12 feb. 2009

Érase una vez...

Y alzando la pluma sobre la última palabra de aquel cuaderno, la tinta cayó sobre su propio peso en un estado gravitatorio de existencia pura. Dejando sobre el papel el borrón de un fin sin remedio y el comienzo sin ideas en el papel sobrante, como quien vuelve sobre sus pasos sin saber a donde dirigirse, el inventor de ideas cayó rendido derramando suspiros por cada poro, desplazando los ojos hasta el interior de su ser, muriendo lento a cada gota que caía sobre la verde pradera de almohada bajo sus pies.

-¡Y si ya no hay historias! ¿quién seré?

Levemente comenzó a palidecer perdiendo la vida a cada sílaba insonora que se le atragantaba en la lengua, muriendo por cada cuento incapaz de salir a flote, desquebrajándose por todas las historias nunca escritas, por las pensadas que se quedaron en el desfilado incoloro de mentes abstractas, por aquellas que sin razón ni asombro pasaron inadvertidas ante sus ojos…

… y antes de que la pena se cubriera en risa y la lágrima fácil mudase en otoño, suspiró dejando salir al aire que a bocanadas se le escapaba en vida, todos los cuentos que guardó dentro, los que quemaban ahora huían volviéndose neutros. Aferrándose a los árboles que silbaban odas, abrazando a los transeúntes que inevitablemente olvidaron infancias de hadas y escobas. Y en aquel momento todos y cada uno de aquellos que elevaron a su vez las plumas en teclas para emitir sensaciones en palabras correctas, se olvidaron de lo que querían decir, las ideas vagas reposaban sin rumbo sobre mentes incapaces de alcanzarlas y alzarlas sobre el papel.

Se secó el tintero de todos los escritores vivos, muriendo uno a uno todos los versos, deshaciéndose las rimas contra papeles en blanco, olvidándose los comienzos de todas las historias…desapareciendo los libros de nobeles autores. Y las ideas sin rumbo fueron a parar a los pies del principio de todos los cuentos antes escritos, esperando a ser rescatadas quizás por las palabras de un niño. Uno capaz de recordar el comienzo de todos los principios, recomponer las piezas de un puzzle en sílabas encadenadas, alzar la voz para volver a reencarnarlas, escribir con caligrafía infantil en el tiempo con voz baja…

...Érase una vez, un mundo que se volvió palabra…

Y quizás así, el inventor de ideas mudaría la pena en versos y volvería a dotar de vida los escritos de aquellos a los que la tinta se les fundió en madrugada, incapaces ahora de describir sentimientos en papeles de nácar.

Iraunsugue Eternia

Fotografía de google.

6 Atravesaron la realidad:

AdR dijo...

Llevas la poesía en prosa por bandera, y no desentona ni un ápice. Es un cuento de los que se narran en noches oscuras y lluviosas.
Me he comprado unos pliegos de nácar.

¿Tu mundo se vuelve palabra?

Besos

P.D.: Tengo un tintero exactamente como el de la foto :).

CaminanteDeNoche dijo...

Hola de nuevo, Eternia, un placer volver a leerte. Así andamos mucha gente, con las musas perdidas en un mundo que quiere ser palabra pero no encuentra las letras.

Muchos besos, seguro encontraremos la tinta perdida para formar palabras.

Iraunsugue_Eternia dijo...

ADR: ¡Me has puesto colorada! Parece que vuelven las palabras, lentas muy lentas, pero van llegando…

Besos.

P.D. ¡Qué bien! Otro objeto para robarte jejee…

CAMINANTE DE NOCHE: ¿Será que en verdad se está muriendo el inventor de ideas? Parece que todos nos quedamos sin tinta…espero que pase pronto de verdad.

Un abrazo.

JuanMa dijo...

Creo que mientras haya sentimientos habrá ideas.

(Y ojalá sea así, porque un mundo de hojas en blanco sería espantoso...).

Besos inspirados y aleteos sin palabras.

Iraunsugue_Eternia dijo...

JUANMA: Pero hay veces que los sentimientos no saben volverse palabras, y se complica la cosa…

…parece que fuiste el único que no perdió a las musas.

Besos inspiradores y aleteos de tinta.

haThus dijo...

Seguro que nunca se te acaban las historias... no hay momento que, aunque transcurra en segundos, que no sea una historia digna de contar si tu la percibes.

Abrazos con histoia.