7 sept. 2008

De Arte y Guión


Mamá siempre fue una artista entre fogones y platos excéntricos, era capaz de cocinar para veinte con la nevera vacía, y hasta inventar las más deliciosas y extrañas comidas con los productos más sencillos.
Solía decir que nacer con duende venía de familia, por eso de que todas las caracas eran artistas en la cocina. En casa nunca faltaban los botes de especias, los cacharros de barro, las cucharas de madera.

Por eso, cuando Arual nació, mamá no se sorprendió de verla juguetear con el cuchillo jamonero, alegando que era la espada de un príncipe hechizado. Y ni mucho menos la llamó la atención cuando la pequeña de ojos despiertos, se escondía bajo los paños de cocina a jugar a novias olvidadas, en castillos perdidos.

-Inventa cuentos –solía decir a la familia. Cuando a la niña la daba por subirse a la mesa con los zapatos de la abuela y caer de bruces sobre los platos a voz en grito.

-Oh Romeo Romeo…¿dónde estará mi Romeo? –solían escucharla decir en su media lengua.

Mamá no recuerda muy bien, cuando comenzó a fijarse en aquel extraño carácter ,que comenzaba a despuntar la pequeña. Quizás fuese una de esas largas tardes de domingo, cuando Arual silenciosa llenaba el baño de pompas jabonosas y se dedicaba a guerrear con ponys alados, y pinipons mercenarios de la magia. Puede que cayese en la cuenta de aquello, -que ella siempre denominaría un don-, cuando la escuchaba hablar desde la soledad de su cuarto al batallón de peluches y muñecas, que sentaba silenciosas sobre la rojiza moqueta.

-La cama es el escenario –la oía decir segura de si misma –ahora sales tú Barbie, y luego Ken, ¡hacerlo bien!, ¡que mira que me tenéis descontenta esta semana! Y la próxima estrenamos la obra, ¿os acordáis de vuestro papel?

Fuese como fuese, mamá decidió después de aquella tarde cuando Arual recitó su primer poema a la luna, y después de recibir una preocupante llamada del colegio, alegando que Arual se fugaba las clases de gimnasia, para tocar el piano en el aula de música. Que algo debía hacer con aquella pequeña descerebrada, que cosía las cortinas para hacer bambalinas y trajes para las damas.

Arual nunca olvidará aquella clase de espejos, el tutú rosado a su cintura, el dolor de las piernas flexionadas, la clásica música, pero sobretodo, aquella horrible presencia oscura con grandes verrugas que solía gritar alto junto a su oído, mientras la alzaba sobre sus puntillas hasta que los pies sangraban.

-¡Arual estúpida! Tiene que dolerte, sigue bailando –la escuchaba decir.

Tras meses de llantos y bailes, Arual olvidó el tutú en alguna parte, y mamá compró aquel vestido de faralaes cuando la niña decidió que quería ser sevillana. Después de que la pequeña vistiese peineta, no se volvió a hablar de ballet, ni de aquellas horribles clases que aún la producían oscuras y tétricas pesadillas.
Por aquellos años, Arual consiguió acertar los pasos para subirse al teatro Calderón de Madrid, y bailar sin equivocarse ante toda la avalancha de padres trajeados con cámara en mano que aplaudían desde las butacas.

Después de aquello, Arual siguió bailando frente a los espejos, algunas veces en compañía, otras ante público, pero lentamente y con el pasar de los años, se cubrió de rojez en las mejillas y de vergüenza en los ojos. Descubrió que aquellos que salen al escenario tan solo son marionetas de sueños, de aquellos que tras los cortinajes escriben los cuentos, reinventan palabras, definen sentimientos, momentos e historias.

No se olvidó de bailar, si de tocar el piano, no de la compleja sensación de convertirse en personajes inventados, y ni mucho menos de imaginar espadas en los chuchillos jamoneros, de cocinar recuerdos en hornos caseros.
Por eso, años más tarde, cuando alguien se dedicó a preguntar a los presentes quien serían, si su vida fuese una película, Arual ya echa mujer, respondió tras escuchar que todos respondían “el actor principal de la misma”….

-Cuando un actor se pone ante la cámara tan solo finge ser aquello que otro soñó, cuando un director marca las pautas en verdad sigue la palabra marcada por aquel que inventó la historia….entonces, quiero ser aquella que nadie nombra, pero que en verdad es la dueña y señora de la historia, la guionista de mi propia vida, la que es capaz de hacer de los sueños versos, poemas, guiones, de escribir sobre el alma misma.

Mamá, aún sigue sorprendiéndose cuando Arual se esconde en el cuarto alejado del mundo, para seguir bailando sueños en tinta. Por su parte, la que fue pequeña y ahora es mujer, no ha dejado de visitar la cocina y remover las ollas aprendiendo junto a quien la dio la vida, el arte ese, de ser buena cocinera como todas las mujeres de su familia.

Iraunsugue Eternia

Fotografía-De Eternia niña, Madrid 1989

10 Atravesaron la realidad:

ALMAGRISS dijo...

Que relato más increible... ¿Tintes autobiográficos? y Arual... es mi nombre al revés, también el tuyo ¿no?
Nunca deajaste de ser una artista (de pluma y papel ahora)
Un besazo, me ha encantado

JuanMa dijo...

¡Ole mi niña!

Todos querríamos ser guionistas de nuestra propia vida.

Besos soñadores y rugidos de fantasía, hechos realidad.

CaminanteDeNoche dijo...

Naciste artista y morirás artista, no sólo de tu vida sino de tus sueños, porque tu sangre es puro arte.

Besos

AdR dijo...

Es que el arte rezuma sea el que sea el escenario que se pise :) El teatro es como una cocina, y viceversa :)

Besos para la mujer del nombre al revés :)

Iraunsugue_Eternia dijo...

ALMAGRISS: “Tintes autobiográficos” je! nunca mejor dicho tocaya. En verdad todos somos artistas, de una forma u de otra, aunque está claro que lo mío era la pluma y el papel.

Un abrazo fuerte.

JUANMA: ¡Que me sonrojas! Seamos pues los ilusionistas de nuestra existencia.

Besos escritores y llamaradas artísticas.

CAMINANTEDENOCHE: Uf me has dejado sin palabras, como cada vez que leo tus poemas, pues igual. Muchas gracias y muchos besos.

ADR: El arte rezuma…si, como en cada una de tus letras. Sigamos cocinando sueños y cuentos.

Un beso de de esta mujer con el nombre al revés.

Max dijo...

Si es que madre, no hay más que una...como el alma.

Besoss y feliz finde Iraunsugue

Ignacio Bermejo dijo...

Que arte conseguir alcanzar sublime la alegoría mas perfecta de la vida. Me encantó leerte

Iraunsugue_Eternia dijo...

MAX: jajaja cierto, y hay que saberse llevar bien con ambas.

Besos

IGNACIO BERMEJO: Me alegra que te gustase...arte es vivir y no perdernos, aunque a veces nos olvidemos de quienes somos.

Un saludo

haThus dijo...

Bonita y esclarecedora historia autobiográfica, o ¿me lo parece? Pero más bonita aún la niña de la foto.

Besos sevillanos.

Iraunsugue_Eternia dijo...

HATHUS: Si te lo parece es que es…prrrr jajaja la mini bruji lolailo.

Un día te bailaré gitano.

Besos medio catalanes andaluzes.