26 sept. 2008

De un día mojado.


Las palabras no surgen y en cambio brotan de sus dedos, pero la tecla que borra sueños y marca realidades se ha apoderado de cada uno de sus escritos. No sabe decir o quizás piense demasiado, y aquello que necesita expresar, tan solo es un cuento metafórico de lo que realmente comienza a surgir en su cabeza.

Se ha pasado el día en la lluvia, en esa que a primera hora de la mañana la ha mojado los pies y encharcado los ojos, y hasta los desconocidos lo han notado, regalándola sonrisas vagas que chapoteaban sobre el tráfico.

Hoy es un fantasma de lo que realmente suele ser, se levantó sin la sonrisa que generalmente porta, y es que hasta a ella se la olvida de vez en cuando la risa en la alcoba. No pierde la magia, simplemente se deja llevar por esa melancólica nube que acecha desde anoche su cabeza…se sabe despierta, pero aunque no lo crean, sigue dormida.

No la ha dado tiempo a pensar en aquello que muerde profundo, demasiadas horas de teléfonos que comunican, peticiones a distancia y clientes que piden más de lo que ella puede dar… “es el programa señora, si el programa no me deja no puedo hacer nada” se ha encontrado repitiendo durante toda la acuosa mañana. Y en verdad es así, su programa interno ha sufrido un colapso, quizás ha ocurrido por pensar demasiado, aunque lo que de verdad opina, es que nuevamente son los demonios del pasado, que en forma de virus toman su garganta cortándola la respiración…sea como sea, se ha quedado sin voz.

De vuelta, cuando el cielo ha decidido regalarla un ocaso sobre las hoy rebeldes aguas del mediterráneo, se ha encontrado comparándose con aquella planicie de sueños marinos. Y es que ha menudo se encuentra mostrando todo lo contrario a lo que por dentro porta, rebelde y orgullosa cuando en verdad es calma, tranquilidad cuando por dentro mandan los ciclones de su existencia pensante.

Hoy quiere escribir sobre todo, pero al final se ha encontrado diciendo nada…así que ha decidido buscar respuestas en las canciones y conversaciones que la han acompañado a lo largo del día, pero todas y cada una de las señales que la vida la envía, hoy parecen haber quedado en el programa externo de algún pensamiento, que no ha conseguido llegar a analizar convenientemente.

Así que simplemente ha seguido durmiendo en su propio despertar, hasta que su cerebro sea capaz de deshacer la información marchita, mientras su alma inquieta lucha y grita aplacando a los diablejos del pasado que carcomen su día.

Hoy, debía haber sido el final de una etapa…pero aún no tiene muy claro cual de todas ellas.

Iraunsugue Eternia
P.D. Fotografía, de mis piés en algún lugar. Alicante 2008

23 sept. 2008

Parte 1. De aquella historia...

-He decidido contar esta historia –la escuché decir desde el umbral de los recuerdos.

Apostada entre mi mente, el pensamiento inófugo y los delirantes balanceos de mi memoria, comenzó a pasearse cual alma en pena hasta rozarme con sus largos cabellos de muñeca. Agachó la cabeza hasta posarla sobre mi espalda desnuda, y creedme, que en aquellos instantes, comprendí que en parte, ella, siempre había estado allí, relegada en alguna parte de mi propia existencia.

-¿Por qué ahora? –pregunté intentando comprender lo indescriptible.

-¿Y por qué no? –se limitó a contestarme sin más.

No me giré, no me hizo falta, conocía cada milímetro de su envoltorio efímero, la melena de sirena que caía en cascadas doradas sobre su espalda, de estatura menuda y caderas redondeadas, y no miento si digo que era una niña, solo una niña de no más de 13 años de edad. Y aún así, cuando nuestras miradas se cruzaban, veía en sus profundos y grandes ojos aceituna toda la tristeza del mundo, como si acarrease siglos de vida sobre sus pupilas.

No me atreví a contestarla, su presencia me incomodaba y a la vez me llenaba con ese candor de infancia, adolescencia quizás temprana. Simplemente deje que siguiese allí, junto a mí, siendo parte de cada una de sus letras.

-¿Escribirás por mí? –su voz de pájaro enjaulado me tomó por sorpresa, y hasta entonces, no caí en la cuenta de que con los años, esa voz seguía siendo de la misma esencia que yo portaba.

-Tu sabes escribir, hazlo tu misma –inquirí malhumorada y agotada del dolor que ella portaba.

-Yo perdí la pluma en los relatos góticos –comenzó a decirme, mientras sentía su presencia haciéndose dueña de cada partícula de aquel habitáculo –cuenta tu esa historia, hazlo por lo que fui.

No se cuanto tiempo pasó, a su lado las agujas eran simples marionetas muertas, y lo único que se movía, era la sangre latiendo en mi interior. Mientras, aquella herida comenzaba a abrirse en canal, y la única música que acompañaba el momento, fue el latir de mi propio corazón, o al menos, lo poco que quedaba de el…

Fue así como tecleé los primeros párrafos de esta historia, que a mi parecer, nunca debió ser contada.

-Ella, se llamaba Laya…

…Continuará…

Iraunsugue Eternia

21 sept. 2008

Estudiante en Prácticas

Ocurrido el 18 de Septiembre del 2008

Respiro, inspiro, suspiro…y el rimel negro termina de colorete sobre mis mejillas. Dos horas y media señores para verme “adecuada” para mi primer día de trabajo, ¿trabajo digo? ¡si no cobro! Véase “estudiante en prácticas”.

Tras perder el autobús, correr detrás dándole bolsazos al carromato rojizo, consigo que el conductor de turno me abra las puertas a dos metros de la parada, subo las escalerillas con la lengua fuera, el pelo enmarañado y pegado a la frente por que no paro de sudar, y un dolor de pies impresionante a las 9:00h am.
Busco mi particular asiento alejado del mundo, sí, al fondo, allí donde van los que no quieren ser vistos o como yo digo “los antisociales que observamos”. Una parada más allá se sube un muchacho que debe de andar por los 25 años, se sienta a mi lado con aire apesadumbrado, dos kilos de gomina en el cabello, un traje que debe ser de su hermano mayor (a juzgar por lo holgado que lo lleva) y un tembleque en las piernas, que me hace pensar que acontece un terremoto.

Me mira, le miro, nos sonreímos nerviosos y asustados (¡este es nuevo!) pienso sintiéndome más segura de misma, cuando observo que mi querida gata debe haber pasado la noche sobre mis pantalones negros, ya que lo que fuese un pantalón de vestir ahora se parece más a una alfombra Persa de mala calidad, y nunca mejor dicho.
Llego a mi destino, tras preguntarle al muchacho varias veces con la mirada si todo va bien, ya que emite unos sonidos guturales realmente extraños, mientras intenta aflojarse la corbata que parece cortarle el riego sanguíneo, suda como un cerdo y el aire acondicionado brilla por su ausencia.

Me bajo en mi parada, cruzo la calle entre la marabunta de gente y espero risueña junto a los grandes almacenes del centro…¡ni dios! Miro la hora, compruebo que he llegado bien, pero a la vista de que ninguna de mis compañeras de clase asoma la cabeza entre el gentío, comienzo a pensar que me equivoqué de sitio, de hora, de día…¡a no! Por allí llegan.

Hablamos, me río, fumo, hablamos más, reímos más, fumo demasiado y los minutos pasan. La profesora debe haberse quedado anclada entre las sábanas, eso, o que han decidido anular nuestras semanas de prácticas, dejándonos abandonadas en mitad del centro de la ciudad. A lo lejos, y con media hora de retraso, asoma mi profesora motorizada desde el otro lado de la calle, corremos a su encuentro como infantes en su primer día de guardería, asustadas y nerviosas nos encaminamos a dejar en su destino a la primera de las compañeras.

Vamos saludando desde la puerta a cada una de ellas, que va siendo depositada en su lugar de trabajo.

-Suerte, cuídate mucho, que te traten bien –gritamos entre sonrisas inventadas, mientras las susodichas van desapareciendo tras la puerta con ojos de corderos hacía el matadero.

Una hora y media más tarde, con el rimel por las rodillas, el maquillaje cayéndome en churretes por el calor levantino, y un dolor de riñones de recorrerme media ciudad a pata y sin banco donde acoplar mis nalgas. Veo llegar la hora de mi despedida.
Entro a regañadientes, con el bolso apretujado contra el pecho tras mi profesora, allí nadie nos mira y ni mucho menos nos muestran haberse percatado de nuestra presencia, así que decidimos esperar sentadas (¡por fin!).
Mi profesora ojea los catálogos de viaje, mientras yo rebusco disimuladamente la botella de agua calentorra que llevo en el bolso, y decido darla un buen trago, y otro, y otro, hasta verla llegar a su fin.

Por fin el hombre encamisado del fondo se levanta y viene hacía nosotras, tras los saludos y explicaciones de rigor, veo marchar a mi tutora sintiéndome una niña enjaulada entre las paredes blanquecinas con mapas azulados, una caja de ratones donde no paran de sonar los teléfonos.
Me explica rápidamente el funcionamiento de la empresa, sentándome en la mesa más cercana a la puerta de entrada, ¡eso señores, que se me vea bien!

-Vamos a tener mucho trabajo estas semanas –comienza a comentarme el jefe- nos vienes muy bien, ya que comienzan los viajes del Imserso y necesitamos que nos eches una mano.

¿Imserso?,¿viajes?...me encienden el ordenador y antes de que Windows comience a cargarse, caigo en la cuenta de que he olvidado como narices se accedía al sistema de vuelos.

-Jo, : JI SO 45847KL4…..NM1Santa/Maria(mare mare) QT intro….

Mi mente es un reguero de cábalas numéricas que se escapan en suspiros desesperados, hasta que mi compañera de enfrente me mira entusiasmada y llamando al jefe la escucho decir.

-¡Pobrecita! Está asustada.

¡Tierra trágame! Pienso mientras se acercan a mi mesa con biberón en mano y me dan ganas de pedirles hasta pañales.

-No te preocupes AMADEUS se enciende solo, no hace falta introducir la contraseña.

Suspiro esperanzada, al menos no tendré que pelearme con el sistema informático que tantos quebraderos de cabeza me ha traído. Me explican que debo coger las llamadas, que pulsando tal y haciendo cual paso las llamadas al jefe, a la compañera, a mi propia mesa. Que tengo que llamar a los viejecitos para avisarles de que ya tenemos los destinos de este año, y que en una semana esto se llenará de ancianos pidiendo plazas insuficientes, para sus merecidas vacaciones tras la jubilación.

¿Llamar por teléfono? ¡Pan comido! Marcó y espero, pero la línea decide hacer un mutis mientras suenan los teléfonos, una y otra vez ante las risas de los presentes.
Me informan que antes de llamar debo marcar el 0, ya que sino es así estaré realizando una llamada dentro de la empresa…aaaaaaaaaaaa ¡coño decirlo antes!.
Tras una hora de charla con los yayos, sigo mi caminar por la lista que me han dado y marco segura de mi misma.

-Fulanito de tal –pregunto.

-¿Qué?

-Fulanito de tal por favor.

-¡Habla más alto que soy sordo!

Carraspeo y me decido a subir mi tono de voz.

-¡¿FULANITO DE TAL?!

-Siii zoy yo.

-Hola buenos días, soy Arual de Barceló Viajes, le llamo por bla bla bla bla

Tras un rato de in-comunicación, de desgañitarme para que me entienda, consigo comprender que no ha recibido la carta correspondiente. Hago lo propio preguntando a mi jefe el procedimiento, y le comentó al ancianito que debe ir a la Calle del Teatro para reclamar dicha carta.

-¡Ziquilla!¿la Calle del Teatro? –me pregunta asombrado.

-Sí, claro, junto a la Rambla –le doy las explicaciones correspondientes cual mapa de Google.

A la media hora de conversación, tras repasar mentalmente todo el callejero de Alicante, salirme de la ciudad, volver a entrar, comentarle al ancianito que también puede llamar por teléfono, decir una y mil veces, ¿me oye?...el Señor en cuestión extrañado me pregunta:

-¡Ziquilla!, ¿pero tu desde donde me ezta llamando?

-¡Desde Alicante claro!

-Pero niña –escucho reír al abuelito- ¡¡pero es que yo zoy de Zevilla!!

-¡De Sevilla! –alzó la voz sin darme cuenta, ante la mirada de los presentes.

Observo a mi jefe esconderse tras la pantalla del ordenador riéndose a mandíbula batiente, y yo, digna y orgullos,a cuelgo el teléfono mientras los nervios afloran en mis entrañas y me acuerdo de que llevo allí mas de dos horas y tengo unas terribles ganas de evacuar el líquido ingerido con anterioridad.

Miro discretamente la oficina intentando recordar que puerta era la que llevaba al baño, pero tan solo me encuentro con inmaculadas paredes donde es imposible apreciar los diminutos tiradores (a juego con la decoración) que abren la puerta adecuada. Recuerdo que a mis espaldas están los destinos de península, Canarias y Baleares, al otro lado Destinos Exóticos, más allá papelazos, al otro lado más de lo mismo….así que solo me queda aquella puertecita encajada en la pared imposible de apreciar, sino estas a dos milímetros de la misma. Me levanto de mi sitio y voy muy digna hacía el baño, informando con gestos a mi compañera de la mesa de enfrente, recorro la pequeña estancia, paso por delante de mi jefe y abro rápidamente la puerta mientras siento que mi vedija va a estallar. Doy un paso y sin mirar advierto que he terminado en el cuarto de la fotocopiadora, escucho las risillas inaudibles a mis espaldas, y la voz de mi compañera desde el otro lado.

-Arual es la puerta de al lado.

¿La puerta de al lado? Intento ver el pomo, pero alguien debe haber decidido que era un objeto inútil, así que comienzo a jugar a Indiana Jones toqueteando cada palmo de pared y dando leves empujoncitos, a ver si se activa algún remoto control y consigo no mearme encima. Por fin empujo y se abre una puertecita que se cierra a mis espaldas, dejándome sola entre un millar de papeles debidamente archivados.
A mi derecha reconozco la puerta del baño, me abalanzó sobre ella, abro y veo en la tenue oscuridad el interruptor de la luz al fondo, entro sin mirar y termino tropezando con un estratégico escalón que alguien a puesto en mi camino para joderme las rodillas. Tropiezo, la puerta se cierra a mis espaldas y termino golpeándome contra el lavabo, para acabar cual rana espatarrada junto a los utensilios de limpieza.

Me incorporo dolorida y consigo desbrocharme los pantalones y bajarme las bragas para poder evacuar tranquila, amoratada y con las lágrimas aflorando en mis ojillos de apagada esmeralda. Y allí, sentada en la taza del wc caigo en la cuenta de que en verdad y a pesar de todos mis sobresalientes en la materia, no tengo ni puñetera idea de cómo coño funcionar en la agencia, la sola idea de mandar a la India a los yayos que quieren ir a Torremolinos me atemoriza….y es allí, con las nalgas apostadas sobre la fría tapa, cuando pienso en que será de mí cuando termine la carrera de Audiovisuales y me dejen sola entre cables y cámaras.

¡Y esto señores, es solo mi primer día de prácticas!

Iraunsugue Eternia

P.D. La foto es de Internet, no es la misma distribución que mi oficina pero si la misma decoración, a quien consiga encontrar la puerta que lleva al baño le doy un premio, ¡No miréis así la pantalla! Os aseguro que tras las paredes se esconde todo un mundo…..

Blanco y Negro (Retazos de un guión)


Fotógrafo (Voz off)


El mundo carece de color, es tan solo un gigante que se engulle a si mismo con el pasar de los siglos, y yo, tras la cámara, observando el retrato de un universo apocalíptico que parece consumirse ante mis ojos a la velocidad de la luz..........y otras, muchas veces, las imágenes son tan antiguas que pasean tranquilas ante mi flash.

El Fotógrafo sube las escaleras y entra en el parque, sin rumbo fijo comienza a hacer fotos mientras queda parado ante las imágenes que le muestran el paisaje, gente corriendo, niños jugando, parejas en el césped, sonríe con una torpe mueca de complicidad.

Fotógrafo (Voz off)


Blanco y negro, siempre en blanco y negro.......

Un hombre joven con gabardina de cuero se acerca hacía él con aire pensativo, el fotógrafo le observa unos segundos con aire melancólico, viéndose a si mismo reflejado en esa mirada.

Fotógrafo (Voz off)


No pienso que sea una actitud pesimista, ni mucho menos negativa, tan solo es el prisma desde el cual yo vivo y siento. Por qué la cámara es ese muro sólido tras el cual me escondo, para no terminar precipitándome en el vacío de la sociedad, porque sí, prefiero que me tachen de loco antes que ser cuerdo y normal, porque la locura tiene sus ventajas, se podría decir que es mi mayor virtud. (Sonrisa irónica y mueca sarcástica)


Iraunsugue Eternia

P.D. Fotografía, Parque El Palmeral, Alicante Mayo 2008. Texto "Retazos de uno de mis guiones"

Romanticismo

Dormida, junto a su cuerpo, ha olvidado que las agujas se detendrán en un momento para hacerla despertar de su letargo. Ella, bajo la conmoción de serenidad absoluta sigue enredada entre sus brazos, siendo pieza del puzzle de sus piernas.
El despertador ha sonado, mientras su mente comienza a deambular en la idea del viaje que acontece en las horas, y la necesidad de seguir dormitando sobre el inmaculado sofá. Pegada a su pecho, sin más preocupaciones que el temblor de su cuerpo, se ha encontrado a si misma sonriendo, justo en el instante en el cual él alzaba los párpados regalándola su mirada esmeralda. Lo ha escuchado refunfuñar para hundirse de nuevo en el oleaje de su rebelde melena, para volver a caer segundos más tarde en una respiración profunda y serena.

El despertador se ha parado bajo sus dedos, avivando el rubor de sus mejillas y la humedad entre sus piernas, cuando él la ha pellizcado los pezones atrapando su pecho bajo los largos dedos de pianista.

-Pídeme que me quede –le ha susurrado pícara al oído, mordiéndole a continuación el lóbulo de la oreja.

Él no ha respondido, no en palabras, se ha limitado a gruñir y besarla, apostarse contra ella haciéndola sentir su virilidad en el descenso de su espalda.

Más tarde, cuando el tren llegó a destino y ella seguía en la salida, se ha encontrado pensando en aquella inesperada tarde que se acababan de regalar, sin premeditación y alevosía. Simplemente, dejándose llevar por el deseo de sobrevivir en el tiempo que se escurre en los encuentros, sabiéndose que se volverán a ver, pero aún así impidiendo el marchitar de la despedida, cuando ambos se quedan mirándose a lo lejos, con ese sabor salado que dejan las lágrimas en los últimos besos del día.

En ese instante, él la ha rescatado del deambular de las reflexiones, dormido junto a ella, ha buscado su cuello, reposando los sueños contra sus labios entreabiertos. Movimiento sistemático el de aferrarse con una mano a su pecho, apretando ligero, jugueteando en sueños con uno de sus pezones, pasando sus largas piernas sobre las de ella, y enredándose en jirones de gemidos nocturnos.

Ella lo observa en la tenue oscuridad del cuarto, repasando mentalmente la forma de sus labios, escuchando silenciosa la fuerte respiración de su masculina presencia. Tranquila, meciéndose en la serena sensación en la que cae el durmiente, la ha venido a la mente que aquel es uno de los momentos más románticos que él, sin saberlo, estaba regalándole.

Y es que a su lado, las flores, carecen de romántica importancia…

Iraunsugue Eternia

7 sept. 2008

De Arte y Guión


Mamá siempre fue una artista entre fogones y platos excéntricos, era capaz de cocinar para veinte con la nevera vacía, y hasta inventar las más deliciosas y extrañas comidas con los productos más sencillos.
Solía decir que nacer con duende venía de familia, por eso de que todas las caracas eran artistas en la cocina. En casa nunca faltaban los botes de especias, los cacharros de barro, las cucharas de madera.

Por eso, cuando Arual nació, mamá no se sorprendió de verla juguetear con el cuchillo jamonero, alegando que era la espada de un príncipe hechizado. Y ni mucho menos la llamó la atención cuando la pequeña de ojos despiertos, se escondía bajo los paños de cocina a jugar a novias olvidadas, en castillos perdidos.

-Inventa cuentos –solía decir a la familia. Cuando a la niña la daba por subirse a la mesa con los zapatos de la abuela y caer de bruces sobre los platos a voz en grito.

-Oh Romeo Romeo…¿dónde estará mi Romeo? –solían escucharla decir en su media lengua.

Mamá no recuerda muy bien, cuando comenzó a fijarse en aquel extraño carácter ,que comenzaba a despuntar la pequeña. Quizás fuese una de esas largas tardes de domingo, cuando Arual silenciosa llenaba el baño de pompas jabonosas y se dedicaba a guerrear con ponys alados, y pinipons mercenarios de la magia. Puede que cayese en la cuenta de aquello, -que ella siempre denominaría un don-, cuando la escuchaba hablar desde la soledad de su cuarto al batallón de peluches y muñecas, que sentaba silenciosas sobre la rojiza moqueta.

-La cama es el escenario –la oía decir segura de si misma –ahora sales tú Barbie, y luego Ken, ¡hacerlo bien!, ¡que mira que me tenéis descontenta esta semana! Y la próxima estrenamos la obra, ¿os acordáis de vuestro papel?

Fuese como fuese, mamá decidió después de aquella tarde cuando Arual recitó su primer poema a la luna, y después de recibir una preocupante llamada del colegio, alegando que Arual se fugaba las clases de gimnasia, para tocar el piano en el aula de música. Que algo debía hacer con aquella pequeña descerebrada, que cosía las cortinas para hacer bambalinas y trajes para las damas.

Arual nunca olvidará aquella clase de espejos, el tutú rosado a su cintura, el dolor de las piernas flexionadas, la clásica música, pero sobretodo, aquella horrible presencia oscura con grandes verrugas que solía gritar alto junto a su oído, mientras la alzaba sobre sus puntillas hasta que los pies sangraban.

-¡Arual estúpida! Tiene que dolerte, sigue bailando –la escuchaba decir.

Tras meses de llantos y bailes, Arual olvidó el tutú en alguna parte, y mamá compró aquel vestido de faralaes cuando la niña decidió que quería ser sevillana. Después de que la pequeña vistiese peineta, no se volvió a hablar de ballet, ni de aquellas horribles clases que aún la producían oscuras y tétricas pesadillas.
Por aquellos años, Arual consiguió acertar los pasos para subirse al teatro Calderón de Madrid, y bailar sin equivocarse ante toda la avalancha de padres trajeados con cámara en mano que aplaudían desde las butacas.

Después de aquello, Arual siguió bailando frente a los espejos, algunas veces en compañía, otras ante público, pero lentamente y con el pasar de los años, se cubrió de rojez en las mejillas y de vergüenza en los ojos. Descubrió que aquellos que salen al escenario tan solo son marionetas de sueños, de aquellos que tras los cortinajes escriben los cuentos, reinventan palabras, definen sentimientos, momentos e historias.

No se olvidó de bailar, si de tocar el piano, no de la compleja sensación de convertirse en personajes inventados, y ni mucho menos de imaginar espadas en los chuchillos jamoneros, de cocinar recuerdos en hornos caseros.
Por eso, años más tarde, cuando alguien se dedicó a preguntar a los presentes quien serían, si su vida fuese una película, Arual ya echa mujer, respondió tras escuchar que todos respondían “el actor principal de la misma”….

-Cuando un actor se pone ante la cámara tan solo finge ser aquello que otro soñó, cuando un director marca las pautas en verdad sigue la palabra marcada por aquel que inventó la historia….entonces, quiero ser aquella que nadie nombra, pero que en verdad es la dueña y señora de la historia, la guionista de mi propia vida, la que es capaz de hacer de los sueños versos, poemas, guiones, de escribir sobre el alma misma.

Mamá, aún sigue sorprendiéndose cuando Arual se esconde en el cuarto alejado del mundo, para seguir bailando sueños en tinta. Por su parte, la que fue pequeña y ahora es mujer, no ha dejado de visitar la cocina y remover las ollas aprendiendo junto a quien la dio la vida, el arte ese, de ser buena cocinera como todas las mujeres de su familia.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De Eternia niña, Madrid 1989

5 sept. 2008

Niño de Hielo


-Soy de hielo –dejó caer bajo la seriedad de sus palabras.

Ella, se acercó lentamente hacía su cuerpo, guardando la distancia prudente entre los labios, para que el aire pudiese contagiarse de las vibraciones cálidas, que él comenzaba a emitir.
Se observaron unos segundos largos, bebiéndose los pensamientos a través de las miradas, hasta verse reflejados sus propios rostros en las pupilas que centelleaban sedientas de un acercamiento.

Y aunque la gravitatoria resistencia cedió, y él se lanzó despacio a besarla, ella cerró sus labios indicándole silencio.

-Si eres de hielo, ¿por qué me calientas tus abrazos?, ¿por qué queman el fuego de tus labios?, ¿por qué me encienden las caricias que regalas a mi desnuda piel?, ¿y por qué tiemblas cuando te miro?, ¿y a que se debe el ardor de tus suspiros?

Bajó la mirada buscando su cintura, mientras la rodeaba con silenciosa estructura para retenerla contra su pecho.

-Hay cosas que nunca digo –se decidió a responder.

-No solo se habla con palabras –contestó ella dejándose mecer contra su cuerpo –dices tanto a través de los gestos, que un diccionario entero se quedaría corto con lo que me expresan tus ojos.

-Quizás es que tú aprendiste a verme.

-Seguramente es que nadie miró más allá de tu coraza.

La aferró con fuerza, sintiendo la curvatura de su esencia volverse frágil entre sus brazos, posó los besos sobre su mejilla, descendiendo hasta la comisura de sus labios. Ella, simplemente se dejó llevar por el encuentro de las bocas que se exploran, conocido sabor de la pasión tranquila y el amor reflejo.

-Créeme niño, hasta los Iceberg calientan cuando aman –le susurró despacio al oído, mientras él comenzaba a desvestirla.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Valencia, Concierto The Cure, Febrero 2008.

El Observador observado.


Se ha sentado de espaldas al mundo, olvidando el trayecto que corre ante sus ojos, y las paradas se reflejan marchitas tras el soleado cristal. Tan solo parece escuchar la música que narran los cascos en sus oídos, mientras se aferra fuerte, a la fuente de la melodía que lleva entre sus manos.

Observa, el desconocido observa el ir y venir de la vida, mientras se pierde en la sonrisa del niño que habla precipitado a su lado, la señora que encamina bastón gastado, y hasta los jóvenes que endulzan sueños entre sus manos.
De vez en cuando suspira, tanto, que ella, la del fondo, no ha podido más que fijarse en el aire de sus entrañas, preguntándose que es aquello que el observador añora y gasta.

Así que se ha dedicado a recorrer las marcas grisáceas bajo sus ojos tierra, advirtiendo la rojez que los nubla en noche. Nota el cansancio en sus flácidas piernas, y hasta ha perseguido el cabello que se escapa rebelde de su coleta.
La tristeza la llega en oleadas de canciones de desamores y penas, que él intenta ocultar bajo un aire melancólico que lo envuelve.

Ella, desde su asiento, lo nota distante del mundo, dejándose llevar en un autobús público hacía la nada, mientras las lágrimas descienden por sus mejillas volviéndose cristalinas palabras.
Y aunque el observador calla, la del fondo lo escucha, y no nació hechicera, ni contadora de cartas, tan solo observadora de observadores a distancia. Por eso sabe que el refleja la desdicha de la distancia, quizás porque al mirarlo, se ve reflejada en las pupilas que añoran y llaman.

Ha mirado el móvil tantas veces que bien podría haberlo inventado en los segundos, que pasan lentos en ese autobús público. Espera y ansía, calma y suspira, ella se esconde tras las gafas oscuras para no ser vista. Pero él nota los ojos clavados en sus pupilas, y la mira directo.
Ella, la del fondo, se levanta de su asiento y pica la parada, al pasar por su lado se ha levantado ligeramente las gafas.

-Si está volverá, si ya se fue vendrá algo mejor –le ha dejado caer en los susurros rápidos.

-Está, lejos pero está –lo ha escuchado contestar a sus espaldas.

-La distancia solo es un estado atemporal, y el tiempo no es más que un suspiro cuando uno es amado –le ha contestado moldeando una sonrisa.

-Gracias –ha respondido él, mientras ella bajaba al mundo y se perdía entre la gente.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Rambla de Alicante, Enero 2008.