16 oct. 2008

Orquídeas


Arual no recuerda con exactitud la primera vez que se enamoró de aquellas flores, ni el momento, y ni mucho menos el lugar. Solo sabe, que desde que tiene uso de conciencia solía pintarlas como si fuesen alas de hadas, mientras garabateaba con lilas sobre sus hojas y hasta algunas veces solía sombrearlas en colores chillones, pero sus preferidas siempre fueron las cálidas, desdibujadas, descoloridas.

Aquella flor, siempre sería el garabato de una niña, hasta que aquel 21 de Noviembre de hace aproximadamente 7 años, cuando el telefonillo sonó anunciando el reparto de la floristería y Arual se dejó las prisas en las escalerillas, la orquídea pasaría a formar parte de cada segundo de aquel día.

Y es que no recuerda la hora exacta, solo abrir la puerta y encontrarse con aquellas inmensas flores blancas, con diminutas yemas violáceas. Tras el transparente envoltorio un muchacho de gorrilla azul, que reposaría aquella planta sobre sus brazos, pesada, terrosa, envuelta en un jarrón cristalino de bellas formas.

Pasarían horas hasta que Arual se atreviese a abrir la nota, y en cada pensamiento que se hundía en la belleza de las flores, cábalas enamoradizas que imaginaban poemas a media luz, sobre la tarjetita que reposaba arqueada junto a las verdes ramas.

“Espero que algún día sepas perdonarme
por todo el mal que te hice.

Te quiere, tu padre”

Arual recuerda la decepción al no encontrar la letra de aquel, y las ganas de devolver la flor a su destinatario, aquel año no le perdonó, ni al siguiente, ni al otro y pasarían muchos antes de que ella consiguiese olvidar aquello. Por eso, cuando tuvo que rehacer maletas y dejar atrás las Canarias, se limitó a olvidar aquella primera planta de grandes y carnosas hojas verduscas, en una habitación solitaria.

Con los años, aprendió a sonreír cuando recibía rosas, aunque por dentro siempre la decepción de no encontrar la orquídea. Arual nunca fue mujer de grandes ramos, la parecían ostentosas bellezas efímeras, siempre pensó, que una sola flor decía mucho más que una docena, y aunque la rosa fue a ser protagonista de algunas fechas, Arual siempre esperó encontrar de nuevo aquella delicada flor con pétalos cual alas de ninfa.

Nunca, nadie, volvió a regalarla orquídeas…

..por eso, aquel día, cuando sus pasos en los grandes almacenes la llevaron a toparse de nuevo con aquella planta, decidió que si ningún hombre era capaz de regalársela lo haría ella misma.

Hoy, reposa solemne en el rincón de la terraza, junto al rosal diminuto y esa maceta que muere cada invierno, para sorprenderla con flores coloridas al sentir el verano.

Dentro de 29 días, Arual cumplirá 23 años, e irremediablemente volverá a dibujar en la memoria las flores blancas de sus 16 años.

Iraunsugue Eternia

7 Atravesaron la realidad:

CaminanteDeNoche dijo...

Soy una enamorada de las flores, son una delicia para los sentidos, en especial las que tienen aroma, cada una con su peculiaridad, pero me gustan en su medio natural...aunque es difícil ver algunas sino es en floristerías. Y la orquídea, tiene algo especial, que me fascinó desde la primera vez que vi una.

Hermosa entrada, llena de recuerdos y flores. No dejes de escribir.

Besos

Iraunsugue_Eternia dijo...

CAMINANTE: Las que tienen olores a mí también me gustan especialmente, pero sinceramente mi olfato falla mucho y me dejo llevar más por la vista. Verlas en su medio natural es una delicia, no olvidaré jamás los campos de amapolas en mi pueblo, y los de margaritas al llegar la primavera, pero hoy en día y viviendo en ciudad es más difícil. Y si hablamos de flores exóticas se nos limita mucho la vista.

Pienso que la orquídea lo que tiene es que es una flor que dice muchas cosas, sus formas por un lado son delicadas, femeninas, hasta mágicas, parecen alas de hada..invitan a soñar, pero por el otro cuando están abriéndose pueden llegar a resultar hasta un tanto eróticas. Para mí es la flor más femenina y delicada que hay, o al menos, que yo conozca.

Vaya rollo que te he metido, un abrazo.

AdR dijo...

Vaya historia :)

Permíteme sonreír, porque siempre que hay flores de por medio hay que hacerlo, y estoy recordando a mi Hombre Sin Tildes en Remembranzas, que sonreía en su jardín :)

Besos

Iraunsugue_Eternia dijo...

ADR: Tendré que leer de nuevo ese Hombre Sin Tildes y ese jardín…que me has dejado pensativa.

Besos y sonrisas.

JuanMa dijo...

A veces tenemos que ser nosotros mismos quienes nos hagamos según qué regalos...

Besos que no decepcionen y un rugido cálido.

Iraunsugue_Eternia dijo...

JUANMA: Desde luego sino nos lo regala nadie no nos vamos a quedar sin ellos.

Besos regalados y aleteos con fragancia.

haThus dijo...

Interesante, desperdicio de rosas y perritos de peluche... en fin siempre me lo han dicho, hay que leer, el conocimiento está en los libros, y en los blogs. Espero que no todo fuera un desperdicio.

Besos de perro de peluche.