27 dic. 2008

Monólogos

Si quisiera podría ser una piedra en tu zapato el resto del camino…

Si se me antojase, te dejaría en la soledad más plena, y el sendero no sería más que una tortura sin mi presencia…

…pero ya ves, me volví buena y decidí ser de ti compañera.

Iraunsugue Eternia
Fotografía Alicante Dic 2008

19 dic. 2008

Senderos de Luz hacía Tinieblas

*Atención leer el relato tan deprisa como podáis…casi hasta ahogaros, es la única forma de entrar en su mundo.

Pequeña, pequeña, la dulce Eternia despierta sonámbula en la espiral de letras. La puerta se cierra en el habitáculo oscuro, el artista frustrado quemando su mundo.

-No hay pinceles niña, todo está reseco, las acuarelas marchitas son mi propio reflejo.

La luz, la luz, que la enreda en versos, marcha Eternia con la mujer espejo. Verdes parajes que reflejan sus ojos, grandes, hechizos de mares inocuos. Aguamarinas de sueño que prenden la noche, en gasas la envuelve sobre el palacio de cuentos. Eternia duerme más allá de los cielos.

No sabe andar el pobre Cuervo, ahora es un árbol que maldice sus días, tonto, estúpido que en muñeca quisiste convertir el amor, dama entre los libros, flor de invierno, ahora eres un roble que no supo perseguir sus sueños.
Y queda en el parque el hombre que es árbol, consecuencias arbóreas por hacer del amor un llanto, manos largas con las que hirió a la niña, ahora desdichadas ramas con las que ahogar sus tétricas risas.

Pequeña, pequeña, la niña Eternia, sobrevuela soledades de la anciana Malena.

-¿Es la hora? –pregunta a lo lejos.

Y tras su espalda perplejo queda el señor oscuro, enamorándose de la vida que emana y él nunca tuvo. Malena, Malena, la bella Malena, princesa en burdeles, bailarina eterna, que juega a peinar las horas que la quedan, engañando a la muerte hasta enamorarse de ella.

Pequeña, pequeña, diminuta Eternia que moja la punta de la pluma en lágrimas, pasado, recuerdos de Lucía y sus cartas.

-¿Pasó hoy el cartero? –pregunta la loca tras las dos puertas.

-En tus sueños siempre, mi querida apagada Lucía.

Marcha entre epístolas el hada Eternia, pasos en blanco sobre hojas marchitas, historias pasadas que anhelan ser vistas.

Y Laya teje cuentos reflejados en dolor, de un Didaka muerto que se llevó el amor…el extraño que observa a la mujer de sueños, escribe poesía sobre níveas servilletas, se acerca el artista indeciso a la mesa.

-¿Nos hemos visto antes?

-Sí, en un sueño –contesta Laya en la realidad de Morfeo.

Eternia, Eternia, diminuta Eternia, sonríe la niña cómplice del destino, sabiéndose guía de todos los personajes ficticios.
Sobre las soledades del Sol en últimos compases caligráficos, diarios perdidos que fueron hallados. La mujer espejo guarda la carta de la Musa olvidada, bajo las acuarelas que forman vestido de gasas, cerca de la piel inmaculada, del sueño eterno, de la no nombrada…
-¡Malditas! –grita frustrado el artista -¿volveréis algún día?

-Cuéntame tus penas, hazme creer en ti –susurra Eternia junto a su hosco perfil.

El artista llora la madrugada que rompe como finos cuchillos las últimas sílabas y bajo el tambor de lo que fue en su día un corazón humano…hoy se labran los sueños futuros que forman dardos.

Diana, diana, la pequeña Eternia….cuenta las horas que pasó escribiendo, ahora de tinta no es más que un sueño.

-¿Crees en mí? –pregunta la no nombrada.

-Sí…

-Entonces, dame vida –pide la diosa encarnada.

-Te haré de papel…musa creada, dadora de vida, serás libro mi querida alegría.

Despierta, despierta, la pequeña Eternia entre cuentos narrados a la luz de una vela.…escondida entre los libros de tinieblas.

Iraunsugue Eternia

Ilustración por Diegotxe Montesinos

18 dic. 2008

Año Nuevo...pero...¿Vida nueva?

Se agota el tiempo del viejo año, y atrás para mucho queda tan solo el recuerdo de lo que hubiesen querido hacer, ser…y nunca encontraron momento. Quizás porque todos los trenes llamados meses pasaron lentos, otras, rápidos, tan rápidos que las horas naufragan en las metas que se propusieron en el tiempo que ahora vemos marchar.

Volvemos a sentarnos de nuevo en el mismo lugar, alzando la copa para celebrar el comienzo de algo nuevo, mientras las ilusiones se atragantan en el minutero y sonreímos ante la expectativa de nuevos planes. Del comienzo de la que creemos una nueva vida, del año nuevo.

Pero en verdad, ¿cuánto nos dedicamos a nosotros mismos?, ¿paramos quizás un segundo a reconocernos? No, tan solo nos acordamos de buscar el regalo perfecto para los seres queridos, la ropa adecuada para cada encuentro, cinta adhesiva de colores vivos para adornar el momento, mientras nos precipitamos hacía el vacío dejándonos atrás lo más importante, ¿quiénes somos?, ¿qué hicimos? pero sobretodo, ¿qué queremos?


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Iraunsugue Eternia

Fotografía-Barcelona difuminada, Dic 2008

11 dic. 2008

La Carta (VIII)

Querido Tú,

¿Has soñado en Sepia? Porque desde que hilas historias tan cerca mi mundo solo se grana en oro, y la vista alcanza más allá de lo que podrían imaginar los personajes de historias nunca escritas. Porque en verdad siempre seré aquella a la que puede nunca nombrarías.

Tiño en magia preguntas nunca formuladas, porque el miedo a las respuestas se hace tormenta en los adentros, mejor callar los sentimientos que nacen tras las letras, cubrirlos de cal para que no vivan más allá de la palabra, imaginarte con ganas, rellenando los huecos que de ti no conoce mi alma.

Vuelo y soy de ti en todas las playas, hasta me cubro de la arena que mojan tus lágrimas, aquellas que puede siempre debieron quedar en el pasado y se te aferran en el presente cubriéndote de versos, quizás porque es imposible olvidar y yo, créeme se bien lo que es eso.

Me dedico a seguir tus pasos en el silencio de la espera, esa que sueño y se nunca llega. Porque la realidad carcomería lo idealizado de quien tras las cartas lee y escribe, de quien te sabe, se sabe, y tiene presente que los mundos atemporales siempre fueron preferibles a los palpables.

Comprende entonces que quiera ser sueño una noche, una sola, enredarme en tu pluma hasta hacerme etérea en tu alcoba, dejarme mecer en las sílabas que hilan tus cuentos, al lado de un beso, sin rozarte, sin tocarte, solo estar sin que me veas, solo ser si tu quieres que así sea. Mientras, te pido, sigue siendo la carta que anhelan mis escritos, nace cada vez que en sepia tiño este mundo, sigue siendo la musa que impulsa el suspiro de antaño, que de tus palabras nacen recuerdos borrados, déjame ser nuevamente un simple reloj varado.

Y no contestes si pregunto…¿alguna vez seré musa en tu mundo?

Fdo. Yo, la que se sabe en sepia.

Iraunsugue Eternia

Fotografía google

Testimonios I "Mariola la guarra".

Mariola la del pelo de noche, Mariola ojos castaños, Mariola la bella, la amada, la diosa, Mariola la guarra, la perra, la puta, la odiada.

No hay un solo día en que Mariola no venga a sentarse con sus grandes nalgas sobre mi sesera, apestando a sexo barato, contoneando los huesos de las anchas caderas por todo mi espacio, mirando en el fondo de mis más lujuriosos pensamientos, reinando Mariola sobre todas las heridas de mi intelecto.

Siempre fui un hombre de principios, uno de esos que sabe como, cuando y con quien, no tuve problemas en idear a esa mujer tal y como yo siempre pensé merecerme. Por eso la hice de retazos de otras mujeres, de todas las que me follé por ganas, con las que me acosté por amistad y a las que amé entre las sábanas. Todas y cada una de ellas me aportaron un algo que yo guardé en el cajón de los deseos, y así la cree entre el capricho de mis dedos, del pelo de Julia, del carácter de Marta, las piernas de Noelia, la risa de Elena, la mirada de Lara.

Y esperé lo inesperable creyendo no esperar en vano, esperé mientras me las comía en gemidos penetrándolas fuerte, otras veces despacio, las lamía desde dentro hasta correrlas por fuera, las follabas, simple y llanamente…mientras la esperaba.

Y un día…apareció Mariola, con su risa de niña ajada y sus pendientes de aro en plata, robándome todos los suspiros que uno puede esputar, volviéndome loco, sediento de ella, con ganas de hacerla mía, de robarla hasta las fuerzas. La amé con ansias, con prisas, la amé de noche, la follaba de día. Y no quise esperar, la vestí de blanco, la llevé al altar, para ti, zorra Mariola construí un palacio de cristal.

Trabajé sin escuchar quejas de mi persona, trabajé por ella, hasta que el sol caía y yo moría en los brazos de mi perra Mariola, porque quien fue princesa de mi reino ahora no era más que una pequeña e insignificante cachorrilla de can. Mariola la sensible, la soñadora, la que nunca ponía pies en suelo, la incapaz de luchar por nada, Mariola la llorosa, Mariola la quejita, Mariola la guarra que me robó la vida.

La odié, dios sabe cuanto la odie, y quien fue sonrisa en mis noches ahora era mi rabia, y la mano que antes la acariciaba ahora tenía que pararla para no machacarla. Mariola siempre con sus llantos, incapaz de dar solo dos pasos sino iba cogida a mi mano, niña, pequeña, absurda, tonta, estúpida que nada sabía hacer. Hundida, tocada, mareada, enferma, loca de atar, con sus ansiedades y sus gritos de vieja en soledad.

La rabia era la única respuesta ante sus ojos de cordero degollado, me refugié en el pasado, en los recuerdos de antaño, pero al volver a la realidad plausible junto a la muñeca de lágrimas vivas, volvía a odiar toda su corpórea existencia de anciana encerrada en mujer novicia.

Beata, estúpida, puta…por eso volví a las andadas, a follarme a Carla, a María, a Lucía, a Beatriz y hasta a la maldita Olvido.

Mariola la estúpida nunca lo supo, a pesar de mi apestante olor a perfume borracho, de mis pocas ganas de darla fuerte. Volví a esperar lo inesperable, volví a esperar a que Mariola volviese en sí, a que dejase de ser la pusilánime en la que se había convertido y recuperar a mi mujer de bandera…pero Mariola no volvió, nunca volvió.

Y a estas alturas, uno no sabe si la echó o fue ella quien decidió marchar, pero fui yo quien la despidió en el portal triunfante, yo el que quedó solo observando ir a la que siempre fue mujer de mi vida, perra de mi alcoba, la puta que me hacía encender en llamas…la muy guarra, la quería y la amaba, más de lo que yo mismo imaginaba.

No lloré ante nadie, me limité a escuchar de terceros las voces de Mariola gimiendo en la cama de tantos, sí, mi Mariola, la que siempre creí incapaz de vivir sin mi mano ahora campaba a sus anchas cual perra en celo, contando los amantes con todos los poros de su cuerpo. Sin pensar en mí, olvidando todo lo que para ella fui, Mariola la zorra que parecía morirse de amor era en verdad la guarra mentirosa que robó mi alma, la perra que machacó mis huesos, la puta a la que tanto echo de menos.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Sillas de muerte (Alcalá del Jucar, Mayo 2008)

10 dic. 2008

Silencio

Y quien fue la Musa, hoy desciende el cuerpo entre horas no escritas, olvida los besos en manecillas que hace tiempo dejaron de latir, la maquinaría se paró en la pared de los mil relojes, allí donde mueren los sueños.

Ya no comprende de luces que ilusionen almas, tan solo es piel en pinceles resecos y acuarelas aguadas. Dejó de ser risa en fotografía, y los blancos y negros tan solo son opacos reflejos de lo que un día se supo en ella.

Simplemente ha dejado de ser y no se encuentra, ha caído en el Laberinto que escribió hace tiempo, sin fuerzas, sin alas, sin luz, se pregunta en que momento se olvidó de si misma y comenzó a mirarse en los demás.

Ahora, sin espejos de ojos que reflejen su existencia…cae en la cuenta de que solo es un boceto roto en cualquier papelera.

Debería redibujarse de nuevo, escribirse en cuentos hasta hacerse realidades, pero los demonios muerden y hieren, la Musa sangra…y no sabe muy bien por donde comenzar a hilar palabras para volverse a hacer de si misma.

Seguramente ella grita…¿alguien puede ayudarme?

Pero el mundo ha enmudecido y tan solo responde el silencio.

Iraunsugue Eternia.

Fotografía-De relojes muertos, Innobar (Mataró Dic.08)

4 dic. 2008

Espina de ti

-Hazme de ti – le ha dicho suavemente al oído, mientras sorbían el último trago de té frío.

Y él, no ha podido más que atragantarse, mientras desviaba la mirada con temblorosa rectitud. Ella, a su lado, se vuelve niña cándida de lascivos pensamientos con el que enreda las charlas, pero en ese instante, ha decidido dejar de jugar a las barajas del mañana.

La cansa y la pesa, él se ha vuelto espina contra su corpórea existencia.

-Que me hagas de ti –ha vuelto a susurrarle, resbalando los labios por el lóbulo de su oreja, mientras los rizos reprendían suaves en sus largas pestañas. Inclinada, pasional, se ha acercado hasta hacerle sentir el calor de sus pechos contra su hombro –que quiero que me beses, que me abraces, que me muerdas, que me desvistas con ansias, que me escribas en caricias, que me pruebes, que me lamas, que me hagas….

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Mojando el churro :S (Alicante Febrero 2008)

FASE SOL 1ª: Todos los bichos...


Arual no lo recuerda, pero mamá solía decir que la primera palabra que la escuchó pronunciar en su corta vida fue “papá”, cosa que extrañó a todos los presentes ya que por aquella época Arual carecía de padre presente, aún así la niña consiguió balbucear en su idioma infantil hasta conseguir nombrar al nunca visto hasta la fecha.

Mamá siempre pensó que la segunda palabra sería su nombre, pero Arual decidió que lo más importante era dotar de significado en sílabas al ser más deseado en sus juegos, así que la segunda palabra que Arual dijo fue “perro”, simple y llanamente “perro”. Aunque por su falta de coordinación entre lengua, dientes y cuerdas bocales se escuchó algo así como “pegro”, con el tiempo y después de meses de silencio hasta que consiguió decir “mamá” modificaría su vocabulario volviendo casi perfecto hasta que sus huesos rozaron la adolescencia, pero esto amigos, es cosecha de otra historia.

La obsesión de la niña por todos los animalejos se había hecho presente como todos los familiares pudieron comprobar a los pocos años de su nacimiento, los gritos de júbilo al ver a los gatos, las carreras a cuatro patas con los canes, los dedos entre los barrotes de las jaulas y la necesidad de babear sobre las peceras llevaron a los miembros de la familia a comprarla todo tipo de animalejos habidos y por haber.

Su abuela disfrutaba regalándola cada jueves un cangrejo de la pescadería que traía envuelto en papel grisáceo y maloliente, Arual solía pasear al pobre infeliz de una cuerda hasta que lo dejaba libre y acababa muriendo hervido en la cazuela o consumiendo sus días olvidado bajo una cama.
La afición por su tío Antonio de regalarla pájaros comenzó con a1quel guacamayo de las alas verdes , y proseguiría durante años con todo tipo de bichos alados, canarios, periquitos, loros, cotorras, que con un poco de suerte acabarían siendo soltados por la pequeña alguna mañana de primavera.

-Ejke mamá los pajaritos querían dar una vuelta.

Los menos afortunados caerían bajo las garras de una jeringuilla de jarabe para la tos, mientras Arual jugaba a ser veterinaria, pocos sobrevivían.

Desde que las primeras apariciones de los pájaros en casa, todos y cada uno de los momentos de su vida estarían compartidos con tortugas, gatos, patos, corderitos, ranas, serpientes, arraclanes, erizos, conejos e indudablemente con perros.
Arual recuerda haber tenido dos cachorros en sus manos antes de que ella apareciese en su vida, Pusky Primero murió de sobredosis una noche al comer veneno para ratas, Pusky Segundo sería atropellado por un motorista asustado que intentaba zafarse de las mandíbulas del agresivo animal….

….la tercera y para Arual siempre única, sería siempre …Lassie…

Iraunsugue Eternia

Fotografía: De Arual comiendo galletas, Madrid 1988.

3 dic. 2008

Candela

Candela cuida la llama imperecedera para que el viento no pueda apagar la promesa, día y noche pasea la vela buscando un rincón donde no muera.
Tiende y mira la vela, recoge la ropa y observa la llama, dobla cuidadosa las prendas lavadas.

Candela habla, bajito sabiéndose observada, letanía continua para sus adentros, sin rosario cuenta las horas que faltan para consumir la llama, y sin dejar que se haga rescoldos de azul en la noche prende de nuevo una vela en promesas grabada.

Candela caldea la noche solitaria al candor de la vela nunca apagada.

-¿Te molesta la llama? –pregunta Candela bajito al vecino que asoma desde el primero la cara.

-No, para nada –contesta taciturno mientras asoma el hocico olfateando la noche llegada.

-Es que no la puedo apagar, hijo –comenta Candela la solitaria –es una promesa de años ya…

Y así sigue Candela cuidando de que la vela no apague promesas quizás ya olvidadas.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-Vela al difunto (Alicante Febrero 2007)

2 dic. 2008

Volver

Encharcada en murmullos bajo a la calle, hora punta en la escalera, se abre la puerta enmarcada en madera. Envejecida piel tostada de paño, bajo el pañuelo en luto y ojos cansados, su voz, siempre, un sonoro canto…

… “Volver, volver, volver”…

Recita raudo el verso sin cambiar estrofa la vecina del cuarto…

… “Volver, volver, volver”…

Y yo, tan solo, enmudezco ante el prefacio de sus gallos, que a mí, siempre me resultan armonioso hechizo de lunas nuevas, por la mañana…en la escalera.

… “Volver, volver, volver”…

La escucho marchar, mientras gatea escaleras abajo tirado de un viejo carro vacío, sumida en la letanía de ya siglos, la sabemos sola y en espera, siempre esperando a que algo o alguien vuelva…

Iraunsugue Eternia
Fotografía-De las viudas de mi pueblo, (Pedro Bernardo Ávila)

27 nov. 2008

Paranoia en la Nicotina

Cáluclos, cávalas, paranoias, nicotina, un cigarro, no prohibido, está prohibido, tengo que dejarlo, salgo, entro, me muerdo los labios…

-Sí dejas de fumar te regalo un perro –la ha dicho.

Bien, bien, si si todo sea por el chucho, el chucho eso es lo que importa, tabaco, solo tabaco, noooo malo, peligroso, acorta la vida, jode la salud, da igual, todo da igual quiero fumar, humo que toma mis entrañas, ensucia, mata. Mejor no, va a ser que no, voy a fregar los cacharros, hago la comida, mmmm el humo de los guisos, nicotina, no no todo sea por el chucho.

Si el perro, pequeño, peludo, amoroso, a mi lado, la playa, un paseo, el viento, el chucho corriendo, mis letras sobre el cuaderno y un cigarro en mi mano, que calma, despierta los sentidos, me llena de mal olor, de noche y cervezas, de pasado, mejor no.

Renm le llamaré Renm, porque es un juego de palabras perfecto y si es perra entonces…¡Nicotina! No no, eso me hará desearlo más, pobre chucho. ¿Por dónde iba? ¡A sí me iba a encender un cigarro! No, mejor no…Renm eso, juego de palabras…Ren como el novio de Nana si si es un nombre perfecto porque él la ama por encima de todo y aunque se separen durante tanto tiempo no la olvida y cuando ella vuelve con la llave él no la deja marchar, nunca, lucha por ella, y además es un buen guitarrista. Ren significa Flor de Loto en japonés, nombre perfecto, tabaco, humo, nicotina, alquitrán en mis negros pulmones mmmm…no no ¿Qué hago fumando? ¡ains no me di cuenta!

Lo apago, sigo sigo, el chucho si si eso era lo importante el maldito perro, Flor de Loto Ren…pureza, sol, océano cósmico, nacimiento divino, iluminación…cerillas, encienden, cigarro…¡Que te he dicho que no! Rem si Rem…fase del sueño, durmiente que sueña, intensos, Morfeo…si, juego de palabras “Renm” es un nombre perfecto.

Cálculos, cávalas, alquitrán…11 años, ¡11 años! Demasiado, estoy podrida, carcomida por la nicotina, tengo que dejarlo, el último si el último…suspiro, intenso, la tos, ¡coño que mal sabe esto! ¿Qué hago fumando de nuevo?

Tengo que dejarlo, el último, de verdad que si, será el último….

Iraunsugue Eternia
Fotografía-Noches de Humo y Cerveza, Innobar (Mataró Dic-08)

26 nov. 2008

La Carta (VII)


Querido Tú,

No se agotan las letras de este tintero, simplemente es que comienzo a vivir en un sueño del que no me creo capaz de salir…incluso, pienso, que puede que no quiera volver a la realidad que me plagia la vida, sino quedarme sumida en tus letras, saltando entre los encadenados, reposando en el hueco de aquel árbol…¿recuerdas?

Desde el día en el cual tus ojos se volvieron a observar mis cartas se me han encharcado las sílabas, me e vuelto niña que chapotea sobre la tinta para borrar mis huellas, cuando en verdad, lo que siempre quise es que las siguieras. Entiende si me escondo tras eufemismos, si taladró las paredes de esta casa en papel, si me escondo y huyo, si lo niego todo, y es que simplemente, enrojezco de asombro. Por qué jamás pensó esta cabecita loca que fueras capaz de reconocerte en los escritos, yo, la que inteligente barrí las pisadas del corazón que porto y quema, la que siempre imaginó de metáfora la escena.

Y ahora…¿qué? Me hubiese gustado preguntarte, cuando en verdad la respuesta es la más rápida de las decisiones, y es que en esta historia, la mía, la propia, solo hay cavidad para los sueños. Tú, siempre, seguirás lejos. Puedo moldear una playa desierta, y hasta encaramar una barca añil en la orilla, puedo escribir un cielo en gris ventisca, un invierno, y el oleaje siendo el único eco. Puedo posarte allí, con tus letras, puedo enredarme aquí, con tus cuentos, puedo vernos juntos, a mí tan solo a unos pasos en arena de tu cuerpo…y a pesar de todo, tú, seguirías lejos.

Déjame aún sabiendo que no seré, que vare los sueños junto a tu playa de escritos, déjame enamorarme del alma que portas y siento cercana, déjame ser la poesía que de vez en cuando se te escapa, déjame quedarme, donde quieras, donde tu decidas, en el rincón de las páginas nunca escritas, en el retazo de tu pluma, oculta entre las hojas de los cuadernos viejos…déjame quedarme, déjame ser sueño.

Prometo no molestar más de lo que tú me permitas, prometo ser silencio si así decides, prometo quedarme solo si tú lo necesitas…prometo ser siempre yo misma, callar aquello que pueda darte, molestarte, incomodarte, prometo ser hada que se posa risueña sobre tu hombro, prometo ser si tú quieres, paleta de musas, llamarada o rescoldo…amiga de ti, pasión encubierta, pero nunca escritor…tú último poema.


Dime escritor…¿puedes hacerme de tinta?, ¿puedes contarme una historia? Déjame entonces ser el hada en tu alcoba…

Fdo. Yo, la que se esconde tras las letras.
Iraunsugue Eternia

Fotografía de google.

Premio Dardos



Hace unos días ADR me otorgó en su blog con este premio…me pasaría horas preguntándole las razones, seguramente sonrojada, nerviosa y por supuesto agradecida.
No se muy bien en que consiste, así que he decidido inventarme las reglas y otorgar este premio a tres blogs de historias personales que me han seducido, cautivado, sorprendido, y sobretodo que me han hecho reír y llorar con ellos, pero sobretodo viajar…

Así que doto con el Premio Dardos a…

-Mi amigo F. por esa Próxima Estación Esperanza …porque le ayudé durante muchas tardes a hacer su blog y ahora que camina solo sobre sus propias vías tan solo puedo decirle que ojalá sigamos compartiendo vagones.

-Al Tío Calambres, por hacerme viajar al pasado deleitándome con buena música y dejarnos leer los poemas que en reversa en sus artículos y que bien sabemos que salen del alma.

-A mi tocaya Almagriss, por no tener pelos en la lengua, por ser la niña de los mil imperdibles…por saber reír, llorar, caer y sobretodo…vivir.

Muchas gracias a todos por estar de la manera que sea.

Un abrazo.

Iraunsugue Eternia

PaSos en DudaS

-Tenemos un descanso de 10.30 a 11.00h –se ha dirigido a ella sin nombrarla, dando por echo que la escucharía –puedes ir a dar una vuelta si quieres.

La ha extrañado ese comportamiento individualista, siempre ha tenido por costumbre ir a almorzar con las compañeras, nunca estuvo en una empresa donde cada una fuese por libre. Pero no importa, hoy no importa, lleva dos días trabajando en la empresa y necesita un respiro para si misma, para meditar sobre la moral aprendida y el trabajo que ha llegado a realizar.

Así que se ha limitado a responder con un sinónimo mientras escapaba hacía la fría calle, frente a ella, una cafetería de barrio abre las puertas, se ha dejado llevar hasta las sucias mesas buscando el rincón más apartado, sentándose entre las macetas, escondiéndose del mundo. No quiere ser vista por nadie, ni tan siquiera la hubiese gustado mirarse aquella mañana al espejo, se sabe sucia de engaño, mentira que corroe el dulzor de los labios volviéndola hiel, sencillamente…¡da asco!

Medita y piensa, las dudas carcomen la sesera y tiene que aspirar el viciado aire para impedir que las lágrimas se la escapen.

-¡Hola! –la interrumpido la camarera -¿Qué te pongo?

-Un descafeinado –ha tardado en reaccionar unos segundos, seguramente por qué no esperaba la pregunta en un castellano perfecto, con un acento rudo pero amable, indudablemente al mirarla, ha caído en que no es de aquí, como Ella, viene de lejos.

-¡Tengo uno buenísimo de máquina! Verás que te va a encantar y te pondré un dulce, que tienes cara de necesitarlo –dicho esto, antes de salir corriendo, ha rozado suave sus manos apretadas contra el bolso, niña asustada en el rincón apartado.

Minutos más tarde, con el sabor del café besando su lengua, ha comenzado a escribir…

“¿Sabes F.? El día que nos despedimos llovía a cántaros en Alicante, y aunque no lo creas hoy, aquí en Cataluña, brilla el sol moldeando las calles de amarilla hojarasca…pero a pesar de todo amigo mío, en mi mundo hoy, solo hay lágrimas.

Estoy sentada en una cafetería que no es la nuestra, y me falta tu presencia, esa manera única que tenías de borrarme las penas con tu amplia sonrisa, ese brillo en los ojos de niño mágico que me trasportaba a universos añil, como nuestro mar. Me faltas tú, me faltan tus “¿Qué pasa mi niña? ¡Que guapa estas hoy!”, me falta Cristián con sus piropos de medía tarde y sus chupitos improvisados, me falta Oskar y sus inesperadas visitas entre semana, me faltan tantas cosas.

No estoy triste o quizás si, ¿no es esto acaso lo que quería? Y en verdad amigo mío soy feliz, pero es que duele que faltes, y hasta te añoro más de lo que jamás pensé podría añorarte. Y hoy, más que nunca, daría lo que fuese por tenerte al lado, colocándote la camisa importada de años de comercial, frotándote las manos, riendo, tú, siempre riendo.

Si te tuviera, si esto fuese aquel lugar donde nos contábamos las penas…entonces te diría, ¿Recuerdas F. aquel trabajo del que te hablé?...Pues me han cogido, nada más hacer la prueba comencé a trabajar, no cabía de júbilo dentro de mí porque pensé que me costaría al menos unas semanas habituarme a esta nueva ciudad, y sobretodo, que el trabajo no caería de un guindo. Y hablando de guindos (sabes que adoro irme por las ramas) ahora soy yo la que me he caído.

Todo comenzó con el guión, sí, el guión, ¿vender publicidad? ¡nada extraño! Tú y yo lo hicimos cada tarde durante aquellos meses, pero esta vez era diferente, los clientes se contratan por teléfono…¡Qué guay niña! Se que me dirías, y yo pondría esa cara de hada infantil y depresiva. ¡No F. no está bien! Porque no se ofrece el producto, dan por echo que el cliente ya lo ha comprado ¡y se les envía directamente!.

Y aquí ando, entre la necesidad de capital inmediato y la moral constructiva de esta ninfa que siempre brinda por creerse justicia…No puedo seguir, no puedo decir: “O sí, claro que contrató con nosotros y debe pagarnos”…cuando de antemano se que no es cierto, que es la primera vez que hablo con ellos. ¿Y tú que harías F.? ¿y que haré yo?
…si estuvieras cerca, sé, que te lanzarías de la silla para cogerme en tus brazos, y me sentiría pequeña, difunta, invisible, pero protegida en esta amistad que fundamos cada día…pero hoy, me falta todo, hasta la capacidad inherente de negarme al engaño.

¿Qué va a ser de esta Eternia?, y de ti amigo, ¿Qué ha sido de ti?”


Ha dejado la propina sobre la mesa tras limpiarse las lágrimas, intentando caldear su cuero gélido, lleno de nudos invisibles que la aprietan y la ahogan, losa contra su pecho...la moral, la maldita moral.

Y las horas no han volado esta vez, simplemente se ha encallado en los segundos, escuchando los gritos tras su espalda.

-¡Arual no dejes que te tomen el pelo! Tú insiste en que ya hizo contrato con nosotros….¡No, no, Arual mándalos a la mierda si hace falta!

Engarrotados, dedos engarrotados, lágrimas a flor de piel corren por su mejilla, no aguanta y se incorpora volviéndose hacía la mesa de al lado.

-No se si voy a poder seguir con esto, me siento mal, los estamos engañando –ha conseguido decir entre balbuceos de nerviosismo.

-Bueno, ¿y qué? Cuando un fontanero viene a tu casa te cobra una pasta, también te engaña….

“¿Sabes F.? Esto es una mierda y yo me siento un gusano…”

…….. horas más tarde, mientras salteaba el jamón intentando ligarlos con los guisantes F. y Oskar han llamado….

-¡Qué tal niña!¿me echas de menos?

….¿Sabes F.? No te imaginas cuanto…

Iraunsugue Eternia

Fotografía de google de un tal Adolfo López.

22 nov. 2008

De HuiDas (II)

Años más tarde y sobre aquella cama, desnuda, con la piel pringosa de sexo y deseo, se dedicó a enredar el pelo de Él entre sus dedos, jugueteando con cada mechón oscuro que caía sobre sus mejilla, al cerrar los ojos, lo sintió acercarse rozando entre cosquillas los pómulos marcados, haciéndola suspirar al sentir los labios dibujándola el rostro, pinchándola poco a poco con cada vello de su barba.

Fue entonces cuando los recuerdos volvieron, como tantas veces, a danzar sobre las palabras que jamás pronunciaría, historias muertas, jamás contadas.

-Si algún día me fuese, sin decirte a donde ni por qué, ¿vendrías a buscarme? –y así cayeron de sus labios las mágicas palabras.

Él, aún sorbiendo el beso de sus párpados quedó callado, pensativo, mientras relejaba el cuerpo aún latente de deseo sobre los suspiros.

-No, no lo haría.

Y Ella abrió los ojos a una realidad nunca conocida, porque si hubo amantes incontados, todos, podrían decir que Ella les preguntó aquella misma frase, sin tiempo ni excusas, solo dejando caer las dilapidantes palabras.

-¿Por qué?

-Porque si un día te vas y no me dices el motivo, pensaré que has dejado de quererme y que prefieres vivir lejos de mí. Por eso no te buscaría, me limitaría a quedarme en el mismo sitio, esperando a que volvieras con alguna explicación.

Se incorporó sobre su propio cuerpo hasta balancearse contra sus caderas, repasó sus hombros desnudos, descendiendo tranquila con la lengua por sus brazos, muriendo en los largos dedos de las manos. Hasta hacerse un hueco contra el estómago, cerca de su sexo, besando cada rincón escondido de su esqueleto.

-¿Sabes? He preguntado esto muchas veces, y todos me respondían lo mismo “claro, sin dudarlo, iría en tu busca” –mordió la piel cálida hasta escuchar un gemido –y cuando lo hice, cuando me fui ninguno de ellos cumplió su promesa…

Apostadas sus manos contra la cintura de Ella, la elevó unos centímetros sobre su cuerpo, hasta sentirla caer húmeda sobre su sexo, la penetró despacio, sin que Ella pudiese casi percibir el cosquilleo de los dedos que recorrían su espalda estremeciendo la piel.

-¿Y?, ¿qué quieres decir con eso? –preguntó cuando la tuvo segura.

-Que contigo no voy a salir corriendo, creo que has sido el único que ha hablado con sinceridad, entonces seguramente me apetezca quedarme.

A una milésima de segundo de los labios, la contestó:

-Yo no te voy a retener, pero desde luego, seré más feliz si te quedas.

Y Ella, así lo hizo…

Iraunsugue Eternia

De HuiDas (I)

Con los ojos cerrados, imaginando que dormía, soñaba con gigantes que sueñan mundos perfectos, en uno de que ellos universos ella sobre su cama, arropada bajo la colcha de números coloreados. Uno, dos, tres…paseantes ovejitas, mientras la niña luchaba por no dormirse, por si al gigante le daba por despertar y ella y su mundo…desaparecían.

Sobre los párpados un beso de labios masculinos, y la barba la pinchó la mejilla haciéndola encogerse de risa, disimulada no abrió los ojos hasta verle cerrar la puerta. Fue entonces cuando encendió la lamparita de oveja rojiza y se dispuso a intentar sujetar los palillos chinos tal y como él la había enseñado.

Aquella noche, fue la primera y última vez que Arual vería a su verdadero padre, pero a pesar de lo que todos pensaron no fue un trauma, ni tan siquiera dolió, ¿cómo iba a doler si no le conocía?
En verdad, para Arual, fue toda una experiencia eso de no saberse huérfana, y en parte hasta se sintió molesta, porque ya no podía contarle cuentos de niñas perdidas a sus muñecas, aún así, y a pesar del cambio de su destino, decidió nombrar a su padre el rey de aquel reino de cuentos mágicos y hadas con grandes alas plateadas.

Seguramente, lo que si dolió, fue que él no cumpliese aquella promesa.

Once años más tarde, con las maletas pesadas sobre un carrito, embarcaría en un vuelo de ida hacía otro nuevo hogar, aquel día, sola sobre el cielo, se dedicaría a contar el número de hombres que habían pasado por su vida. Tras dos horas y media de vuelo, desembarcando sobre una ciudad que ardía en llamas de fiesta, pensó, que durante todos estos años se había dedicado a salir corriendo de la vida de tantos, que la era imposible calibrar el verdadero motivo de todas aquellas huidas.

Al encender el móvil sobre la pista, lo único que recibió, fue un silencio espectral…aquel sería el segundo y último padre que se la iría.

Después de aquella no despedida, nunca volverían a verse.

Iraunsugue Eternia

Fotografía por mi gran amigo Gonzalo Bautista, 2008.

La Carta (VI): De como nació...

Dos toques, a sus espaldas, no se volvió, permaneció sentada en la silla añil, observando la pantalla, sumida en las palabras, con el dedo sobre el teclado, sin poder tan si quiera respirar, de su rostro, descendían lágrimas…serenas, tranquilas, solo lágrimas.

-¿Estás escribiendo? –peguntó una voz maternal.

-Lo intento, pero no puedo.

-¿No viene hoy la musa? –acarició su pelo, mientras la rodeaba con los brazos y besaba cariñosa su frente.

-No, es que…me he perdido.

-¿En la vida? –aún sin volverse, escuchó el crujir del colchón sabiéndola sentada sobre la cama.

-No mamá, en ese tema ya nací perdida.

Intentó enjuagar las lágrimas que moldeaban su pálido rostro, pero traviesas murieron melancólicas sobre sus gruesos labios.

-A veces pienso que tanto te soñé, que ahora eres parte de ese sueño.

-Es una bonita descripción del por qué siempre ando en las nubes –se hico el silencio, de fondo, el solo de las teclas –voy a leerte algo…

Respiración entrecortada de voz infantil que alza cuentos al alba, mientras sus ojos repasan rápidos la pantalla dando imágenes a las letras, idealizando párrafos, suspirando en los puntos, siendo aire en las comas.

Y al terminar, la cascada de gotas que brillan orgullosas en ojos ajenos.

-Es precioso, me has emocionado, has conseguido atraparme desde el primer instante, es un texto diferente –hizo una pausa la madre- melancólico como todos tus relatos, pero no se, este personaje tiene algo que no es como los otros.

-Lo se, lo se –secó las lágrimas con el dorso de la mano –tiene cuerpo mamá, algo de lo que yo nunca podría dotar a mis personajes…el relato no es mío.

-¡Imposible!

Se incorporó pesada sobre los huesos cascados, acercándose a la pantalla, mirando en sepia, intentando reconocer las letras.

-¿Y de quién es? Hubiese jurado que era tuyo.

-De un hombre –los suspiros sedientos –al que supongo que admiro.

Y el silencio se hizo en la alcoba.

-Mis personajes siempre son etéreos…

-Cómo tú –la escuchó decir -¿solo le admiras? entonces, ¿Por qué te brillan los ojos?

-Por qué me enamora su alma.

Cerró de golpe la pantalla del ordenador, enfadada con el sentir del no querer, y el musgo de sus ojos quedó prendido en la rebeldía de un mar que jugaba a lo lejos.

-¿Y él lo sabe?, ¿se lo has dicho?

-No, en verdad no sabría que decirle… “me gusta como escribes” ¡que típico!, “adoro tus relatos” uffff –se dejó caer sobre el colchón –es que no es eso, es un sentimiento extraño, es como si…

-Es como si Esperanza se hubiese enamorado –a su lado, la estrechó entre sus brazos.

-Dime mamá..¿pueden enamorarse las musas?¿y las letras de otras letras?¿y las almas?

Pero su madre no contestó, tan solo quedó clavada en las lágrimas que recorrían una sonrisa pícara, infantil.

-Si no puedes decírselo directamente, entonces, díselo a tu modo –ya en el cerco de la puerta, clavó sus ojos oscuros sobre el verdor de los de ella –si deben llegarle sabrá que son para él, sino, al menos, te has desahogado.

-¿Y si me descubre?

-Entonces hija, simplemente, vive.


Y así es como nacieron Las Cartas…

Iraunsugue Eternia

Fotografía de google.

21 nov. 2008

La Carta (V)

Querido Tú,

Los ecos de tu voz llegan lejanos, como si en verdad tan solo fueses ese personaje inventado que quedó varado en la playa desértica donde concibe el destino, escribiendo esencias soñantes que luego plasma sobre cuadernos que apila en sus días.

No te vas y tampoco te quedas, se han parado los relojes en estas cartas, como si hubiese podido concebir el pasado moldeando futuro, soy presente que sueña, fundiendo la calidez de tus manos, imprimiendo versos que jamás llegarás a reclamar a viva voz, quizás, porque en realidad y aunque lo sepas, prefieres quedarte en la retaguardia de la sorpresa, pensar que no es posible que alguien haya podido enamorarse de tus letras.

Y a menudo me pregunto, ¿eres humano?, ¿o tan solo el producto imaginario que yo he concebido?, pero se que lates, se que piensas, se que los sentimientos que ahogas barren hoy mis arenas, aunque sepa, que siempre, serán por y para ella.

A la caída de sol me quedé observando este mar que cubre mi mundo, implorando al cielo que te haga volver la vista, y pensé, que aún no se de que color son tus ojos, y es que ni siquiera conozco el sonido de tu voz, y los gestos de tu rostro son tan solo el puzzle de mis días, piezas inacabadas que me temo jamás formarán figura. Lo se y no resiento, que a pesar de las esperanzas puestas de antemano me queda el concebirte durmiendo, así, siempre, me es más fácil.

¿Y para que quererte? Me he preguntado, cuando soy consciente de que jamás besaré tus labios, si tan solo seré expectativa ante tus poemas, mujer que quema cada silaba que tú, embelleces por ella. ¿Eres amado? Sigo interrogándome, pues llegué a la conclusión de que si no te tengo, si no puedo ser personaje de tus cuentos, entonces, al menos pensarte entre otros brazos que respondan a ese latir que entreveo en las caricias de tus párrafos, que te reclamen en la madrugada sus manos, si yo no puedo, si yo no existo en tu mundo de realidades próximas, entonces, que sea otra la brújula de tus suspiros, que tú, seguirás siendo el dueño de los míos.

¿Vendrás? Y se que no, ¿por qué entonces te escribo?, se quema la pluma en los trazos, y hasta las lágrimas se han cristalizado, me ausento en tu mente si es que algún a vez me pensaste, y la duda de saber si tu sabes, me corroe las ganas de llamarte. Pero hoy por hoy, el silencio, es mi único amigo, el tenerte cerca, aunque tú…no estés conmigo.

Pensé en marchar y no pude, no comprendo que me retiene a estas cartas…quizás y tan solo, mi querida Musa Esperanza.

Fdo. Yo, la que está tan cerca.

Iraunsugue Eternia
Fotografía de google.

PesaDillas


Han reposado los demonios sobre su pieza, evocando historias pasadas de sangre en esquinas, diluida en aguas de tinta rojiza, venas cortadas, bocas sedientas de ser escuchadas. Ha corrido por el camino reseco de espinas punzantes, hasta caer de bruces contra el precipicio, si salta, si huye, ya no habrá destino, y con él se irán los delirios soñantes, la sangre, más sangre que cae de las pequeñas muñecas, rotas, desquebrajadas, a punto de hacerla perder la vida.

Grita ante la furia del viento, el cielo bajo sus pies, la tierra, desértica sobre su cabeza, el mundo se ha dado la vuelta y al fondo de la planicie sin vida de un azul eléctrico cae la noche, el barco naufraga sin botes. Se asoma a la luna y se observa pequeña, diminuta, y las formas de la esencia de mujer translúcida bajo el camisón de gasas rotas.

Muerde la piel de su amante, la araña mientras la penetra con fuerza, a horcajadas sobre él la hiela con besos y la quema con lengua. Acaricia los senos de pezones pequeños, juvenil rostro que gime al viento, estancia pequeña, sábanas rojas, sangre que bulle hasta resultar cadavérica, se agita y hierve, sedienta de sexo.

Al amanecer, tan solo los rescoldos de las últimas lágrimas que dejó caer en las pesadillas que ocuparon la estancia, se observa las venas, limpias, visibles bajo las cicatrices de antiguos tiempos, curadas, con vida, se incorpora y respira.

Iraunsugue Eternia
Ilustración de Victoria Francés (Favole)

20 nov. 2008

La Carta (IV)

Querido Tú,

Hoy, entre la niebla de mis propias palabras me escondo aún más para que de mi no sepas, mientras te hallo en la sílaba de tus ausencias.
Te he buscado en el lugar de siempre, allí donde moran tus sueños, esos que plasmas a diario sin que la lógica te mueva ha hacerlo, o al menos eso es lo que yo pienso cuando te leo…pero hoy no viniste, y me temo que mañana, la que no esté…sea yo.

Pensé en ser anónimo contra tus rejas, calibré la forma, el modo y hasta las palabras que debía reducir para no llamar más de la cuenta, pero más tarde, sin dirección correcta, pensé que mejor, era ser como soy, solo un silencio que ahoga y quema.
Por que en verdad, nada se de ti, y aunque reinvente el color de tus ojos dependiendo de mis mañanas, y se me antoje tu pelo de mil maneras, no hayo tus labios para morirme en ellos, ni tu cuerpo, para ser parte del recuerdo…simplemente, no te tengo.

Me pregunté a mi misma el por qué de esta búsqueda que comienza a parecerme absurda, y hasta busqué en la despensa de mis propios delirios. No hay mapas que expliquen este recorrido, no hay fórmula que me haga entender el por que de estos escritos, simplemente piensa, que me volví loca, loca de un amor extraño, loca de quererte sin poder remediarlo.

Y me pregunto, ¿cómo amar lo que no ves? Quizás y puede que, tan solo seas un personaje ficticio, ya que el hombre que se esconde tras los escritos no es más que alguien que no se, y que de mí, poco quiere saber. Así que te doto de la personalidad que entreveo en los poemas, te hago de fuego, te mezo en estrellas, te regalo lo bohemio del sentir, lo romántico del latir y hasta la desdicha que de vez en cuando me cuelas cuando te dejas llevar por los recuerdos de ella.

Soy un sin sentido que no logras imaginar, y aún que en verdad lo supieras, jamás responderías, y no te culpo, ¿qué hacer cuando no hay modos ni maneras?, ¿de qué sirve realmente ser tú y que sea yo?, ¿acaso habría tiempo para ambos?...No respondas, se que no.

Y aún así, déjame seguir siendo la niña que lía tus versos, la que juega a inventar para ti momentos, aquella que un día, se imagina ser un personaje en tus cuentos…déjame ser sin estar, déjame seguir sin tenerte, déjame que siga loca por leerte.

Tú, mientras, sigue escribiendo cuentos…

Fdo. Yo, la que no imaginas.

Iraunsugue Eternia

21 de Noviembre...Cumpliendo Años.

La mañana del 21 de Noviembre de 1991, Arual se levantó al alba, bajó de la camita de números bordados sobre la almohada y rebuscó entre el baúl de juguetes la llave de color plata, en pasos cortos pero precisos, se agachó sobre la cama hasta hallar el preciado tesoro que un año antes había escondido entre las lamas del colchón.

Cuidadosa y con dedos de niña, abrió el diario rosado que la habían regalado por su cumpleaños un año antes, caligrafía precisa de una niña soñadora que repasaba ahora todos y cada uno de los planes y sueños que debía haber cumplido durante aquel año.
Con rotulador rojo comenzó a tachar aquellos que había conseguido, los demás, los que no cumplió, quedaron para esa nueva edad que se la avecinaba.

Aquella tarde, mientras los niños engullían bocadillos y tarta de chocolate, ella, se quedó pegada junto al ventanal de la casa, observando el tráfico de un Madrid estridente, haciéndose parte de las sirenas, los coches, las voces, la vida que lejos latía en luces coloridas que iluminaban la noche.

Llovía, en sus cumpleaños siempre llovía.

Ausente, ojos verdes de niña ausente que sonreía tímida ante los regalos, pesadez sobre su cuerpo cuando debió soplar las velas de sus seis años. Aquella noche, cuando mamá la leía un cuento, extrañada al ver el comportamiento de la pequeña intentó sonsacarla.

-¿No te ha gustado el día de tu cumpleaños?

-No me gusta cumplir años.

-¡Pero si solo son seis! ¿qué pasará cuando cumplas 30?

Arual no respondió, como no respondería en los cumpleaños que se sucederían sin pena ni gloria, simplemente y aunque no quisiera, esa felicidad que se la antojaba eterna la semana antes se esfumaba cada 21 de Noviembre. No había motivos aparentes, no para todos aquellos que intentaban hacerla un cumpleaños diferente, en verdad la daba igual si la invitaban a cenar, si la cena se hacía en casa, si había tarta, si se soplaban velas, si se emborrachaba, si la escondían los regalos, si se los daban en mano.

Poco importaba, lo único que realmente valía la pena era aquel diario que aún conservaba bajo las lamas del colchón.

Mañana, como cada año, volvería a levantarse mustia, pálida, con la ausencia de sonrisa que la caracterizaba en ese bochornoso día que se hacía largo, se adentraría en el mundo de los demonios bajo la cama para recatar el diario. Y al abrirlo, volvería a revisar todos y cada uno de los sueños y planes que se había propuesto cumplir antes de los 23 años.

Bien sabía sin necesidad de pasar las viejas páginas del cuaderno que de los 6 sueños importantes que se había propuesto como metas un año antes, solo había conseguido cumplir 3.

Para Arual, esta media seguía siendo inexacta…

Iraunsugue Eternia

P.D. La foto rara aunque no la parezca es una tarta, mi jefe se la encargó a una de mis clientas para mi 21 cumpleaños. Ese monigote soy yo y se come, la jodía tenía todos los detalles, hasta me hicieron de azúcar mi pc, mis cuadernos y mis teléfonos, toda mi mesa trabajo vamos. Mi compañera se lo pasó muy bien despedazándome y mordiéndome la cabeza :S

19 nov. 2008

La Carta (III)

Querido Tú,

¿Por qué te escribo? Me he preguntado durante todo el día mientras observaba descender la lluvia sobre los cristales de mi propia alma….encontré un sin fin de respuestas, pero tan solo me resultaron extrañas e intrincadas excusas.

Cómo estás cartas que redacto sin ser enviadas, porque en verdad el destinatario tan solo es un espejismo, seguramente idealizado de lo que yo quiero que sea.
Y me pregunto de nuevo, ¿no será mejor así? Porque siéndote sincera eres tan metódicamente perfecto que me resultas extraño, y busco entre los engranajes de tu escritura los fallos, las comas que se te olvidó colar entre los párrafos, nada, todo parece hecho de esa magia que desprender tus escritos, perfecta caligrafía de quién se me antoja un soñador de mundos.

Hoy, caminado, he caído en la cuenta de que si me cruzase contigo no abordarías mis pasos, puede que ni te fijases en esta efímera mujer de ojos románticos, y puede que yo…tampoco me volviese a mirarte a ti. Y es que el cuerpo me resulta una estúpida coraza que todo lo puede y todo lo llama, porque la calle está llena de sonrisas, y la mía, seguramente, te resultaría extraña, y no familiar como una espera que resulten la cosas, y en el fondo, soy una mujer de tinta, de sueños, ¿pero real?, ¿acaso eres tú real?

He comprendido el peligro de llamarte, y me siento estúpida al pensar que algún día puedas girarte, yo, la que siempre fue lucha en pos de los sueños, se queda hoy en la retaguardia de los pensamientos. Comprendí en tu ausencia que lo mejor es finalizar las epístolas que escribo y guardo, mientras tú enredas los recuerdos que ella te ha dejado, y yo, tan solo, vivo, sueño y guardo palabras en un tintero varado…no hay sobres para ti, tú, sin dirección, siempre el único destinatario.

Y a pesar de saber que lo mejor sería dar marcha atrás a esta locura sin razón de la que me he hecho dueña y a ti partícipe sin saberlo, hoy, he vuelto pasear por tu reino, colándome entre los participantes que dan vida a los personajes que inventas, siendo yo, la que en silencios te imagina y reinventa.

Perdóname, más no he podido evitarlo, acariciar tus cuentos hasta besarlos.

Fdo. Yo, la que jamás iluminará tu mundo.

Iraunsugue Eternia

Fotografía de google.

Juego de Cuentos (III)

-Aunque así fuera, aunque mi alma fuera a condenarse y mi cuerpo a arder en mil tormentos, lo aceptaría gustoso por este tiempo contigo.

Ella le miró. No hacían falta más palabras. Se fundieron en un beso desesperado, y juntos se adentraron en la niebla.

Por Juanma


Parecía que llevasen horas caminando, la niebla era tan densa que no les dejaba ver más allá de sus propios pies. El viento ululaba en las copas de los árboles, y se enredaba en los cabellos de María. Hacía rato que había dejado de temblar, el aire frío ya le penetrado hasta los huesos y ni siquiera podía sentirlo ya.
Ricardo se detuvo un momento, pareció escuchar algo a través del insoportable silencio del bosque sólo interrumpido a medias por el azote del viento.
-Espera- dijo.-Creo que he oído algo.
María se detuvo e intentó aguzar el oído. Nada. la nada más absoluta.
-Quédate aquí -dijo él. -No te muevas, pase lo que pase, oigas lo que oigas-. Y mientras decía esta última frase desapareció entre la niebla. Ella intentó detenerle, pero era tarde, sus dedos apenas pudieron rozar su camisa...

Por Almagriss


No podía ver nada, la espesa niebla había tomado posesión de aquel lugar que cada vez estaba más lejos de ser real, y en verdad Ricardo no supo bien que buscaba o de que huía, pero la tan sola idea de volver a perderla le acechaba hasta ahogarle y dejarle sin respiración.

Solo, en medio de aquel lugar sin destino aparente, sin brújula que le guiase, le hizo comprender que se había perdido, porque en verdad, llevaba años sumido en aquel lugar, hacía tiempo que se había dejado llevar por esa sensación de angustia, hasta aquella noche, en la que María volvió a casa.

A lo lejos, escuchó rasgar el aire de aquella noche sin luna un grito cadavérico, casi espectral. Reconoció el llanto de María, y corrió hacía el sonido latente de su propio sentir. Pero al llegar allí, tan solo encontró el espectro de lo que ella siempre fue.

-¿Qué ocurre?

-Debo irme, porque en verdad jamás debí volver.

Intentó atraparla entre sus brazos, hacerla de su calor hasta cobrarla en vida, pero aquella ya no era María, tan solo un fantasma de sus propios recuerdos, tan solo eso.

-Moriré contigo –aquello fue lo único que él pudo decir.

-No, vivirás por mí.

Después tan solo, una espiral de recuerdos y días de sol, de parques y caminos, casas, objetos, promesas, cariño, latir, latir de un corazón vivo, ella, él, ambos, juntos…y de fondo, la catástrofe, despedidas, un adiós preconcebido tan solo por un destino que desgarraba el alma.

Cayó con ella, murió por ella, y al salir el sol, tan solo, despertó.

-¿Se encuentra bien?

No reconoció la voz, ni tan siquiera conocía a ese extraño, y no pudo verse a si mismo hasta que sus pupilas se hubieron acostumbrado a la luz cegadora del día. Se encontró tirado, con la ropa helada pegada a los huesos y la escarcha sobre el rostro, témpanos de hielo de lo que fueron sus lágrimas.

Aquel desconocido lo ayudó a incorporarse, pero a pesar de las preguntas, Ricardo tan solo pudo contestar en monólogos siendo consciente de su desdicha, de lo absurdo del momento. Aunque a estas alturas, poco importaba lo que pensasen de él, se hubiese podido escoger, seguramente se habría ido con ella, lejos, donde fuera, pero tan solo con ella.

-Hay que aprender a despedirse –dijo aquel extraño mientras lo ayudaba a incorporarse –sino ellos se quedan con nosotros, y no es bueno, todos debemos descansar en paz.

Ricardo se limitó a marchar, y mientras sorteaba las tumbas y monolitos muertos, pensó que él nunca la dio permiso para irse, ¿o acaso preguntó la muerte si podía llevársela? Desde un tiempo lejano llegó aquella voz, colándose entre los huesos hasta arañarle el alma.

“Vive por mí”

Fue entonces cuando empezó a comprender…

Iraunsugue Eternia

18 nov. 2008

Alas de Tinta y Sangre


Posó la yema de sus dedos contra mi espalda, recorriendo las alas de tinta que habían quedado a sangre grabadas, despacio, con una carisma extraña, y un calor que me invadía hasta hacerme estremecer en la caricia cándida, de niña.

Fue curioso, porque no me volví enfurecida, ni tan siquiera deprisa, no me extraño la caricia de aquella desconocida que había quedado extasiada recorriendo cada punto cardinal del tatuaje. Tan solo miré sorprendida, dejándome inundar por la tristeza de unos ojos pálidos, sin vida.

-¿Tiene significado? –preguntó alabándome con una sonrisa.

-Sí, claro…

-¡Ah! Ya decía yo, que no podía ser el típico tatuaje que se ve en las tiendas –posó la palabra contra tus labios, antes de proseguir –me gusta, tiene mágica…

-Gracias –me limité a responder intentando ahogar las lágrimas.

-No se por que, pero no puedo dejar de mirarlo, ¿Qué significa?

Y en aquel momento, todos los recuerdos pasados se agolparon en mi mente, sin dejarme hablar, siendo el silencio de mi desdicha.

-Digamos que es un jeroglífico de mi alma, de mí ser de mujer, de mis ansias de vida…un mapa para no perderme.

Dubitativa la observé tragar mis párrafos y hundirse en su propia voz, queriendo preguntar más sin atreverse a descifrar mi juego musical de sílabas.

-¿Por qué en la espalda?

-Por qué como en la vida, una muchas veces se olvida de quien es, del tatuaje que lleva, y es bueno recordar que aunque no lo veamos, no nos veamos a nosotros mismos, seguimos ahí, como el tatuaje.

-Es mágico, como tus palabras…

No volvimos a cruzar miradas, no me volví más, a pesar de sentir su dedo enredándose por un segundo en aquel mechón rebelde que escapaba de mi cabello recogido.

Minutos más tarde, me dejé llevar por el bamboleo del autocar con destino a casa, meciéndome en los recuerdos de sangre grabada, de noches en vela esculpiendo sobre un papel aquel dibujo que yo, llevaría de por vida. Pensé que me hubiese gustado decirla que todo en mi vida tenía un significado, que nada carecía de importancia, y que hasta el más mínimo detalle que yo pudiese poseer tenía una historia, conllevaba unos recuerdos.

El añil de las paredes que me envuelven, las caracolas de mar que sujetan el cordel de las cortinas, el duende de barro que reposa sobre mi mesilla, las cajas escondidas, las cartas escritas, los pendientes que porto, los anillos que llevo, la ropa…y hasta el calendario de años viejos.

Caí en la cuenta, de que me pasé todos los años de mi corta existencia enjaulando recuerdos, y que en verdad, mi vida, no era más que un museo de piezas perdidas por todas aquellas personas que habían caminado a mi lado…aunque fuese tan solo una noche, un día, un mes. Daba igual, yo guardaba todo aquello que me ayudase a recordar, como si un miedo antiguo a olvidar se hubiese arraigado en mi alma. Y me hubiese convertido en una urraca que colecciona momentos…pases de conciertos, colillas tiradas, posavasos extraños, paquetes de tabaco olvidados.

Todos y cada uno de los instrumentos que yo llamaba “objetos decorativos” no eran más que la historia de todos estos años, arraigos estúpidos, porque en verdad eso es lo que eran, un sin fin de objetos muertos que solo servían para anhelar el pasado, impidiéndome vivir en mi presente, anclada siempre en los sueños futuros.

Fue entonces, cuando si la vergüenza y timidez que me caracterizan no se hubiesen echo dueñas del instante, me hubiese gustado volverme y decirla:

-Sabes, la última vez que Aquel y yo cruzamos la mirada, antes de que el ascensor se lo llevase con sus pinceles y maletas, me devolvió una mirada extraña, penetrante, y créeme que esto me impresionó, porque el siempre miraba profundo, en el pozo de su interior. Pero aquella mañana traspasó mis huesos, y ancló en mi alma aquella frase.

“Arual, siempre me llevarás tatuado en tu cuello”

Y era cierto, tan cierto como que fue Aquel quién pintó mis alas…

…seis meses más tarde, cuando al dolor lo amortiguó el tiempo, y aquella historia quedó en su caja de recuerdos. Repasé a tientas el tatuaje de mi cuerpo, sintiendo crecer mis alas, soplando el viento contra las yagas, pensando…que después de todo ya poco quedaba, y que aunque cada vez que alguien alabase la caligrafía del tatuaje, la ilustración perfecta sobre mi cuello, aquel, ellos, de los que nunca me despediría, volverían a mi memoria…

… pero que por encima de todo, los mas bellos recuerdos, los tatuajes perfectos, se llevan guardan en el cuerpo, quedando tatuados en el alma, elevándose con mis alas…

Y ya no dolía, y aquel día…pude perdonarnos, a ambos, incluso a mí.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-Las alas de Eternia, Sept. 2007

La Carta (II)

Querido Tú,

Se han caído las horas sobre esta alcoba que no conoces, y mi corazón se ha vuelto en cartonaje ideado para ser montado por si algún día decides mirarme…aunque se que no lo harás, que jamás verás…y estoy tan cerca, en verdad estoy tan cerca.

Te pienso en lugares imaginarios, fotografías que invento en parajes idílicos, playas desiertas donde te observo perderte en la marabunta de recuerdos, esos que te abstraen hasta desvanecer contra las palabras que plasmas. Soy la pluma que alzas y hasta uno de los personajes que inventas, en verdad yo soy ella, aunque tú te empeñes en recordar a otra.

Y lo entiendo y comprendo, que mis labios jamás fueron fuego de tu piel contra el recuerdo, no importa, nada pasa. Tan solo que se consumen las horas falsas en las que me buscas y te persigo, en las que escribes y yo, simplemente, te miro.

Y es que al principio una piensa que tan solo es admirada caligrafía, y luego, con el paso de las fechas, poemas, relatos que engarzas se le cuela a una la tinta entre las lágrimas. Sobrevive mi espíritu cuando te invento, solo, acompañado, pero siempre sumido en la tristeza de un recuerdo del que yo nunca seré participe, buscándome sin hallarme, llamándote sin respuesta, siendo tuya aunque tú, no quieras.

¿Es amor? Se pregunta esta alma descorazonada inquieta, mientras cae presa de tus rimas, se hace mujer en las lágrimas que derrochas, al dejarte los días sobre la libreta que duerme siempre activa sobre la mesilla rota.

Déjame escribirte desde el anonimato del alma…déjame amarte con palabras.

Tú, puedes seguir ignorando los suspiros que abarcas…

…en verdad, créeme, nada pasa.

Fdo. Yo, la que te piensa en calma.

Iraunsugue Eternia
Fotografía de google

16 nov. 2008

Juego de Cuentos (II)

...el teléfono y de repente estalló una tormenta que abrió de golpe la ventana. Un húmedo y furioso viento apagó la frágil luz de las velas y sumió la casa en una total oscuridad, interrumpida en ocasiones por el resplandor de los relámpagos.A tientas, sólo guiada por el sonido incesante de la llamada, llegó por fin. Su cuerpo pegó un salto reflejo, pero su boca no pudo gritar paralizada por el miedo, al comprobar que había otra mano sobre su teléfono...

Por Caminante de Noche

...-Tranquila, soy yo.La firme voz tranquilizo a la joven.
-Dios mio Ricardo...Me has dado un susto de muerte.¿Cuando has llegado?
-Hace poco.¿Que hace esa ventana abierta?
El telefono no cesaba de sonar.
-Vamos Ricardo...¿No piensas contestar?
-Claro.Pero...¿Quien llamara a estas horas?Digame?.......

Por Calambre

Al otro lado del hilo telefónico no se oyó a nadie.
- ¿Dígame? - volvió a preguntar Ricardo.
Y el silencio fue la respuesta. Un relámpago pareció entrar por la ventana y un trueno hizo retumbar por completo el edificio.
- Ricardo... ¿Quién es? - dijo la chica muy nerviosa.
Él soltó el auricular y dijo:
- María... creo que nos han descubierto, debemos recoger las cosas y marcharnos de aquí ahora mismo.
Minutos más tarde esa niebla al alba y la tormenta se cernían sobre el edificio y la ciudad, otorgándole una oscuridad opaca como la peor de las noches.

Por ADR

Y no hubo amanecer más no había día aquella supuesta mañana de aquel mes cualquiera, solo gotas de lluvia sobre dos rostros bañando las penas, angustia que María escondía en su carita de muñeca, pálida, casi albina de melena rojiza y ojos penetrantes.

-No lo comprendo –intentó asimilar el eco de sus propias palabras –no entiendo como pudieron saberlo.

Ricardo tan solo se limitó a observarla, como si fuese el eco de sus propios pensamientos intentó besarla, pero al sostener sus manos traspasó el velo de la piel, volviéndose casi transparente.

-Debemos huir, sabes que vienen a por mí…si no nos vamos lejos jamás podremos estar juntos –la explicó con angustia en la voz.

-¿Y si en realidad tienes razón?, ¿Y si estamos jugado con lo prohibido?

Iraunsugue Eternia


................................Sigue....................

La Carta (I)


Querido Tú,

Me tiemblan las manos y hasta mi boca es sequedad cuando en el filo de la locura me hago de letras y comienzo a llamarte, porque los sueños se me hacen cortos para inventarte, y el día, tan solo es un opaco recuerdo de minutos perecederos que paso recordándote.

Porque en verdad, y aunque no lo creas, tienes mil nombres reales que he ideado para ti, todos son cálidos, cortos, y si me oyes llamarte, sonarían entre mis labios como un susurro, níveos, dulces. Como ese carácter que imagino cuando me hago de tinta entre tus escritos, esos que moldeas entre tus manos en algún lugar de este espacio compartido.

Soy de ti, sin que tú lo sepas…

…aunque tú, la escribas a ella.

Fdo. Simplemente Yo, la que nunca observas.

Iraunsugue Eternia
Fotografía de google.

14 nov. 2008

¡¡¡Os Reto!!!...Juego de Cuentos.

¿JUGAMOS? Se me ha ocurrido que podríamos hacer entre todos una historia, no hay reglas, se pueden hacer los cambios que uno quiera en la parte que escribe cada uno. Comienzo el cuento y reto a todos los que pasen por aquí a que sigan el hilo de la historia en la parte de los comentarios, luego lo iré subiendo.

¿Os apetece? Os reto


La niebla había tomado bajo su posesión la ciudad, negando la vista a todo ser viviente que desease caminar aquel día, no había noche, ni luna, y las luces quedaban vacías e incoloras bajo la espesa masa de neblina albina.

Cayó la taza contra el suelo al escuchar el sonido del teléfono, a su espalda, tan solo la soledad de un pasillo vagamente iluminado por el sendero de velas. Tragó saliva, intentando calmar los nervios se volvió intentando recuperar la compostura.

Avanzó en pasos cortos hacía…

(Y aquí lo dejo)

Iraunsugue Eternia

Mi Sombra, mi dulce Sombra...

Mi sombra, mi dulce Sombra…
Acechas entre el susurro enamorado del poeta que entrelaza versos en la madrugada inquieta, te ocultas entre las rendijas de un corazón que esconde el sentimiento inmaduro de lo que sabe que puede ser, y no quiere que sea.
Porque si es sufre,
y si acepta ama
y si ama…..
entonces solo es locura sin razón.
Y sin razón el miedo
a perderte Sombra, como ahora te tengo yo.

Te he dibujado en la estrechez de pensamientos que encajo en un puzzle sin final, intentando convencer desde hace tiempo a la cabeza loca que porto, de que no hay más.
Pero me miras y late fuerte el sentir, e ignoro las veces que vibra mi alma al tenerte cerca. Mientras me abrazas con infantil respuesta y yo, muero en la voz que exhalas de tu escritura,
a ti, mi Sombra,
te convierto en musa.

No te busco por si te encuentro, y así te hallo mientras te esquivo, entre la realidad material de la luz que porta la vida, y la muerte misma con su oscuridad impía,
tú Sombra,
eres mi rendija.

Te cuelas en lo juvenil de los retazos, compones momentos cuando estoy contigo, y al encontrarme con tus ojos suspiro, y al suspirar enrojece mi espíritu, por si me has sentido, por si al mirarte tus ojos, se vuelven míos.
Y así camino,
día tras día,
mes tras mes,
desde que tú, Sombra me acechas, yo cierro el corazón cuando te veo para no sangrar promesas. Intento no ser para que no me veas, y así mirarte Sombra tras las rejas.
Cárcel que construyo para el no sentir,
que si se rompe,
se morirá de amor por tenerte
y si te tengo,
morirá al pensar en perderte.
Y así camino,
día tras día,
mes tras mes,
esquivando el sentimiento que se forja en el querer y saber, que quizás, nunca mi Sombra te podré tener…

Iraunsugue Eternia

12 nov. 2008

Juegos

De lejos, distinguió su abrigada figura acercarse en pasos ágiles hacía su presencia, mientras la ciudad oscurecía bajo la amenazante nube de polvo y lluvia, que acechaba sus cabezas. Aspiró con fuerza el aire corrompido de la ciudad, mientras disimulaba la alegría e intentaba caer en la melancólica figura de quien espera durante largo rato a su acompañante, mientras, se distraía jugueteando con los pliegues de su falda azul de colegiala hasta subirla a más allá del medio muslo, dejando ver a quien se acercaba el bordado del liguero.

Marcos se limitó a observarla con una media sonrisa titubeante, mientras Alma caía en un salto ágil e infantil al suelo, balanceando sus caderas hasta quedar a un milímetro de su piel.

-Llegas tarde..cómo de costumbre –le dijo sin previo aviso y un tanto malhumorada.

Y él, no supo bien que responder, laberínticos pensamientos al sentir el olor de su piel cercana, sonrisa de niña huérfana que aguardaba su cabello castaño dejando reposar dos sonoros besos contra su mejilla. Así que se limitó a seguir el juego de esta pícara señorita que parecía guardar distancias entre sus cuerpos. Mientras el deseo de sueños recurrentes se agolpaban en su mente, haciéndose dueños de la virilidad que escondía tras los botones del pantalón.

Comenzó un monólogo rápido, como tenía por costumbre cuando ella, callada, se dejaba llevar por las calles de la ciudad. Alma escuchaba sonriente y cándida a su interlocutor cuidándose muy mucho de no rozarle, ni sentirle, delimitando el espacio donde el aire corriese libre para que él supiese, que lo prohibido comenzaba donde la pasión reconcomía los pensamientos impuros de Marcos.

Y a él las horas se le hicieron eternas, mientras intentaba consagrar en lo puro los vocablos para que nada ella notase, y por dentro, el fuego recorría abrasando la lujuria que se esconde tras los ojos tiernos de caballero sin espada. Por que todas las piezas del puzzle parecían vagas y sin sentido ante aquella extraña respuesta de Alma, como si de dos desconocidos se tratase o de dos amigos que se encuentran sin más, con dos besos que los unen y un abrazo que ella había evitado al verle.

No entendía nada, más se dejó llevar por la conversación pensando que ella había decidido dormir las palabras que intercambiaron durante su ausencia, y ahora, cuando no había más que una mesa entre ellos y dos cafés humeantes, fuese la excusa perfecta para alejarlo dejándole claro sin explicación concisa que aquello habría y nada más.

Confundido, seguía el hilo de sus palabras, resbalando la mirada cada vez que ella se mordía los labios o se acercaba a la mesa dejándole ver su escote. Y hasta juró escucharla gemir por un segundo, mientras los pliegues de la falda rozaban sus rodillas y de vez en cuando Alma renunciaba dejando caer sus dedos largos de pianista hasta rozarle el mentón.

Abstraído en conversaciones pasadas, que le impedían hacerse dueño de la realidad aparente intentó borrar de un trago largo los pensamientos, y al reposar la taza sobre la mesa sintió su presencia cercana, tan cerca, que el latido de los corazones llegaba a confundirse.

-¿Estas extrañado? –preguntó sin más

-No, no, entiendo que la nueva situación…-comenzó a decirla acompañando su explicación de esa media sonrisa, que un día la hizo perder el sentido de las horas en una ciudad como punto medio.

Cerró sus labios con el dedo índice hasta dejarle sin palabras.

-Se te olvidó una cosa Marcos –pizpireta, buscó sus manos bajo la mesa hasta enredar los dedos.

-¿Qué?

Apostados labios contra su cuello, se estremeció bajo el vahó de la respuesta que acariciaba la piel.

-Que adoro cambiar el guión el día antes del rodaje…

Suspiró, cuando el ardor corría por cada poro de su piel al sentir el frío acero cerrarse en sus manos, atrapando sus muñecas y dejándole esposado en aquella cafetería del centro.
Cerró los ojos un segundo para sentir los labios morderle profundo en un beso, mientras los dedos recorría ágiles en ascenso, hasta desabrocharle los botones y hacerse dueña del deseo.

-Vámonos…que vas a ser mío –le hizo saber.

Iraunsugue Eternia

Onirio


Papel en blanco codificado código de amianto tríptico, puerta en vado prohibido al alcance sistemático de las horas durmientes, ocaso…soy el dueño de las noches que abanican los sentidos, padrino de lo efímero, señor de los sueños, amante onírico de todos tus deseos.

Caricia de lujuria entre el anhelo de tus piernas, susurro que no piensa, caos de lo eterno, soy la lengua que recorre tramo a tramo tus pechos. Me hago candor en los labios entreabiertos, penetro en ti como un gemido, ahogo en mi piel todos tus delirios.

Puerta abierta hacia un mundo tétrico, y hasta de alas te doto si caes en mi reino, déjate llevar en cada fugaz melodía, se mía, ahora, siempre, en tus sueños dulce ninfa. En los míos dueño único que desquicia en el vaivén de tus caderas, te cubro de sal, te araño las penas. Cubro de susurros todos tus sentidos, te ahogo en las cumbres de la enajenación transitoria, soy el cuervo que arranca a picotazos las horas, muerdo profundo tu corazón quieto, lato dentro, reino fuera, maestro de todas tus grandezas.

No intentes descifrar el caminar de mis yemas, soy la serpiente que de respiración te quema, lujuria en tus sábanas al caer el sol, despierta en mi mundo y se salvación. Arena sobre tus ojos, máscaras dormidas, al caer el sol todas las niñas son mías.

Revuelve, muerde mi cuello, grita con furia entra en mi reino…

…soy el dueño de todos los sueños.

Iraunsugue Eternia

Ilustración-Sandman de Neil Gaiman

10 nov. 2008

PupiDilatada


Papel en mano caigo en la cuenta de que tengo cita con el oftalmólogo desde hace seis meses, imposible librarme y de vuelta por quince días antes de mi despedida final de esta ciudad del demonio. Me encamino en busca de ayuda profesional para que me asesoren sobre la manera adecuada, y los efectos de las gotitas que reposan sobre mi mesilla, y las cuales debo introducirme en el ojo una hora antes de la consulta.

Ante la respuesta directa de mí querido "compadre":

-Haz el favor de leerte las instrucciones, ¡que yo no tengo ni idea!

Decido de buena mañana apostarme el líquido sobre el iris y encaminarme a leerme el aburridísimo panfleto que acompaña a las gotas. Tras dejar caer el ácido sobre el globo ocular, echar sapos y serpientes por la boca por el escozor, me siento tranquilamente tostada en mano para ver si puedo esclarecer el contenido del frasco.

El mismo dice así:

El ciclopentolato clorhidrato es un parasimpaticolitico potente con acción midriática y ciclopléjica…¿einch?...La midriasis que se obtiene es de duración moderada siendo el efecto ciclopléjico intenso y de corta duración….bla bla blaaa bla bla blaaa….taquicardia ligera…estados alucinatorios…visión confusa…lo típico, pienso, mientras cierro cuidadosamente el papelito y termino mi desayuno.

Tras quince minutos de vueltas por la casa, observo atónita como todo comienza a emborronarse, y lo que hasta ahora parecía un pasillo recto, emprende a empequeñecer, por no hablar de esas molestas motas de polvo que corretean ante mis ojos. Aún así sigo mi camino hacía el baño, para observar si es producto de mi enajenación transitoria debido a los efectos secundarios del cola-cao de la mañana, o de las inocentes gotas que dejé caer sobre mis ojos.

Ante mí, el iris desaparece siendo una delgada línea en verde musgo corrompida por lo que debe ser mi pupila oscura, que ha tomado posesión de todo el globo ocular, ¡ahora me parezco al señor Burns en ese episodio tan curioso de los Simpsons!. Sin poder remediar la risa, cojo el bolso y me encamino a la calle.

Una bofetada de sol me pega en los ojos dejándome literalmente ciega, llorosa y risueña intento recordar el camino a la clínica mientras esquivo lo que parecen excreciones de perros depositadas ante mis pies. Voy dando saltos, con los ojos cual china que no ve un pimiento, e intentando no estamparme con esos extraños objetos alargados que se apostan en la calle y que deben ser farolas.

Con las pupilas como platos, me paro en medio de la calle intentando visualizar si el muñequito pequeño y soleado es rojo o verde intenso. Y como no hay un dios que centre la vista en ese bicho, y el sol ha decidido hacer la guerra contra mi fotosensibilidad, decido seguir los pasos muy de cerca de la señora que llevo delante y que tira de un carrito de la compra. Y que a su vez asustada por mis lágrimas, mis estornudos debido a la gripe que pillé en Barcelona, y mis pasos poco certeros, comienza a caminar más deprisa huyendo de mi presencia, y yo, miedosa de quedarme varada en medio de lo que creo es un paso de cebra, correteo tras sus zapatos en misión de ayuda.

Por fin, y tras cambiar de acompañante tres veces en diferentes pasos de peatones, consigo llegar a un espacio asquerosamente soleado que me nubla la vista y me deja incomunicada visualmente con el exterior. Recordando que las instrucciones decían que debía volver a introducirme el líquido 15 minutos antes de la consulta, intento ver la hora en el móvil, los números danzan alegres sin dejarme ver cuanto falta para que la enfermera salga a llamarme a la sala, así que decido ponerme contra una farola y volver a dilatarme las pupilas tal y como me indica el papel.

Los niños del colegio de al lado chillan descontrolados al ver tal acción, mientras que dos señores que pasean a sus perros comentan la poca vergüenza de los jóvenes de hoy en día, y como nos dejamos llevar por las drogas. Ya que estos si no me equivoco, solo han llegado a ver mis ojos como platos, la risa incontrolada que llevo encima y mis pasos zizagueantes para llegar al médico.

Por fin, sentada en la consulta me someto a la observación de enfermera y doctora, intento descifrar las letras que se balancean en el panel del fondo y acertar a decir el diccionario diminuto que las ha dado por ponerme a cinco metro de distancias. Consciente de mi desequilibrada vista, acierto a no acertar ni una y desmoronándome de risa en la silla resuelvo comentarlas que yo solo veo pulgas danzarinas.

Diagnóstico: La miopía ha subido, el astigmatismo está estable, y si en ocasiones veo doble sin llevar dos cervezas de más, es debido a que mis ojos son extraños el uno para el otro y deciden ir por libre. Es cristiano…mi ojo derecho sabe la dirección a tomar, mientras que el izquierdo ha decidido ir por libre y se hace el perro a la hora de seguir al derecho…vamos que son así de simpáticos el uno con el otro. Nada que no se pueda solucionar con nueva graduación de lentillas y una buena dosis de paciencia de la cual siempre he carecido.

Nuevamente, con la luz verde aún parpadeando en mi pupila, las córneas a punto de salirse de las órbitas, y un millar de diminutas agujitas que me pinchan en el ojo y que nadie ve más que yo. Me encamino por preinscripción médica a casa, ya que una es delicada y sensible al sol, y no debo exponerme bajo estas circunstancias.

Dándome contra los viandantes, escupiendo injurias contra el Lorenzo que brilla en estas tierras levantinas y teléfono en mano comentando mis hazañas, consigo llegar ante la puerta de casa, tras media hora probando llaves acierto a introducirme en el ascensor y palpando, abordo los botoncitos que me lleven a mi guarida.
Por fin, sentada en esta silla y con la casa a oscuras, esperando a que la luna venga a buscarme y me de un respiro, recuerdo las palabras de la doctora diciéndome que dicho efecto pasará en seguida y que será solo un día, ¡un día!

Y es aquí, escribiendo con un 26 de letra, para conseguir descifrar lo que ni yo misma se que estoy escribiendo, caigo en la cuenta de que quince días antes mi óptico de media vida me dijo lo mismo que aquí la susodicha doctora, sin necesidad de joderme el día ni dilatarme las pupilas haciéndome parecer la niña del exorcista en versión moderna.

Iraunsugue Eternia

6 nov. 2008

Desaparición de una Musa.

-¿Y dice usted señorita que quería denunciar la desaparición de una “Musa”?

-Si señor así es.

-Bien, veamos, ¿objeto entonces?

-No, por supuesto que no, ella nunca podría considerarse un objeto.

-Mmm ya, “ella” veamos, ¿animal, persona?

-Musa, solo Musa.

-¿Edad?

-Mmm no sabría decirle…realmente siempre pensé que ella nunca nació, o quizás sí, pero deberíamos remontarnos al principio de los tiempos…no se, realmente no lo se.

-¿Así que no sabe “su” edad? Ya…¡al menos podrá darme una descripción física.

-Sí, claro por supuesto, estatura media, cabello claro como las brumas de un lago, ojos esmeralda, labios gruesos, tez pálida, constitución menuda pero de formas exuberantes.

-¡Vaya!...¿y sabe usted que ropa llevaba la última vez que la vio?

-¡Claro! Vestido de gasas nácar, y una larga túnica con la que suele cubrirse el rostro.

-Ya jeje, así que buscamos a una mujer rubia, de ojos verdes, delgada pero bien formada, que viste de carnaval.

-Si quiere verlo usted así…

-¿Dirección de la misma?

-Aquí, allá…no sabría decirle, vive en los sueños, quizás Morfeo sabría decirle mejor que yo.

-¿Y dónde puedo encontrar al tal “Morfeo”?

-En sus sueños por supuesto, él sabrá decirle.

-Claro, claro…vamos que no tenía residencia estabale, bien, ¿Cuándo fue la última vez que la vio?

-No lo recuerdo, no podría decirle una fecha exacta, quizás una semana o menos, es complicado recordar ella siempre ha estado conmigo.

-Así que es la primera vez que se marcha.

-No, realmente, ella viene y va, menos aquella vez cuando se perdió.

-¿Y dónde se perdió si puede saberse?

-En el Mundo del Olvido…fue un año, solo un año, pero me olvidé de recordarla y quedó allí, atrapada, ambas lo pasamos mal.

-¡Je! Veamos, esta señorita sin edad, ni domicilio ya ha desaparecido en otra ocasión, según usted porque se olvidó de ella.

-No exactamente, solo que, bueno, digamos que dejé de creer en mi misma y ella no podía acceder a mí.

-¡Ya! Prosigamos… ¿Con que frecuencia solían verse?

-Todos los días, no había una hora concreta, solo venía, aunque normalmente solía ser de madrugada, a veces me despertaba y todo, no se crea es una Musa muy temperamental.

-Claro señorita lo que usted diga. ¿Profesión de su “Musa”?

-Bueno, no es exactamente mía, realmente no se si inspiraba a alguien más. ¿Profesión?, mmm ¡Musa!

-¿Lugar de trabajo?

-Mi mente.


-¡Ya! Claro, su mente ejem, ¿ha preguntado a amigos o conocidos?

-Por supuesto, pregunté al fotógrafo del parque pero él me dijo que volvería, la suya seguía con él, también a varias poetisas pero contestaron lo mismo…nadie la ha visto.

-¿Y alguna vez alguien consiguió verla?

-Por supuesto que si, pero él no va a ayudarnos. Mi musa posó ante sus lienzos en una ocasión, pero de eso hace ya mucho tiempo…

-¿Y por qué cree usted que se ha marchado?

-Bueno, al principio pensé en la posibilidad de que la hubiesen raptado, pero pensé que era una grandísima tontería, al fin y al cabo ella es etérea. Luego recordé que a menudo suele jugar al escondite, así que levanté todos los recuerdos y sueños para ver si la hallaba…pero allí tampoco estaba. Quizás sea cosa del Señor Estrés, el siempre nos juega malas pasadas, creo que deberían detenerle, seguramente él sepa donde está mi Musa.

-Claro, no se preocupe..detendremos al Señor Estrés y a la Señorita Locura para que no ataque más pobres cerebros de niñas entusiastas.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Nada, nada…¿por qué quiere encontrarla? Si como dice la despertaba a altas horas de la madrugada, realmente sería una presencía incómoda.

-Om para nada Señor, todo lo contrario, llevamos así toda una vida que se dice pronto, me es necesario encontrarla una vez al día, como quién se toma un café, aunque si me escuchase se pondría de un humor de perros, odia que la compare con una taza de café al día.

-Jejje si si…una comparación bochornosa desde luego. Bien Señorita formularé la denuncia y la llamaremos si sabemos algo.

-De acuerdo, muchas gracias, dense prisa, mis letras comienzan a correr peligro de desintegrarse.

-Una cosa más…

-¿Si?

-¿Cómo se llama su Musa?

-Sabe…creo que no hará falta que la busquen.

-¿A que se refiere?

-Su nombre, esa era la clave…había olvidado su nombre como el artista de mi novela…pero ya lo recordé. Le pido disculpas por el tiempo que le he hecho perder y le agradezco de corazón que me haya recordado su nombre.

-Ya, bueno, no se preocupe, nunca me encontré con un caso parecido, pero dígame, ¿Cuál es su nombre? Me dejó intrigado…

-¿El mío?...simplemente Eternia, el de ella, bueno el de ella…usted deberá recordarlo por si mismo, es un nombre que engloba todo lo bello, lo positivo, es el umbral entre el sueño y la realidad…nadie debería olvidarlo.

-¿Cómo lo recordaré sino la conozco?

-Créame, en verdad todos la conocen…solo hay que recordarla.

Iraunsugue Eternia

29 oct. 2008

Rincón


La mente divaga frente a una pared de color naranja…cálido y sublime melocotón de almíbar, flexo añil que ilumina las letras vacías de significado, perdidas quizás o nunca halladas buscan desaliñadas y pútridas encontrar un lugar donde morar…

Un lugar, un rincón donde establecerse dueñas y únicas, hijas del universo que las envuelve de aquella que las crea, los personajes se han vuelto de cera que se derrite ante la soledad de los ojos…sin vida esperan a tomar las riendas de los episodios.

Mi rincón…cavila ella, cual gata que araña las paredes de esta morada que dicen es suya y aún no la siente. La faltan las paredes añil que pintó siempre, los recuerdos infantiles de niña pícara, las hadas de barro, los duendes en miga de pan, las brujas que alzan cirios y hasta los dragones que reposan en resina guardando baratijas de valor carismático y melancólico.

No importa si ella se aleja cuaderno en mano, siempre sabe de ese lugar que la espera…por eso, cada vez que la vida la ha llevado a hacer las maletas y abrir la puerta de una nueva casa, se ha cobijado en tintura celeste con la que siempre pintó su rincón diáfano.

Hoy…la falta.

La pluma descansa aparcada junto a la libreta de cuentos, mullida en un sin vivir de miradas que la esquivan cuando pasa y la observa, sabiendo que quiere cogerla y no puede. Más la falta el rincón y sin el rincón no hay frases que peguen, ni personajes que tomen riendas, ni barcos que despeguen, ni aviones en deriva.

Hoy…al abrir la puerta de la habitación oscura, ha imaginado el azul paradisíaco de su reino interior…las maderas que cubren las paredes asfixiando las letras han comenzado a caer, pronto vendrán las cajas donde se esconden las musas…

…más tarde, quizás, un rincón.

Iraunsugue Eternia
Fotografía-De ese rincón, Mataró(BCN)Octubre 2008.

24 oct. 2008

Encuentros

Aquella mañana había cambiado de rumbo, en un intento de romper la rutina giró en la esquina que no era, y tomó un camino que nunca había explorado de aquella ciudad. Caminó con paso altivo por una calle estrecha, pegada a la autovía en dirección a Madrid, ausente a la cola de inmigrantes que se apostaban con papeles en mano frente a Extranjería.

No pensaba, solo caminaba, dejando que la suave brisa mediterránea barriese de un plumazo cada nota de la lista de tareas mentales, que había inscrito al levantarse por la mañana en su memoria. Se encaminó hacía la gran nave industrial dejándose llevar por los colores vivos de la fachada.

Entró, exploró con un vistazo el gran almacén y se acercó a la dependienta, para preguntarla donde podía encontrar serrín para jaulas y comida para conejos enanos. Con un tono de voz mediático la indicó la sección. Así que se limitó a ir en paso recto hasta la estantería, coger el producto echando un vistazo a los precios y pasar casi sin mirar al lado de las jaulas de los cachorros, que lloriqueaban a su paso. Pues bien sabía que si se giraba la pena engendraría el deseo y terminaría por llevarse uno de aquellos bebés peludos a casa.

Salió y volvió sobre sus pasos hasta cruzarse con el puente metálico que sobrevolaba la autopista, ascendió menuda hasta quedarse en medio de la nada, sobre el caminar constante de coches y camiones que pasaban bajo sus pies a velocidad sospechosamente alta. Varada pero con rumbo, perdió la vista en las enlazadas urbanizaciones que se alzaban a lo lejos, hasta distinguir una figura oscura que se acercaba hacía ella.

Lo observó paciente, sin motivo alguno que la llevase a perderse en su gabardina de cuero oscuro con olor acre, piel aterciopelada de ébano, caminaba sereno, seguro de si mismo mirando al frente, y ella hubiese jurado que no la vio. Más ella en realidad no lo miraba, solo, se limitaba a quedarse anclada, con la extraña sensación de espera inesperada.

Como una señal del destino, aquel hombre pasó a su lado para dejar caer una frase incoherente para muchos, respuesta esperada desde hacía tiempo por ella.

-Has tenido alguien en tu vida que te ha querido mucho, más de lo que tú imaginas, y él te reconocería.

¿Puede pararse el corazón?,¿quizás el tiempo? Por qué en aquel instante ambos entraron en el mismo universo de coincidencias metafísicas, respuestas ancladas en un pasado que no la dejaba desde hace días conciliar el sueño. Respuestas que llegaban de desconocidos transeúntes en el día exacto, la hora propicia, el momento adecuado.

El extraño marchó, y ella, sola ante el mundo se limitó a responderse a si misma.

-Lo se, aunque no lo creas siempre lo he sabido.

Al llegar a casa quizás advirtieron los presentes que una sonrisa iluminaba su rostro, puede que la tranquilidad formase parte del equilibrio de quién encontró lo que buscaba. Aún así, bien sabemos que ella hace días que terminó por cerrar aquella caja, el baúl de los recuerdos. Necesario para comenzar de nuevo, por eso abrió despacio el último capítulo escribiendo “FIN” a la historia, para más tarde cerrar la maleta de su nueva vida y encaminarse rumbo a la puerta con un billete de tren en la mano de ida...pero sin vuelta exacta.

De fondo, tan solo, se escuchó un portazo mientras las llaves cerraban la vida de aquella casa…aunque ella volvería en quince días, en aquel momento supo que ya no sería lo mismo, que las cajas repletas esperaban la mudanza y que pronto, el estudio con vistas a la playa tan solo sería un capítulo más, de esa novela que ella llamaba vida.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De un camino sin retorno, Alicante Octubre 2008 (Rodaje de Misantropía)