5 oct. 2008

Parte 2: De aquella historia...


Curiosa la forma en la que quedaste atrapada en mi pensamiento, y es que aquel día si mal no recuerdo, me pareciste tan solo el comienzo de un epílogo en mala caligrafía.
La pequeña ninfa que se escondía tras la melena de princesa perdida, enjaulada tú siempre niña, tras esos barrotes prisioneros de tus encantos, ojos verdes apagados que solían restablecer contraseñas perdidas en los variopintos personajes que se cruzaban a tu paso.

Y es que siempre me resultaste tan etérea, que el tiempo por ti parecía pasar en milésimas al despertar, en cambio de noche, tu esencia era solo el caminar constante de un alma que sueña y grita por salir de un palacio de cristal, que tu misma creabas, quizás y puede ser, porque en el fondo, siempre te faltó la infancia.

-Y tu nombre –volví a repetir- era Laya.

El calor sofocaba tus penas vertidas en silencios, conversación insulsa al lado de una acompañante de pelo negro, tez pálida de rasgos asiáticos que la hacía parecer una muñeca de porcelana. Admirabas su belleza por encima de la tuya, tú siempre, debajo de su risa, tú siempre, pisoteada y marchita.

Te observé ascender la cuesta de Santa Ana sin ánimo en la sonrisa, siguiendo una conversación insulsa sobre todo y nada, y el verano hinchaba las ganas de salir corriendo la cuesta abajo hacía la piscina de La Garganta. Aquella mañana, tus pasos eran solo el caminar que acompañaban a esa muñeca de porcelana.

¿Fuiste alguna vez consciente de ti misma? Me pregunto ahora con el correr de los años, y es que cuando el sol caminaba bajo, el contoneo de tus caderas se paró en seco en medio de aquella calle empedrada de pueblo olvidado. Y el corazón no se volcó ni latió con prisas, se limitó a pararse ahogándote las palabras, y te quedaste sin respiración entrecortada mirando al vacío, mientras el aire giraba tu rostro alvino.

Su melena dorada fue el reflejo de la tuya propia, y ni siquiera pudiste mirarle a la cara que se escondía tras el cabello enmarañado, mientras fumaba un cigarrillo entonando las notas sobre un viejo teclado…detrás, sonaría esa canción que aún te roba los sueños aunque ya han pasado Laya muchos años.
No caíste en la cuenta de que vuestros ojos se encontraron aunque el fuese victima de una timidez avanzada. Tan solo te quedaste parada, intentando recobrar el aliento y el tintineo de tu corazón que ahogaba la sangre en borbotones por tus venas.

Ella, la muñeca, gritaba acalorada ante la presencia de aquel muchacho que parecía ajeno a tan sorprenderte encuentro. Y tú, niña triste, tan solo pensaste en ese momento, que si alguna vez vuestras voces llegan a intercambiar saludo, él se fijaría en ella y solo en ella, pasando de largo ante tu presencia…..

Iraunsugue Eternia

10 Atravesaron la realidad:

JuanMa dijo...

Pero la Magia no entiende de guiones preconcebidos.
Los ojos no siempre se fijan en quien estaba previsto, sino que la chispa surge donde menos se espera.

Un beso.

ALMAGRISS dijo...

Siempre me pones triste... ¿por qué tanta amargura en esta historia?... ¿Tiene un final feliz por lo menos? anda, dí que sí...
Un beso

CaminanteDeNoche dijo...

A veces nos sentimos invisibles, y parece que lo somos, pero es una sensación subjetiva, porque la realidad es subjetiva, la creamos nosotros y cuando es así, solo vemos en el exterior lo que nuestro interior quiere.

Sigue contando, sigue escribiendo, hay muchas sensaciones comunes. Somos universos paralelos pero en tiempos distintos.

Besos

AdR dijo...

Es la Nostalgia hecha persona. Al menos a mí me parece así, que la vas vistiendo a cada palabra.

El tema de Queen le viene como anillo al dedo.

Besos

Iraunsugue_Eternia dijo...

JUANMA: ¡Efectivamente! Pero Laya no lo sabía Juanma, ella siempre pensó que la magia residía en un escondrijo de su corazón, y que nadie podía verla…hasta ese día, pero no adelantemos acontecimientos y sigámonos saltándonos todos los guiones.

Un besazo.

ALMAGRISS: ¡Tocaya! Vuélvete a leer la historia y busca los puntos positivos, verás que no es tan triste..y el final? Aún quedan partes, esta historia empieza cuando Laya tiene 13 años y termina casi diez años después…verás que al final te hará sonreír…además ¡que acaba de conocer al chico!

Besazos.

CAMINANTEDENOCHE: Y esa sensación se hace presente muchas veces en nuestra vida y más siendo adolescentes, realmente siempre vemos desde nuestro interior, cuando deberíamos aprender a mirarnos en el espejo de los ojos de aquellos que nos quieren.

Os seguiré contando la historia…me alegra tener sensaciones comunes, eso es muy buena señal, significa que no estamos solos y que hay gente capaz de entender y sentir como nosotros.

Un abrazo.

ADR: Nostalgia, curiosa respuesta, vas bien desde luego…pero aún no adelantaré nada.

El tema de Queen tiene historia, es más, te diré que es pieza clave de esta historia.

Besos.

P.D. Tu comentario me ha recordado a un amigo cuando leyó mi novela, me preguntaba a menudo ¿quién es ella?(uno de los personajes) se hizo mil cábalas hasta la última página del libro….

AdR dijo...

Oye... te lo digo con cariño ¿eh? :P

"muévete un poco para publicar esa novela, anda ;)"

Besos
P.D.: Ese tema de Queen también lleva una historia mía

Iraunsugue_Eternia dijo...

ADR: jajaja tranquilo que estoy en ello, ya ando de tratos con una editorial, pero sabes que esto va más lento que el caballo el malo!!!

Besos.

P.D. Pues no es por ser cotilla, pero seguramente a laya la gustaría saber de esa historia....vaya, aún me sigues sorprendiendo!! tenemos bastantes cosas en común!

haThus dijo...

mmmmmm!

Iraunsugue_Eternia dijo...

HATHUS: Da igual...no terminé esta historia, hacía demasiado tiempo.

Un beso.

haThus dijo...

aaaaaah!!