3 sept. 2009

Luz de Gas

La ciudad chirria,
la ciudad se bebe,
la ciudad en movimientos adyacentes.

Multitud de sombras, fantasmas extraviados en direcciones claras, solo rayos coloridos, la ciudad corre, la ciudad es vértigo.

Soy un cuerpo postrado ante la nada, el apéndice de la espiral infinita que se arranca la cola al morderse el universo, la ciudad se mueve, la ciudad se pliega sobre sus ejes vomitando seres que yo no veo. Soy un punto negro y en cambio tengo luz, la ciudad se para, la ciudad vara en el espacio futuro y asciendes ante mis ojos con tu presencia clara, vestido de noche, reconozco los ojos serenos, la profundidad de la melancolía en verso.

Y antes de mis ganas se cuelen entre mi lengua y desgarre el tiempo me callas.

-¿Acaso pensabas que no te encontraría? –tus manos sobre mi boca.

Arráncame el corazón a tiras, devóralo, tómalo, hazme tuya.

-¿Acaso me buscabas?...

Me rindo y caigo, la ciudad se mueve, la ciudad se filtra entre mis dedos y arranco de su pútrido cuerpo lo único bello, la razón de sí que me traslada entre las manillas de un reloj átono que ha comenzado a fluirse en presente. La noche me corre los tejidos del aura, pierdo el vestigio de la tristeza enclaustrada entre las costillas, el corazón palpita y sangro, fuerte, con desgarros, pariéndote de nuevo en el año encontrado, no lo conozco, no importa, estas aquí y eres real. La playa se licua en si misma mojándose de arena, la sal de las estrellas se expande lentamente en una súper nova de caracolas reflectas. Siento el aliento de tu ser contra mi cuerpo diminuto, soy un suspiro del centímetro que nos une y separa, no hay muros, esta vez no, se destruyeron en el primer cataclismo de este mundo espigón.

Y en cambio la noche se ha tragado el recuerdo y tan solo nos han dejado el mar, de petróleo, calcinado cuando el último de tus cuerpos decidió probar el sabor del aliento gélido que emana. Y todo cayó tras los gatos, y ellos tras de ti, y yo tras ellos, y ya, y entonces…..

-¿No estaba muerto? –tu voz profunda que se cuela en la superficie diáfana de tu reino.

-Sí –las lágrimas descienden de mi vientre entre tus manos-pero si una raíz de ti, la vena que llega desde mi ombligo hasta tu corazón seguía latiendo, entonces, créeme, era fácil devolverte a la vida.

Creces y menguas, te haces de piedra rompiendo en pedazos la carne putrefacta de tu cuerpo amortajado de pesadillas, barro los demonios que insertados en las entrañas nos quitaron la vida. Soy tan libre, tan perfecta, que mi cáscara ya no importa, solo la tinta con la que me bañaste aquel 21 de Noviembre de 1985. Y ahora que tú eres la palabra y yo el apuntador tras tu espalda, déjame que sobrescriba más de un millar la arena de esta playa, erígeme de nuevo, vierte y crea niño del sueño, convierte mi laberinto del pasado en arena de plata, arranca cada una de las aristas de mi alma y que crezca el espigón de ellas, bésame con la punta de tu lengua hasta sorber cada lágrima de sangre que he derramado por ti en estos años de ausencia. Mírame, mírate, míranos…nómbranos.

-¿Cómo me has encontrado? –aférrate a mi pelo, cruza con tus manos mi cintura.

-No lo hice, solo te soñé de nuevo…está vez, tú viniste a mí.

Corrómpeme niño, que quiero ser el ritmo decadente de este corazón enfermo, partido, disminuido de vida en toda la nostalgia compartida de vidas cruzadas y almas rotas. Cóseme, zúrceme los ojos para que mi piel sea de ti hasta que me funda contra tus huesos, adivíname en la realidad del día, destrózame de amor en cada estrella, atragántame de savia, nómbrame pecado.

-¿Dónde?...¿Cuándo?

-Ya no hay límites Calíope, el tiempo ha dejado de tener sentido –y me emborrachó en la calidez de tu mirada infantil en cuerpo de hombre –ya, nunca será tarde.

-Crúzate conmigo…, mañana, pasado, da igual, simplemente hazlo.

Que vivo en la fisura de tu mundo, atrapada en una brecha de espacio-tiempo que cosieron las penas de esta vida extraña. Y ahora no más que la espada capaz de desmembrar los años, cuando el pasado no es más que una pluma marchita en el fondo del océano de todas nuestras risas. Hazme de carcajadas, cálmame las ansias y vuela conmigo, despliega, asciende, ámame en oblicuo.

Ser de ti Calíope, borrar tu nombre de niño…muéstrame el universo, ven, ya, que aún te espero.

Iraunsugue Eternia

1 Atravesaron la realidad:

haThus dijo...

Renm y nana no llegaron a conocerse demasiado como para expresar con tal magnitud su amor, jajaja.

Abrazos perrunos.