8 jun. 2008

Aquello que se apodera de ella


“Debería aprender a subir ese peldaño” se dice así misma en esos momentos. Pero la resulta altamente complicado hacer desvanecer aquello que ha crecido dentro en cuestión de segundos.
Se ha enroscado en su corazón como una enredadera que chupa su sabía hasta dejarla casi sin aliento. Lo siente, y lo peor de todo es que no encuentra las tijeras para podar aquello…

Sabe su nombre, pero solo la idea de nombrarlo…ya…la da miedo.

No quiere pensar, no sentir, aunque comienza a consumirla y apoderarse de sus entrañas. El mal la puede, el mal la llama. Ha surgido sin previo aviso, despertando a los demonios de la inquietud alados de rabia, la hubiese gustado preguntar en voz alta y acallar aquella voz. Se ha sentido presa, para inmediatamente vestirse de loba que acecha palabras, y aunque no debiera la ha dolido.

Por eso sangra, y el veneno se vuelve ganas de arrancar explicaciones válidas. Sabe de antemano que todo es mentira, sonrisas falsas, o no, y eso es lo que la manda ahora. Porque más tarde sabe la fallará la confianza, quizás en si misma.
Ha intentando desvincular ese pensamiento de su mente, pero no puede, aquello es parte de ella, no se avergüenza, lo dice, lo reconoce, y aún así lo esconde.

Bulle en su interior y a cada paso de sus ojos lo siente más fuerte. No hay remedio para ese virus, es demasiado potente y tarde o temprano, terminará por consumirla….

Lo conoce y aún así, lo esconde.

Iraunsugue Eternia

2 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

El mal habita en nuestro interior, es la bestia que todos llevamos dentro, la que despierta nuestros instintos más básicos. Como decía un anuncio de pneumáticos: "La potencia sin control no sirve de nada". De igual manera, es nuestro deber controlar controlar a esa bestia, por que si se escapa de nuestro control entonces estamos perdidos.

Besos con "control"

Iraunsugue_Eternia dijo...

Puf no te había contestado a este mensaje, sorry.

Es cierto, debemos aprender a controlar esa bestia pero a veces es muy difícil. Porque queramos o no forma parte de nosotros, yo la llamo mis demonios. Pienso que esa bestia nace con nosotros y está apaciguada, pero alguien la despierta en un momento dado y te hiere. Eso hace que en próximas vivencias parecidas se despierte sola.

Yo no se como apaciguar a mi bestia, o mejor dicho, no se muy bien como dejar de tener ese miedo inculcado en el pasado a que vuelva a pasarme lo mismo.

Besos des-controlados.

P.D. Juas me hace gracia que una sola palabra de este comentario nos llevase a noche a hablar de algo tan “serio”, en fin que durex esas conversaciones nuestras.