27 dic. 2008

Monólogos

Si quisiera podría ser una piedra en tu zapato el resto del camino…

Si se me antojase, te dejaría en la soledad más plena, y el sendero no sería más que una tortura sin mi presencia…

…pero ya ves, me volví buena y decidí ser de ti compañera.

Iraunsugue Eternia
Fotografía Alicante Dic 2008

19 dic. 2008

Senderos de Luz hacía Tinieblas

*Atención leer el relato tan deprisa como podáis…casi hasta ahogaros, es la única forma de entrar en su mundo.

Pequeña, pequeña, la dulce Eternia despierta sonámbula en la espiral de letras. La puerta se cierra en el habitáculo oscuro, el artista frustrado quemando su mundo.

-No hay pinceles niña, todo está reseco, las acuarelas marchitas son mi propio reflejo.

La luz, la luz, que la enreda en versos, marcha Eternia con la mujer espejo. Verdes parajes que reflejan sus ojos, grandes, hechizos de mares inocuos. Aguamarinas de sueño que prenden la noche, en gasas la envuelve sobre el palacio de cuentos. Eternia duerme más allá de los cielos.

No sabe andar el pobre Cuervo, ahora es un árbol que maldice sus días, tonto, estúpido que en muñeca quisiste convertir el amor, dama entre los libros, flor de invierno, ahora eres un roble que no supo perseguir sus sueños.
Y queda en el parque el hombre que es árbol, consecuencias arbóreas por hacer del amor un llanto, manos largas con las que hirió a la niña, ahora desdichadas ramas con las que ahogar sus tétricas risas.

Pequeña, pequeña, la niña Eternia, sobrevuela soledades de la anciana Malena.

-¿Es la hora? –pregunta a lo lejos.

Y tras su espalda perplejo queda el señor oscuro, enamorándose de la vida que emana y él nunca tuvo. Malena, Malena, la bella Malena, princesa en burdeles, bailarina eterna, que juega a peinar las horas que la quedan, engañando a la muerte hasta enamorarse de ella.

Pequeña, pequeña, diminuta Eternia que moja la punta de la pluma en lágrimas, pasado, recuerdos de Lucía y sus cartas.

-¿Pasó hoy el cartero? –pregunta la loca tras las dos puertas.

-En tus sueños siempre, mi querida apagada Lucía.

Marcha entre epístolas el hada Eternia, pasos en blanco sobre hojas marchitas, historias pasadas que anhelan ser vistas.

Y Laya teje cuentos reflejados en dolor, de un Didaka muerto que se llevó el amor…el extraño que observa a la mujer de sueños, escribe poesía sobre níveas servilletas, se acerca el artista indeciso a la mesa.

-¿Nos hemos visto antes?

-Sí, en un sueño –contesta Laya en la realidad de Morfeo.

Eternia, Eternia, diminuta Eternia, sonríe la niña cómplice del destino, sabiéndose guía de todos los personajes ficticios.
Sobre las soledades del Sol en últimos compases caligráficos, diarios perdidos que fueron hallados. La mujer espejo guarda la carta de la Musa olvidada, bajo las acuarelas que forman vestido de gasas, cerca de la piel inmaculada, del sueño eterno, de la no nombrada…
-¡Malditas! –grita frustrado el artista -¿volveréis algún día?

-Cuéntame tus penas, hazme creer en ti –susurra Eternia junto a su hosco perfil.

El artista llora la madrugada que rompe como finos cuchillos las últimas sílabas y bajo el tambor de lo que fue en su día un corazón humano…hoy se labran los sueños futuros que forman dardos.

Diana, diana, la pequeña Eternia….cuenta las horas que pasó escribiendo, ahora de tinta no es más que un sueño.

-¿Crees en mí? –pregunta la no nombrada.

-Sí…

-Entonces, dame vida –pide la diosa encarnada.

-Te haré de papel…musa creada, dadora de vida, serás libro mi querida alegría.

Despierta, despierta, la pequeña Eternia entre cuentos narrados a la luz de una vela.…escondida entre los libros de tinieblas.

Iraunsugue Eternia

Ilustración por Diegotxe Montesinos

18 dic. 2008

Año Nuevo...pero...¿Vida nueva?

Se agota el tiempo del viejo año, y atrás para mucho queda tan solo el recuerdo de lo que hubiesen querido hacer, ser…y nunca encontraron momento. Quizás porque todos los trenes llamados meses pasaron lentos, otras, rápidos, tan rápidos que las horas naufragan en las metas que se propusieron en el tiempo que ahora vemos marchar.

Volvemos a sentarnos de nuevo en el mismo lugar, alzando la copa para celebrar el comienzo de algo nuevo, mientras las ilusiones se atragantan en el minutero y sonreímos ante la expectativa de nuevos planes. Del comienzo de la que creemos una nueva vida, del año nuevo.

Pero en verdad, ¿cuánto nos dedicamos a nosotros mismos?, ¿paramos quizás un segundo a reconocernos? No, tan solo nos acordamos de buscar el regalo perfecto para los seres queridos, la ropa adecuada para cada encuentro, cinta adhesiva de colores vivos para adornar el momento, mientras nos precipitamos hacía el vacío dejándonos atrás lo más importante, ¿quiénes somos?, ¿qué hicimos? pero sobretodo, ¿qué queremos?


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Iraunsugue Eternia

Fotografía-Barcelona difuminada, Dic 2008

11 dic. 2008

La Carta (VIII)

Querido Tú,

¿Has soñado en Sepia? Porque desde que hilas historias tan cerca mi mundo solo se grana en oro, y la vista alcanza más allá de lo que podrían imaginar los personajes de historias nunca escritas. Porque en verdad siempre seré aquella a la que puede nunca nombrarías.

Tiño en magia preguntas nunca formuladas, porque el miedo a las respuestas se hace tormenta en los adentros, mejor callar los sentimientos que nacen tras las letras, cubrirlos de cal para que no vivan más allá de la palabra, imaginarte con ganas, rellenando los huecos que de ti no conoce mi alma.

Vuelo y soy de ti en todas las playas, hasta me cubro de la arena que mojan tus lágrimas, aquellas que puede siempre debieron quedar en el pasado y se te aferran en el presente cubriéndote de versos, quizás porque es imposible olvidar y yo, créeme se bien lo que es eso.

Me dedico a seguir tus pasos en el silencio de la espera, esa que sueño y se nunca llega. Porque la realidad carcomería lo idealizado de quien tras las cartas lee y escribe, de quien te sabe, se sabe, y tiene presente que los mundos atemporales siempre fueron preferibles a los palpables.

Comprende entonces que quiera ser sueño una noche, una sola, enredarme en tu pluma hasta hacerme etérea en tu alcoba, dejarme mecer en las sílabas que hilan tus cuentos, al lado de un beso, sin rozarte, sin tocarte, solo estar sin que me veas, solo ser si tu quieres que así sea. Mientras, te pido, sigue siendo la carta que anhelan mis escritos, nace cada vez que en sepia tiño este mundo, sigue siendo la musa que impulsa el suspiro de antaño, que de tus palabras nacen recuerdos borrados, déjame ser nuevamente un simple reloj varado.

Y no contestes si pregunto…¿alguna vez seré musa en tu mundo?

Fdo. Yo, la que se sabe en sepia.

Iraunsugue Eternia

Fotografía google

Testimonios I "Mariola la guarra".

Mariola la del pelo de noche, Mariola ojos castaños, Mariola la bella, la amada, la diosa, Mariola la guarra, la perra, la puta, la odiada.

No hay un solo día en que Mariola no venga a sentarse con sus grandes nalgas sobre mi sesera, apestando a sexo barato, contoneando los huesos de las anchas caderas por todo mi espacio, mirando en el fondo de mis más lujuriosos pensamientos, reinando Mariola sobre todas las heridas de mi intelecto.

Siempre fui un hombre de principios, uno de esos que sabe como, cuando y con quien, no tuve problemas en idear a esa mujer tal y como yo siempre pensé merecerme. Por eso la hice de retazos de otras mujeres, de todas las que me follé por ganas, con las que me acosté por amistad y a las que amé entre las sábanas. Todas y cada una de ellas me aportaron un algo que yo guardé en el cajón de los deseos, y así la cree entre el capricho de mis dedos, del pelo de Julia, del carácter de Marta, las piernas de Noelia, la risa de Elena, la mirada de Lara.

Y esperé lo inesperable creyendo no esperar en vano, esperé mientras me las comía en gemidos penetrándolas fuerte, otras veces despacio, las lamía desde dentro hasta correrlas por fuera, las follabas, simple y llanamente…mientras la esperaba.

Y un día…apareció Mariola, con su risa de niña ajada y sus pendientes de aro en plata, robándome todos los suspiros que uno puede esputar, volviéndome loco, sediento de ella, con ganas de hacerla mía, de robarla hasta las fuerzas. La amé con ansias, con prisas, la amé de noche, la follaba de día. Y no quise esperar, la vestí de blanco, la llevé al altar, para ti, zorra Mariola construí un palacio de cristal.

Trabajé sin escuchar quejas de mi persona, trabajé por ella, hasta que el sol caía y yo moría en los brazos de mi perra Mariola, porque quien fue princesa de mi reino ahora no era más que una pequeña e insignificante cachorrilla de can. Mariola la sensible, la soñadora, la que nunca ponía pies en suelo, la incapaz de luchar por nada, Mariola la llorosa, Mariola la quejita, Mariola la guarra que me robó la vida.

La odié, dios sabe cuanto la odie, y quien fue sonrisa en mis noches ahora era mi rabia, y la mano que antes la acariciaba ahora tenía que pararla para no machacarla. Mariola siempre con sus llantos, incapaz de dar solo dos pasos sino iba cogida a mi mano, niña, pequeña, absurda, tonta, estúpida que nada sabía hacer. Hundida, tocada, mareada, enferma, loca de atar, con sus ansiedades y sus gritos de vieja en soledad.

La rabia era la única respuesta ante sus ojos de cordero degollado, me refugié en el pasado, en los recuerdos de antaño, pero al volver a la realidad plausible junto a la muñeca de lágrimas vivas, volvía a odiar toda su corpórea existencia de anciana encerrada en mujer novicia.

Beata, estúpida, puta…por eso volví a las andadas, a follarme a Carla, a María, a Lucía, a Beatriz y hasta a la maldita Olvido.

Mariola la estúpida nunca lo supo, a pesar de mi apestante olor a perfume borracho, de mis pocas ganas de darla fuerte. Volví a esperar lo inesperable, volví a esperar a que Mariola volviese en sí, a que dejase de ser la pusilánime en la que se había convertido y recuperar a mi mujer de bandera…pero Mariola no volvió, nunca volvió.

Y a estas alturas, uno no sabe si la echó o fue ella quien decidió marchar, pero fui yo quien la despidió en el portal triunfante, yo el que quedó solo observando ir a la que siempre fue mujer de mi vida, perra de mi alcoba, la puta que me hacía encender en llamas…la muy guarra, la quería y la amaba, más de lo que yo mismo imaginaba.

No lloré ante nadie, me limité a escuchar de terceros las voces de Mariola gimiendo en la cama de tantos, sí, mi Mariola, la que siempre creí incapaz de vivir sin mi mano ahora campaba a sus anchas cual perra en celo, contando los amantes con todos los poros de su cuerpo. Sin pensar en mí, olvidando todo lo que para ella fui, Mariola la zorra que parecía morirse de amor era en verdad la guarra mentirosa que robó mi alma, la perra que machacó mis huesos, la puta a la que tanto echo de menos.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Sillas de muerte (Alcalá del Jucar, Mayo 2008)

10 dic. 2008

Silencio

Y quien fue la Musa, hoy desciende el cuerpo entre horas no escritas, olvida los besos en manecillas que hace tiempo dejaron de latir, la maquinaría se paró en la pared de los mil relojes, allí donde mueren los sueños.

Ya no comprende de luces que ilusionen almas, tan solo es piel en pinceles resecos y acuarelas aguadas. Dejó de ser risa en fotografía, y los blancos y negros tan solo son opacos reflejos de lo que un día se supo en ella.

Simplemente ha dejado de ser y no se encuentra, ha caído en el Laberinto que escribió hace tiempo, sin fuerzas, sin alas, sin luz, se pregunta en que momento se olvidó de si misma y comenzó a mirarse en los demás.

Ahora, sin espejos de ojos que reflejen su existencia…cae en la cuenta de que solo es un boceto roto en cualquier papelera.

Debería redibujarse de nuevo, escribirse en cuentos hasta hacerse realidades, pero los demonios muerden y hieren, la Musa sangra…y no sabe muy bien por donde comenzar a hilar palabras para volverse a hacer de si misma.

Seguramente ella grita…¿alguien puede ayudarme?

Pero el mundo ha enmudecido y tan solo responde el silencio.

Iraunsugue Eternia.

Fotografía-De relojes muertos, Innobar (Mataró Dic.08)

4 dic. 2008

Espina de ti

-Hazme de ti – le ha dicho suavemente al oído, mientras sorbían el último trago de té frío.

Y él, no ha podido más que atragantarse, mientras desviaba la mirada con temblorosa rectitud. Ella, a su lado, se vuelve niña cándida de lascivos pensamientos con el que enreda las charlas, pero en ese instante, ha decidido dejar de jugar a las barajas del mañana.

La cansa y la pesa, él se ha vuelto espina contra su corpórea existencia.

-Que me hagas de ti –ha vuelto a susurrarle, resbalando los labios por el lóbulo de su oreja, mientras los rizos reprendían suaves en sus largas pestañas. Inclinada, pasional, se ha acercado hasta hacerle sentir el calor de sus pechos contra su hombro –que quiero que me beses, que me abraces, que me muerdas, que me desvistas con ansias, que me escribas en caricias, que me pruebes, que me lamas, que me hagas….

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Mojando el churro :S (Alicante Febrero 2008)

FASE SOL 1ª: Todos los bichos...


Arual no lo recuerda, pero mamá solía decir que la primera palabra que la escuchó pronunciar en su corta vida fue “papá”, cosa que extrañó a todos los presentes ya que por aquella época Arual carecía de padre presente, aún así la niña consiguió balbucear en su idioma infantil hasta conseguir nombrar al nunca visto hasta la fecha.

Mamá siempre pensó que la segunda palabra sería su nombre, pero Arual decidió que lo más importante era dotar de significado en sílabas al ser más deseado en sus juegos, así que la segunda palabra que Arual dijo fue “perro”, simple y llanamente “perro”. Aunque por su falta de coordinación entre lengua, dientes y cuerdas bocales se escuchó algo así como “pegro”, con el tiempo y después de meses de silencio hasta que consiguió decir “mamá” modificaría su vocabulario volviendo casi perfecto hasta que sus huesos rozaron la adolescencia, pero esto amigos, es cosecha de otra historia.

La obsesión de la niña por todos los animalejos se había hecho presente como todos los familiares pudieron comprobar a los pocos años de su nacimiento, los gritos de júbilo al ver a los gatos, las carreras a cuatro patas con los canes, los dedos entre los barrotes de las jaulas y la necesidad de babear sobre las peceras llevaron a los miembros de la familia a comprarla todo tipo de animalejos habidos y por haber.

Su abuela disfrutaba regalándola cada jueves un cangrejo de la pescadería que traía envuelto en papel grisáceo y maloliente, Arual solía pasear al pobre infeliz de una cuerda hasta que lo dejaba libre y acababa muriendo hervido en la cazuela o consumiendo sus días olvidado bajo una cama.
La afición por su tío Antonio de regalarla pájaros comenzó con a1quel guacamayo de las alas verdes , y proseguiría durante años con todo tipo de bichos alados, canarios, periquitos, loros, cotorras, que con un poco de suerte acabarían siendo soltados por la pequeña alguna mañana de primavera.

-Ejke mamá los pajaritos querían dar una vuelta.

Los menos afortunados caerían bajo las garras de una jeringuilla de jarabe para la tos, mientras Arual jugaba a ser veterinaria, pocos sobrevivían.

Desde que las primeras apariciones de los pájaros en casa, todos y cada uno de los momentos de su vida estarían compartidos con tortugas, gatos, patos, corderitos, ranas, serpientes, arraclanes, erizos, conejos e indudablemente con perros.
Arual recuerda haber tenido dos cachorros en sus manos antes de que ella apareciese en su vida, Pusky Primero murió de sobredosis una noche al comer veneno para ratas, Pusky Segundo sería atropellado por un motorista asustado que intentaba zafarse de las mandíbulas del agresivo animal….

….la tercera y para Arual siempre única, sería siempre …Lassie…

Iraunsugue Eternia

Fotografía: De Arual comiendo galletas, Madrid 1988.

3 dic. 2008

Candela

Candela cuida la llama imperecedera para que el viento no pueda apagar la promesa, día y noche pasea la vela buscando un rincón donde no muera.
Tiende y mira la vela, recoge la ropa y observa la llama, dobla cuidadosa las prendas lavadas.

Candela habla, bajito sabiéndose observada, letanía continua para sus adentros, sin rosario cuenta las horas que faltan para consumir la llama, y sin dejar que se haga rescoldos de azul en la noche prende de nuevo una vela en promesas grabada.

Candela caldea la noche solitaria al candor de la vela nunca apagada.

-¿Te molesta la llama? –pregunta Candela bajito al vecino que asoma desde el primero la cara.

-No, para nada –contesta taciturno mientras asoma el hocico olfateando la noche llegada.

-Es que no la puedo apagar, hijo –comenta Candela la solitaria –es una promesa de años ya…

Y así sigue Candela cuidando de que la vela no apague promesas quizás ya olvidadas.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-Vela al difunto (Alicante Febrero 2007)

2 dic. 2008

Volver

Encharcada en murmullos bajo a la calle, hora punta en la escalera, se abre la puerta enmarcada en madera. Envejecida piel tostada de paño, bajo el pañuelo en luto y ojos cansados, su voz, siempre, un sonoro canto…

… “Volver, volver, volver”…

Recita raudo el verso sin cambiar estrofa la vecina del cuarto…

… “Volver, volver, volver”…

Y yo, tan solo, enmudezco ante el prefacio de sus gallos, que a mí, siempre me resultan armonioso hechizo de lunas nuevas, por la mañana…en la escalera.

… “Volver, volver, volver”…

La escucho marchar, mientras gatea escaleras abajo tirado de un viejo carro vacío, sumida en la letanía de ya siglos, la sabemos sola y en espera, siempre esperando a que algo o alguien vuelva…

Iraunsugue Eternia
Fotografía-De las viudas de mi pueblo, (Pedro Bernardo Ávila)