21 sept. 2008

Romanticismo

Dormida, junto a su cuerpo, ha olvidado que las agujas se detendrán en un momento para hacerla despertar de su letargo. Ella, bajo la conmoción de serenidad absoluta sigue enredada entre sus brazos, siendo pieza del puzzle de sus piernas.
El despertador ha sonado, mientras su mente comienza a deambular en la idea del viaje que acontece en las horas, y la necesidad de seguir dormitando sobre el inmaculado sofá. Pegada a su pecho, sin más preocupaciones que el temblor de su cuerpo, se ha encontrado a si misma sonriendo, justo en el instante en el cual él alzaba los párpados regalándola su mirada esmeralda. Lo ha escuchado refunfuñar para hundirse de nuevo en el oleaje de su rebelde melena, para volver a caer segundos más tarde en una respiración profunda y serena.

El despertador se ha parado bajo sus dedos, avivando el rubor de sus mejillas y la humedad entre sus piernas, cuando él la ha pellizcado los pezones atrapando su pecho bajo los largos dedos de pianista.

-Pídeme que me quede –le ha susurrado pícara al oído, mordiéndole a continuación el lóbulo de la oreja.

Él no ha respondido, no en palabras, se ha limitado a gruñir y besarla, apostarse contra ella haciéndola sentir su virilidad en el descenso de su espalda.

Más tarde, cuando el tren llegó a destino y ella seguía en la salida, se ha encontrado pensando en aquella inesperada tarde que se acababan de regalar, sin premeditación y alevosía. Simplemente, dejándose llevar por el deseo de sobrevivir en el tiempo que se escurre en los encuentros, sabiéndose que se volverán a ver, pero aún así impidiendo el marchitar de la despedida, cuando ambos se quedan mirándose a lo lejos, con ese sabor salado que dejan las lágrimas en los últimos besos del día.

En ese instante, él la ha rescatado del deambular de las reflexiones, dormido junto a ella, ha buscado su cuello, reposando los sueños contra sus labios entreabiertos. Movimiento sistemático el de aferrarse con una mano a su pecho, apretando ligero, jugueteando en sueños con uno de sus pezones, pasando sus largas piernas sobre las de ella, y enredándose en jirones de gemidos nocturnos.

Ella lo observa en la tenue oscuridad del cuarto, repasando mentalmente la forma de sus labios, escuchando silenciosa la fuerte respiración de su masculina presencia. Tranquila, meciéndose en la serena sensación en la que cae el durmiente, la ha venido a la mente que aquel es uno de los momentos más románticos que él, sin saberlo, estaba regalándole.

Y es que a su lado, las flores, carecen de romántica importancia…

Iraunsugue Eternia

7 Atravesaron la realidad:

CaminanteDeNoche dijo...

Has regresado con fuerza y creativa, me alegro de volver a leer tus escritos que ya echaba de menos.

Qué belleza erótica y amorosa tiene este escrito, me has hecho sentirlo, evocar ciertos momentos¡¡¡¡¡

Besos

AdR dijo...

Has escrito poesía en prosa :) Me ha parecido muy melódico. Y me ha gustado mucho eso de... "el puzzle de sus piernas". Sí que es romanticismo.

Besos

Iraunsugue_Eternia dijo...

CAMINANTEDENOCHE: ¡Ains es que llevaba toda la semana escribiendo estos textos en mi cabeza! Pero no encontré ni un minuto para poder plasmarlos..me voy a convertir bloggera de fin de semana, que voy a un ritmo que no paro.

Supongo que el romanticismo y esa belleza erótica que mencionas está en los pequeños placeres, en los momentos que a simple vista resultan insignificantes. Y que realmente son luego los más importantes, los que realmente llenan y quedan.

Besitos.

ADR: Gracias, es lo que intento conseguir, en verdad nunca se me dio bien rimar versos, pero si palabras… ¿acaso no hemos sido todos o somos el puzzle de las piernas de alguien?...el romanticismo para mí es eso, los diminutos detalles.

Besos.

haThus dijo...

Son bellos momentos para guardar, tu lo has dicho: un regalo.

Besos regalados.

Iraunsugue_Eternia dijo...

HATHUS: Regalos invisibles para aquellos que miran desde fuera, tan solo perceptibles por nosotros…que no dejemos nunca de regalarnos momentos y silenciosas respuestas.

Besos de te echo de menos.

JuanMa dijo...

Las flores no besan...

Besos románticos y llamaradas que quemen por dentro.

Iraunsugue_Eternia dijo...

JUANMA: Realmente solo están para ser contempladas…no amadas.

Besos sin flores y llamaradas románticas.