21 ago. 2008

Todos los pinceles muertos


Hace tiempo que el pincel terminó por secarse en la repisa de los recuerdos, porque si lo sostiene unos segundos quema, y si lo acerca le sabe a ella y su sexo. Y si lo aleja la vislumbra tras el objetivo que por ojos marca, así que simplemente los ha dejado envueltos en una caja, esperando a ser abiertos cuando ya no duela, pero lo que no sabe, es que esa herida cura y no cierra.

Por eso ha decidido volver a hacerse de tinieblas, cubrirse de victimismo para sentirse querido por sus penas, así mejor, así no piensa, porque cuando piensa ella toma las riendas de los sueños. Porque él, aunque no quiera, nació soñador y un tanto poeta, por eso tan solo es barco de papel en la marea del día a día, más se pregunta cuando terminará la agonía que dice a todos no sentir, porque ante los ojos todo va bien y por dentro duele, hiere, muere.

Dice ser de hielo, pero no duerme, porque si lo hace caerá en su reino y allí ella sigue siendo princesa de los más oscuros y góticos cuentos de hadas.

Ella la musa, maldita presencia alada.

Y si no la añora entonces, ¿por qué no marcha?, ella en el trono solitaria sabe respuestas que él no alcanza, porque hay promesas que no barre el tiempo y son inmunes a las desesperanzas. Es consciente de que el pincel no es rienda, sino de las palabras.

Maldita niña, mujer alada.

Y cuanto más la odia, más él se engaña, ella, sí, la que nombró diosa de todos los bosques mágicos, a la que enseñó a reconocer tristezas en los brochazos.

Ahora, los que antes eran de arte son de rabia, y juegan a mandarse mensajes ocultos desde las mismas entrañas. ¿A que juega? Se ha preguntado la musa al verlo ir y venir en los silencios de las claves que oculta.

Más él no responde y ella ríe victima de la paranoia, que la hace sentirse ninfa olvidada.

-¡Si tienes que irte vete! –grita en el silencio de su propia oscuridad –Y si quieres quedarte hazlo, pero vuelve sin rencores ni daños, se artista y nada más, déjame ser musa y poco más.

Pero el pincel sigue mudo y visible, y ella llena de rabia embiste con aguijón afilado…pero antes de que el veneno dañe los años, se retira observando, que hay palabras que siempre quedaran mudas en los pinceles muertos de antaño.

Iraunsugue Eternia

2 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

En la relativa eternidad de nuestra existencia, hay cosas que son para siempre, pero, a menudo no queremos verlo. El problema no es ocultarlo, sino, no poder admitirnoslo.

Besos sin pinceles

Iraunsugue_Eternia dijo...

El viento barre con oleadas de futuro lo que un día pensamos eterno, hay que dejar cavidad a los nuevos sueños. Al fin y al cabo, si aquello marchó, si lo dejamos ir, nos despedimos, es porque en el fondo así lo deseábamos, así debía ser…de eso no me cabe duda.

Besos a tus canciones que pintan sonrisas.