mi cuerpo.

Así que no intentes escapar, es imposible, ya te dije que era tan real que soy la reina de tus sueños….

...¿comprendido? bien, buen chico…

Iraunsugue Eternia

16 oct. 2008

Melancólica soledad


Y aunque no lo crean, ayer comenzó a desatarse las tormentas, el viento no ha barrido lo que se debería haberse llevado, sino que ha traído consigo miedos ocultos del pasado.

Ella ha temblado tanto que el frío ha terminado congelando el ánimo, y hasta por un segundo la han entrado ganas de quedarse allí, entre las marchitas obsesiones que nublaron su cabeza.

Y es que aunque ella sea risueña de vez en cuando la melancolía la toma por sorpresa, como ayer, como hoy…y aunque pensó que despertaría soleado, parece que los nubarrones siguen marchitando las aguas de esta corriente parada.

No necesita que nadie la empuje, sabe llevar sola este barco que hoy se la antoja hundido…podría hablar y decir mil cosas, pero a ciencia cierta sabe que los oídos viven ocupados. Y que las bocas se limitarían a decir que no debe pensar en ciertas cosas, que ella sola se complica tan simple existencia.

Ayer se sentía incomprendida, hoy, sucedánea de la soledad acompañada.

Y a pesar de todo se conoce, sabe que este estado que la sobreviene no dura más de tres días, cinco a lo sumo…pero cuando cae como agujas sobre sus lágrimas, se la muda en nulo. Por eso yace tumbada entre las alas de un dragón, desnuda, niña casi sin respiración.

-Eternia, mi querida Eternia –le escucha decir con voz grabe y milenaria- ¡cuando aprenderás a no dejarte arrastras por la melancolía!

Y ella, se ha limitado a cubrirse con las alas la desnudez, mientras suspira y se pierde la vista en las extrañas formas de aquella Cueva tan conocida.

-Iraunsugue, mi amado dragón, ¿acaso no sabemos ya que esto ocurre una vez al mes? –entona Eternia malhumorada -…no debemos preocuparnos, ambos sabemos que la culpa la tiene la luna llena…y pronto pasará, como cada mes, como cada maldito mes.

Ahora, tan solo es un ser invisible para el mundo, que reposa cubierta de musgo contra el pecho escamoso de su dragón…mañana, quizás, la apetezca de nuevo desplegar las alas.

Mientras, se deja arrastrar por las pasiones vagas hacía la melancólica parada de este día insulso, que se la antoja largo, solitario y desnudo.

Iraunsugue Eternia
P.D. La que hoy yace en melancólica existencia, Alicante 2007

Orquídeas


Arual no recuerda con exactitud la primera vez que se enamoró de aquellas flores, ni el momento, y ni mucho menos el lugar. Solo sabe, que desde que tiene uso de conciencia solía pintarlas como si fuesen alas de hadas, mientras garabateaba con lilas sobre sus hojas y hasta algunas veces solía sombrearlas en colores chillones, pero sus preferidas siempre fueron las cálidas, desdibujadas, descoloridas.

Aquella flor, siempre sería el garabato de una niña, hasta que aquel 21 de Noviembre de hace aproximadamente 7 años, cuando el telefonillo sonó anunciando el reparto de la floristería y Arual se dejó las prisas en las escalerillas, la orquídea pasaría a formar parte de cada segundo de aquel día.

Y es que no recuerda la hora exacta, solo abrir la puerta y encontrarse con aquellas inmensas flores blancas, con diminutas yemas violáceas. Tras el transparente envoltorio un muchacho de gorrilla azul, que reposaría aquella planta sobre sus brazos, pesada, terrosa, envuelta en un jarrón cristalino de bellas formas.

Pasarían horas hasta que Arual se atreviese a abrir la nota, y en cada pensamiento que se hundía en la belleza de las flores, cábalas enamoradizas que imaginaban poemas a media luz, sobre la tarjetita que reposaba arqueada junto a las verdes ramas.

“Espero que algún día sepas perdonarme
por todo el mal que te hice.

Te quiere, tu padre”

Arual recuerda la decepción al no encontrar la letra de aquel, y las ganas de devolver la flor a su destinatario, aquel año no le perdonó, ni al siguiente, ni al otro y pasarían muchos antes de que ella consiguiese olvidar aquello. Por eso, cuando tuvo que rehacer maletas y dejar atrás las Canarias, se limitó a olvidar aquella primera planta de grandes y carnosas hojas verduscas, en una habitación solitaria.

Con los años, aprendió a sonreír cuando recibía rosas, aunque por dentro siempre la decepción de no encontrar la orquídea. Arual nunca fue mujer de grandes ramos, la parecían ostentosas bellezas efímeras, siempre pensó, que una sola flor decía mucho más que una docena, y aunque la rosa fue a ser protagonista de algunas fechas, Arual siempre esperó encontrar de nuevo aquella delicada flor con pétalos cual alas de ninfa.

Nunca, nadie, volvió a regalarla orquídeas…

..por eso, aquel día, cuando sus pasos en los grandes almacenes la llevaron a toparse de nuevo con aquella planta, decidió que si ningún hombre era capaz de regalársela lo haría ella misma.

Hoy, reposa solemne en el rincón de la terraza, junto al rosal diminuto y esa maceta que muere cada invierno, para sorprenderla con flores coloridas al sentir el verano.

Dentro de 29 días, Arual cumplirá 23 años, e irremediablemente volverá a dibujar en la memoria las flores blancas de sus 16 años.

Iraunsugue Eternia

14 oct. 2008

De ese hogar

Te diré…

…que pasé la tarde recorriendo las calles de esta ciudad que nunca consideré mía, hasta que el cielo encapotado de lluvia llevó mis pasos hacía la puerta de una casa que me alojó durante estos años…y que ahora, ha resultado por parecerme demasiado grande, vacía, como si en verdad yo nunca hubiese vivido allí, y todos los recuerdos que cuelgan de este cuarto añil, no son más que ilusiones vagas de un pasado que voy dejando atrás.

Te voy a decir…

…que cada vez que la vida me ha llevado a hacer la maleta y marchar, siempre sentí que dejaba algo de mí en aquel lugar, y esta vez, créeme que me llevo todo lo bueno, lo necesario, lo justo para empezar de nuevo…a tu lado, solo a tu lado.

Te voy a recordar…

…que al llegar a esta que ya no es mi casa, tus palabras aparecieron grabadas tras el teclado en esta pantalla que me observa escribir. Y que tú, simplemente te has limitado a decir.

-Te echo de menos, ¿tienes ganas de volver a casa?

Te diré…

…que no te imaginas cuantas.

Iraunsugue Eternia

Despedida


Voy a irme….y puede que algún día sepas donde, pero de momento no lo sabrás, solo te voy a decir que me marcho, que ya ha terminado mi tiempo en esta ciudad. Podría dejarte mis coordenadas, decirte que marché allí donde aún baña la arena este mar que todo lo ve, pero en cambio te diré que estoy a los pies de aquellas montañas que siempre fueron mi hogar…cada vez más cerca de mi destino.

No me busques, pues seguramente aquella a la que encuentres no sea la misma que un día te abandonó…tan solo déjame marchar, tal y como lo hago yo.

Adiós pasado…adiós.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De un paseo por Catí (Alicante, otoño 2008)

10 oct. 2008

Cosas que guardé en mis cajas de zapatos.


Cerró despacio la última página del álbum fotográfico, y como si fuese un pequeño tesoro de aquella que se sentaba enfrente, lo dejó caer sobre sus manos con la dulzura que le caracterizaba.

-Yo tengo una caja de recuerdos –le escuchó decir de una forma casi inaudible, y hasta sus ojos azules se iluminaron recordando lo que había dentro.

Ella se limitó a colocarlo en la estantería, junto a los libros y los comics que leía con más frecuencia, al lado de “Sandman”, cerca del “Ciclo de Irati”. Al incorporarse, su mente se perdió en aquella frase, que aquel amigo había dejado caer como si formase parte de la función, sin saber que acababa de desatar los hilos de un destino próximo.

-Sabes F. -comenzó a decirle- cada amor que ha pasado en mi vida tiene su caja de recuerdos –volvió a sentarse, indicándole con el dedo índice la parte más alta del inmaculado armario que él tenía a sus espaldas -. Siempre que algo termina lo guardo en una caja de zapatos, suelo forrarla con el color que me recuerda a ese amor, y en ella guardo todo lo que vivimos.

Lo que no le contó, es que rara vez volvía a abrir esas cajas, y que con el paso del tiempo, los objetos y fotografías que quedaban dentro terminaban por difuminarse con el color de la caja vecina.

-Puedo decirte –prosiguió con aire melancólico y chispa juvenil –que hasta uno de ellos vino a mi vida con su propia caja, como si ambos supiésemos la fecha exacta en la que diríamos “adiós”.

Se incorporó para observar el mar pelearse contra las olas en aquella tarde lluviosa de un jueves cualquiera, con la mirada perdida en el horizonte, cayó en la cuenta de que aquel aún no tenía su caja de recuerdos y que iba siendo hora de regalarle un lugar..seguramente, la pintaría de oscuridad, como aquello que aquel pintaba de niño.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-De una de las importantes estanterías de aquella casa, Alicante octubre 2008

5 oct. 2008

Parte 2: De aquella historia...


Curiosa la forma en la que quedaste atrapada en mi pensamiento, y es que aquel día si mal no recuerdo, me pareciste tan solo el comienzo de un epílogo en mala caligrafía.
La pequeña ninfa que se escondía tras la melena de princesa perdida, enjaulada tú siempre niña, tras esos barrotes prisioneros de tus encantos, ojos verdes apagados que solían restablecer contraseñas perdidas en los variopintos personajes que se cruzaban a tu paso.

Y es que siempre me resultaste tan etérea, que el tiempo por ti parecía pasar en milésimas al despertar, en cambio de noche, tu esencia era solo el caminar constante de un alma que sueña y grita por salir de un palacio de cristal, que tu misma creabas, quizás y puede ser, porque en el fondo, siempre te faltó la infancia.

-Y tu nombre –volví a repetir- era Laya.

El calor sofocaba tus penas vertidas en silencios, conversación insulsa al lado de una acompañante de pelo negro, tez pálida de rasgos asiáticos que la hacía parecer una muñeca de porcelana. Admirabas su belleza por encima de la tuya, tú siempre, debajo de su risa, tú siempre, pisoteada y marchita.

Te observé ascender la cuesta de Santa Ana sin ánimo en la sonrisa, siguiendo una conversación insulsa sobre todo y nada, y el verano hinchaba las ganas de salir corriendo la cuesta abajo hacía la piscina de La Garganta. Aquella mañana, tus pasos eran solo el caminar que acompañaban a esa muñeca de porcelana.

¿Fuiste alguna vez consciente de ti misma? Me pregunto ahora con el correr de los años, y es que cuando el sol caminaba bajo, el contoneo de tus caderas se paró en seco en medio de aquella calle empedrada de pueblo olvidado. Y el corazón no se volcó ni latió con prisas, se limitó a pararse ahogándote las palabras, y te quedaste sin respiración entrecortada mirando al vacío, mientras el aire giraba tu rostro alvino.

Su melena dorada fue el reflejo de la tuya propia, y ni siquiera pudiste mirarle a la cara que se escondía tras el cabello enmarañado, mientras fumaba un cigarrillo entonando las notas sobre un viejo teclado…detrás, sonaría esa canción que aún te roba los sueños aunque ya han pasado Laya muchos años.
No caíste en la cuenta de que vuestros ojos se encontraron aunque el fuese victima de una timidez avanzada. Tan solo te quedaste parada, intentando recobrar el aliento y el tintineo de tu corazón que ahogaba la sangre en borbotones por tus venas.

Ella, la muñeca, gritaba acalorada ante la presencia de aquel muchacho que parecía ajeno a tan sorprenderte encuentro. Y tú, niña triste, tan solo pensaste en ese momento, que si alguna vez vuestras voces llegan a intercambiar saludo, él se fijaría en ella y solo en ella, pasando de largo ante tu presencia…..

Iraunsugue Eternia

Pasos de Hada

“Escuché tu voz lejana, casi inaudible, seguida de arcadas de la vida que se te escapa en bocanadas por esa herida interior que te quema y mata.
Me abalancé sorteando mis propias pisadas de vuelta por aquel inmaculado pasillo, y créeme que soy tan pequeña, que mis pasos cortos no me dejan alcanzar tu voz, que resuena en el aire turbio de tu cuarto.

Porque la que comparte tu lecho se ha dedicado a ventilar tu mundo, más tu enfermedad carcome lentamente tus entrañas robándote las plegarias que nunca saldrán de ese cuarto. Mis ojos verduscos se asoman tras el cortinaje espeso que me resulta la puerta.

-¡Y que se joda la iglesia y los médicos! –tu voz se alza espectral en la oscuridad del último letargo de tu existencia.

Y yo, soy tan pequeña, que ni de puntillas alcanzo la alzada de esta cama, y tengo que escalar por las sábanas y el edredón hasta alcanzar tu lecho.

-Natiiiii, Natiiiii –gritas ahora, cuando el temblor de tus músculos es un retortijón que ahoga tu carácter, ese siempre fuerte carácter que marcó tu vida y te hizo luchador de esta guerra perdida.

-¿Qué quieres Antonio? –te digo pizpireta y en mi media lengua de niña.

Me observas, clavándome los pozos de oscuridad que siempre fueron tus ojos, y aún noto el brillo de tu sensatez y tu nobleza.

-Arual, ven aquí, no te he escuchado entrar, andas de puntillas como las hadas…. ”

-He retomado el libro –consiguió decir sin ahogar las lágrimas.

-¿Cuál de ellos? –preguntó su madre alzando la vista hasta encontrar su mirada nublada.

-El de “El Jardín de las Ninfas Perdidas”

-¿La novela sobre nuestra familia? –una mueca de dolor cruzó su rostro, apagando momentáneamente sus ojos pardos.

Arual la observó unos segundos, regalándose ese momento que compartían una vez por semana. Siguió los balanceos del cuchillo untado de mantequilla sobre la tostada, preguntándose como era capaz su madre de borrar de un plumazo la tristeza y convertirla en alegría, ella aún, no había conseguido ni tan siquiera moldear ni la tercera parte de su carácter.

-Sí, ese, quiero terminarle ahora que ya tengo totalmente listo “Y tu luz en mis tinieblas”.

-¿No decías que te faltaban datos? –sonrío, cómplice de esa mirada bohemia que Arual, derrochó al perder la mente en el mar tranquilo, que se escondía entre las nubes de aquella mañana de domingo.

Más tarde, cuando colgó la escoba y la casa estuvo adecentada, se sentó ante las páginas de un comienzo cuyo final sabía antes de escribir las primeras sílabas. Allí, ante la soledad buscada de su propia ánima, recordó el día en que se lanzó a contarle a su madre aquello que sabía de la familia.

“-¿Cómo puedes saber eso?-había preguntado en aquella ocasión –ninguno de nosotros te lo contamos”

Nuevamente, victima de sus recuerdos, pensó que jamás le contó a nadie que muchas noches, desde aquella en la que se decidiese a escribir ese cuento, un leve acompañante se sentaba en la tranquilidad de sus sueños, narrándola paso a paso aquello que nunca nadie vivió, pero que él, antes de morir, se dedicó a traspasar a viva voz a todos y cada uno de sus hijos.

Arual jamás escuchó aquellas historias de guerra y hambre, o eso es lo que todos pensaban, y realmente he decir, que ella solo guarda aquel recuerdo de su abuelo antes de morir, el ser pasos de hada sobre su cama. Todo lo que ella pueda narrar, contar o escribir sobre épocas tempranas antes de su nacimiento, son quimeras que en verdad ocurrieron, pero que nadie sabe aún como aquella niña que hoy se alza mujer, puede tener bajo su conocimiento……

Iraunsugue Eternia

Fotografía- Del Abuelo Antonio, mi madre, su prima y la abuela Nati. Pedro Bernardo, Ávila (Años 70)

1 oct. 2008

Misantropía....comienzo de un corto/Requiem de Espigón

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Una noche tuve una idea…una de tantas otras, y me lancé a compartir un sueño, escribí “Atrezzo” volcando cada una de mis ilusiones, siendo la pluma que da rienda suelta a las imágenes que se iban formando en mi cabeza. No me hizo falta encontrar a los personajes perfectos, eran reales y tan solo debía acoplarlos como moldes a ese guión que había surgido rápido y sin previo aviso.

Creí en un sueño…como en tantos otros. Y cuando estaba a punto de alcanzarlo, las piezas del puzzle se desmoronaron, los personajes fallaron, marcharon, y me quedé sola contemplando el engranaje de un motor que nunca rodaría…”Atrezzo” nació tal y como murió…de amistades ficticias.

Recuerdo que esos días los pasé contemplando el mundo desde la oscuridad de mi alma frustrada, intentando recomponer las imágenes y buscar las alternativas para llegar a dar vida a esa idea…todo fue en vano.

Fue entonces cuando concebí “Misantropía”…este guión surgió por si mismo, nadie llamó a las palabras y ni mucho menos pensé, que un día llegaría a plasmarlas tras la cámara. Hasta que apareció Fran, compañero de viaje publicitario y amigo, no dijo nada, se limitó a escuchar esta historia y leer el guión, una tarde se limitó a decirme:

-Cuenta conmigo.

En dos semanas comenzamos a correr contra el tiempo, o al menos yo, desempolvé “Misantropía”, concibiéndolo de nuevo, localizando cada uno de los parámetros por el cual mi personaje iba a vagar, noches de insomnio, quebraderos de cabeza, un sin fin de problemas que solucionaba desenvolviendo a las musas dormidas..hasta que aquella tarde quedó todo listo…y comenzó el rodaje.

Si soy sincera creí en ello como siempre creo en todas mis ideas, pero nunca pensé que Fran fuese a convertirse en el personaje perfecto, no se amoldó al guión, se hizo simplemente parte de las palabras, se volvió ese ser que yo ideé, odió, lloró y hasta la desesperación se hizo parte de su esencia mientras yo, rodaba cada uno de sus movimientos.

A día de hoy, ante estas teclas, puedo decir que casi hemos terminado el rodaje, aunque aún queda la parte más difícil, y es montar cada pieza de este rompecabezas mío: imágenes, voces, música, letras… aunque mi Hathus no parece asustarse ante tantos hilos sin madeja. Le hemos dejado lo complicado de este mundo, el cerrar el capítulo bordando cada tramo de lo rodado para que no se deshilache con el tiempo.
Nuevamente se hace maestro de mi onírico mundo siendo señor de mis realidades, encajando el engranaje para hacer funcionar el motor, de mi vida y de mis sueños.

Espero que pronto podáis verlo montado, de momento os dejo algunas imágenes del rodaje.

Iraunsugue Eternia

P.D. Agradecimientos a Fran por montarse en este tren mío de cámaras y locuras, por sorprenderme con su interpretación y querer comerse el mundo ante la cámara. Gracias también a ese amigo del alma, fotógrafo de paisajes artificiales que nunca se olvida de traerme un atardecer de sus viajes, y ni mucho menos de creer y apoyarme en cada una de mis ideas.

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Y hoy que aún yaces muerto, y tu cadáver descompuesto aún sobrevive en los vestigios de mi memoria, te diré, allí donde estés que he sobrevivido a otro primero de Octubre…y aún así el paso del 2005 sigue siendo la cuerda que ahorca mis ganas de sentirte vivo….de saberte niño, de volver al mundo que ambos construimos sobre el espigón.

Descansa en paz, allí donde estés…en mí, siempre estarás vivo mientras siga latiendo este amor onírico que aún quema…
…duerme Tristán, niño del sueño, juega con los gatos de tu reino…

Iraunsugue Eternia

P.D. Por si un día despiertas y te da por encontrarme.